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Por varios años pertenecí a un ministerio muy bonito que se llamaba Embajadores de Vida, cuya estrategia evangelística era usar el deporte para alcanzar a los no salvos. Una rama de la organización se dedicaba al teatro, trabajo social y evangelismo de niños y yo servía de esa manera.
En nuestros mejores años se realizaban viajes misioneros de corto plazo a los que acostumbrábamos llamar giras. Visitamos varios países o el interior de nuestro país bajo ese concepto. Hace poco recordé un viaje a Guatemala que duró varios días. Visitamos la capital y como 3 diferentes ciudades más. En esa ocasión, viajábamos a un lugar, hacíamos varias presentaciones a lo largo del día y en la noche dormíamos en los sitios que las iglesias locales nos brindaban (casas particulares, templos, gimnasios, etc). A la mañana siguiente nos movíamos de nuevo con un itinerario similar, de tal manera que nunca dormimos en el mismo lugar. Cada día había que trasladarse.
La mayoría de los miembros éramos jóvenes que no nos fijábamos mucho en las incomodidades propias de éste tipo de actividades. Dormir en el piso, aglomerados, aguantar los ronquidos de más de uno, hacer cola para usar el baño, comer lo que los anfitriones podían darte, etc. Pero yo sí me acuerdo que no me gustaba armar y desarmar mi maleta a diario. No era como que podías llegar, tomar una cama, acomodar tus cosas y descansar. Nooo. Tenías que sacar los implementos básicos que ibas a utilizar solo por un ratito y volverlos a colocar en tu maleta porque a la mañana siguiente debías irte. Ni siquiera podías colgar tu toalla para que se secara! No había tiempo para eso.
Esta semana veía la escena de una película en la que una mujer le decía a un político joven, que la gente estaba afanada queriendo dejarle a sus hijos casas que un desastre natural podía destruir rápidamente, dinero que podía acabarse en una crisis económica o con una mala decisión, bienes materiales que no duraban para siempre y mencionaba más cosas por el estilo...y ella añadía que nos olvidamos de enseñarle a nuestros niños lo que realmente importa (ella se refería a la educación, pero creo que aplica para mi punto de hoy) o de dejarles cosas que nadie les puede quitar.

No podría estar más de acuerdo con esta mujer. Hemos sido enseñados a poner nuestros ojos en cosas terrenales, que pueden acabarse de un día a otro. De manera inconsciente modelamos a nuestros niños a vivir afanados por sus trabajos, pues es la única manera de conseguir dinero y cosas. Nos hemos vuelto aprehensivos con nuestros carros, casas, posesiones de todo tipo. Nos angustia no poder tener un estilo de vida que queremos, nos preocupa perder nuestras pertenencias porque nos han costado mucho, nos afanamos por llenar nuestra casa de todo lo que creemos que merecemos y necesitamos.
Pero, ¿y qué si mañana nos morimos? ¿y qué si el Señor viene esta noche? ¿y qué si pierdes tu trabajo esta semana? ¿y qué si sufres un accidente que te imposibilita por un tiempo? No estoy diciendo que no hay que trabajar y adquirir cosas para nuestro bienestar. Lo que estoy diciendo es que muchos cristianos hemos perdido la perspectiva. Se nos olvida tener los pies en la tierra con el corazón en el cielo. Tenemos el corazón acá abajo.
La vida de un cristiano es como la de los Embajadores de Vida. Vamos de pasada, nuestra estadía tiene plazo, no nos podemos acomodar y enamorarnos de un lugar-o sus cosas, hay que estar listos para moverse de un momento a otro, tenemos que tener la maleta preparada solo con lo que es realmente importante, lo demás es irrelevante.
Así que, ¿cómo has estado viviendo últimamente? ¿como un ciudadano de este mundo o como un residente temporal que de un momento a otro se va para su hogar celestial? ¿qué tan afanado has estado por tus cosas materiales? ¿qué has estado modelando a tus hijos respecto a lo que es importante?
Sé que cuesta muchísimo tener la perspectiva correcta en esta vida. Y también sé que mientras estemos en la tierra, el Señor seguirá siendo Fiel, cumpliendo Su rol de Proveedor y Sustentador.
Pero te invito a preparar tu maleta y llenarla sólo de aquello que sí importa en la eternidad. Recuerda, de un momento a otro, podemos ser requeridos allá arriba. Pídele ayuda a Dios cada día para mantenerte enfocado, con tus prioridades en el orden correcto. Vive sin amar lo que has conseguido tener acá. Al fin y al cabo, a la luz del Cielo, todo es pasajero.
No te acomodes. No vacíes tu maleta. La gira no ha terminado.
"Porque, cuando nacimos no trajimos nada al mundo, y cuando muramos tampoco podremos llevarnos nada. Así que debemos estar contentos de que tenemos ropa y comida" 1 Timoteo 6: 7-8 TLA
"En cambio, nosotros somos ciudadanos del Cielo, donde vive el Señor Jesucristo; y esperamos con mucho anhelo que Él regrese como nuestro Salvador" Filipenses 3:20 NTV
Estoy convencida que esta fecha ha sido manipulada para volverla algo comercial. Sin embargo, para algunos puede ser difícil.
Me voy a atrever a hablar en nombre de los solteros, aquellos que por una circunstancia u otra no tienen una pareja para celebrar. Y más específicamente de las mujeres, pues creo que en general los hombres manejan esto más fácilmente.
Seamos realistas, las redes sociales están inundadas de mensajes e imágenes relacionados a la celebración, la televisión está llena de películas románticas, todos nuestros amigos con pareja planean algo, la gente le compra regalos a sus seres amados, las mujeres son agradadas con detalles, etc, etc.
Es casi inevitable no compararte con otros, sobre todo con tus contemporáneos, aquellos que son de tu misma edad y que viven una etapa que desconoces. Surgen muchas preguntas ¿Qué hay de malo conmigo? ¿Soy alguien normal? (Estoy segura que mis hermanos dirían que no!) ¿Qué debo arreglar en mí? ¿Por qué estoy tres o cuatro pasos atrás en la vida comparado con mis amigos? ¿A Dios realmente le importa esta parte de mí? ¿Por qué Él guarda tanto silencio?
La verdad una fecha como esta puede ser abrumadora. Todo alrededor es un recordatorio de que no encajas. Y por favor, no me mal entiendan. No les hablo cursimente, como una aficionada a las telenovelas baratas. Abro mi corazón y expreso esas ideas y sentimientos que sé que mujeres de mi edad y mismo estado civil comparten.
Les hablo de esa lucha en tu interior que te hace dudar incluso de que los planes de Dios impliquen darte una familia. Ese auto-cuestionamiento que te lleva a preguntarte qué hiciste mal en el pasado para estar solo ahora. Esa voz que te dice que quizá esperar en el tiempo del Señor no fue la mejor elección. Y puedo seguir enumerando más cosas similares.
Sé que algunos no entienden de lo que les hablo, simplemente porque no te tocó vivirlo, y eso está bien. Pero también sé que hoy día hay muchas mujeres que han tenido luchas similares, que temen a esta fecha, que se sienten solas, no amadas, no elegidas, no suficientemente buenas o atractivas, que incluso enfrentan una crisis de fe en este aspecto de su vida.
Aunque no lo crean, saber que ustedes existen me da ánimo. Sé que no soy la única y eso es un alivio. Tengo amigas solteras, tengo una amiga que pasará su primer San Valentín como viuda, tengo otra amiga cuya relación de 4 años -con pláticas de boda- terminó abruptamente. Y no es que me alegre su triste situación, en lo absoluto, es que existe esa conexión entre nosotras, porque entendemos de alguna manera lo que estamos pasando.
Así que animémonos unos a otros. No estamos solos. Estar soltero es eso, un estado, no una definición de quiénes somos. Pero sobre todo, sintamos paz de saber que tenemos a un Padre que nos ama con locura y se interesa en esa área de la que a veces nos apena hablar. Somos amados, somos aceptados, somos elegidos.
Y si no eres soltero, pero lees esto, te animo a entender la perspectiva de tus amigos que sí lo son. Evita hacer comentarios o bromas al respecto, muestra tu amistad, ora por ellos, hazles compañía, escúchales, trata de comprender sus luchas, sé un instrumento que Dios use para llevarles amor acá en la tierra. En lo personal, mis amigos se han convertido en una de las bendiciones más grandes que me han sostenido en los tiempos más duros. Tú puedes ser uno de ellos para tu amigos solteros!
Solteros: Mi oración para este San Valentín es que Dios tenga detalles sorprendentes contigo, y te de muestras claras de Su amor ilimitado, de tal manera que no te quede ni una pizca de duda de que tu estado civil no es sinónimo de estar solo y de que eres valioso, aceptado, elegido y amado.
"Hace tiempo el Señor le dijo a Israel (tu nombre): <<Yo te he amado, pueblo mío, con un amor eterno. Con amor inagotable te acerqué a mí>>" Jeremías 31:3 NTV
"Mira, he escrito tu nombre en las palmas de Mis manos. En Mi mente siempre está [tu] imagen" Isaías 49:16 NTV
"Sé muy bien lo que tengo planeado para ustedes, dice el Señor, son planes para su bienestar, no para su mal. Son planes para darles un futuro y una esperanza" Jeremías 29:11 PDT
Por recomendación de una amiga vi la película "Little Boy" (El Gran Pequeño). Me tocó verla sola, pero eso fue lo mejor, porque lloré inconsolablemente por buen rato. Días después senté a mi familia en la sala para que la vieran y....volvimos a llorar!
No voy a describir la película entera acá, para no arruinarte la sorpresa (cosa que detesto). Pero quiero contarte lo que aprendí de ella y la enorme lección práctica que vi.
Pepper, alias Little Boy, admira a un súper héroe de paquín muy de moda de su época. De alguna manera, él llega a creer que tiene el poder de mover cosas al igual que este súper hombre. El domingo en la iglesia, el sermón de la semilla de mostaza captura su atención. En su mente infantil, quiere combinar el súper poder de mover cosas con la fe representada por esa minúscula semilla.
El sacerdote de su iglesia escucha con curiosidad las creencias, un poco distorsionadas, del niñito. Pone una botella en su escritorio y lo reta a moverla. Pepper estira sus manos hacia ella y hace todas las fuerzas posibles para lograrlo. Nada pasa. El religioso lo reta de nuevo. El niño intenta con más ahínco...y de pronto...el sacerdote mueve la botella con sus propias manos!!! Little Boy no entiende por qué hizo eso, parece molesto. Pero el sacerdote le responde "Yo la moví, pero tú me hiciste moverla"
Increíble. Cuando ese hombre vio a Pepper apretar sus dientes, hacer fuerza con todo su cuerpecito y tratar de mover la botella con todas las energías, se conmovió, no pudo resistirse, simplemente hizo por él lo que él no podía lograr solo y por eso decidió mover la botella.
De eso se trata la fe, ¿no es cierto? Una lección tan sencilla que una película me recordó.
Cuando uno de nosotros insiste e insiste, cuando no podemos sacarnos ese anhelo del corazón y de la mente, cuando oramos y oramos, nuestro Padre es conmovido, no puede resistirse y mueve lo que nosotros no podemos mover solos.
El problema es que muchas veces no insistimos tanto, renunciamos rápido, o somos intermitentes, una semana tratamos con todas las fuerzas y la siguiente ni tratamos. El chiquitín de esa película me enseñó que debo creer de forma constante, que debo ser atrevida, que no importa si parezco loca creyendo que cosas imposibles pueden suceder ¿y eso qué? al final, mi fe está puesta en Aquel cuya mano SI puede mover la montaña que sea.
Entonces ¿qué montaña necesitas que sea movida? ¿cuán fuerte estás tratando? ¿cuán constante es tu fe?
No confíes en tu propia fe, aunque tenerla agrada a Dios y es necesaria para nuestra vida cristiana, la verdad es que es Él el que mueve las montañas. Es Él el que observa a Sus hijos insistiendo con todas sus fuerzas, es Él, el que como ese sacerdote, no puede resistirse más cuando uno de nosotros está creyendo como niño.
Así que atrévete, aférrate a esa semillita de mostaza, sigue creyendo, insiste, haz ruido en tus oraciones, confía, quizá falta poco para que tu fe logre que Él mueva lo que necesitas que sea removido.
Recuerda, Él lo mueve, pero tú lo haces moverlo.
"En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que sea acerca a Dios tiene que creer que Él existe y que recompensa a quienes lo buscan" Hebreos 11:6 NVI
"Jesús le dijo: -¿No te dije que si creías ibas a ver la grandeza de Dios?" Juan 11.40 PDT
Siento una empatía especial por ustedes, pues siempre he estado rodeada de mujeres que han perdido a sus esposos. Mi familia vivió de cerca la muerte de un par de hombres que dejó muy golpeadas a sus familias. Pero todo cambió cuando mi mamá se convirtió en una de ustedes. Como todo fue repentino, pienso que el golpe fue mayor.
Quiero contarles que recuerdo perfectamente el torbellino de emociones cuando recibimos la noticia del accidente de tránsito que mató a mi papá de inmediato. Recuerdo que llegaron muchas personas a mi casa, a medida la mala noticia se corría. Sobre todo recuerdo a esas dos viudas a las que habíamos apoyado años atrás, al lado de mi mamá, viviendo ahora el otro lado de la moneda, simplemente estando ahí. Después entendería lo valioso que eso es...estar ahí.
Las primeras semanas de duelo se trataron de mi mamá. No dejarla sola, hacer algo para que se sintiera mejor, orar y orar. La mayor parte del tiempo me sentía responsable por ella. Creía que era mi labor esforzarme por hacer algo para ayudarla.
Sin embargo, todavía recuerdo un momento que lo cambió todo. Fue durante una reunión de jóvenes, a la que llegué muy cargada por el dolor y la incertidumbre que conllevaban haber perdido a mi papá. Estaba orando-bueno, llorando sobre todo-cuando Dios de forma clara, como pocas veces me ha ocurrido, trajo un pensamiento a mi mente:
"Ahora que tu papá no está, soy Yo el que ha hecho los votos matrimoniales con tu mamá. Yo he jurado amarla, serle Fiel, estar con ella en las alegrías y las tristezas, en la salud y en la enfermedad, en prosperidad y en escasez...Yo soy su esposo..."
De verdad, eso lo cambió todo. El Señor se aseguró de que yo supiera que no era mi trabajo "hacerme cargo" de mi mami, sino Suyo.
Por eso hoy quiero escribirte para recordarte, que cualquiera que sean las circunstancias en las que perdiste a tu pareja, o los años que tengas sola, Dios está contigo.
Quiero decirte que te admiro por ser una mujer fuerte. Sé que el Señor no nos da pruebas que no seamos capaces de llevar, así que ser una mujer viuda te convierte en súper mujer para mí.
Probablemente estás llena de preguntas. Quizá incluso resientes que Dios se haya llevado a tu esposo. Yo no puedo garantizarte que algún día obtendrás todas las respuestas que quieres, lo que sí puedo decirte, es que le he visto a Él, sostener la vida de mi mamá y de otras viudas más, UN DÍA A LA VEZ, UNA PRUEBA A LA VEZ.
En mi familia han habido momentos duros, no lo puedo negar. Mi mamá ha estado hospitalizada varias veces después de perder a mi papá, en algún momento nos dieron un plazo para desalojar la casa que rentábamos y la vi muy angustiada, han habido momentos en que el dinero no alcanza como quisiéramos, gente que supuestamente le eran leales le han fallado, personas que juraron estar con nosotros por amor a mi papá, simplemente desaparecieron...y podría continuar enumerando cosas.
Pero, el objetivo de escribirte hoy es afirmarte de parte del Señor que no estás sola. No, no lo estás. Dios tiene cuidado de ti, de tus hijos -cualquiera que sea la edad de ellos-, de tus deudas, de tus compromisos económicos, de tu salud, de tu futuro. Entrega cada una de tus preguntas, todos los "¿y que si...?", todos tus miedos, todo.
Hay promesas especiales en la Biblia, reservadas solamente para las mujeres que han perdido a su pareja. Tú eres receptora de ellas. Conócelas, memorízalas, aférrate a ellas, vive con ellas, reclámalas sin reparo. ¡Son tuyas! ¡Fueron escritas para ti! ¡Te pertenecen!
Te reitero que desde el momento en que perdiste a tu esposo, Dios hizo sus votos matrimoniales contigo. Los mismos votos que hizo con mi mamá hace casi 10 años. Él ha jurado amarte, serte fiel, estar contigo en las alegrías y las tristezas, en la salud y en la enfermedad, en prosperidad y en escasez...Él es tu esposo.
¿Y sabes cuál es la mejor parte de esos votos? Que el "hasta que la muerte nos separe" no existe. Vas a estar con Él para siempre.
Oro porque conozcas ese lado de Dios, que mi mamá ha conocido, y que vivas cada día como la esposa del mejor esposo del mundo.
Un abrazo para ti, mujer valiente. El Favor, la Gracia y el Amor apasionado de Tu hacedor están sobre ti.
Con cariño, Dome
"Dios, que vive en Su santo templo, cuida a los huérfanos y defiende a las viudas" Salmos 68:5 TLA
"El Señor acaba con las posesiones del orgulloso, pero protege las posesiones de la viuda" Proverbios 15:25 PDT
"El Señor protege a los extranjeros y sostiene a los huérfanos y a las viudas" Salmos 146:9 DHH
"No temas, ya no vivirás avergonzada. No tengas temor, no habrá más deshonra para ti. Ya no recordarás la vergüenza de tu juventud ni las tristezas de tu viudez. Pues tu Creador será tu marido; ¡el Señor de los Ejércitos Celestiales es Su nombre! Él es tu Redentor, el Santo de Israel, el Dios de toda la tierra" Isaías 54:4-5 NTV
El año escolar acaba de iniciar. Los niños ya llegaron y esa convivencia que tanto disfruto, ha comenzado también.
Cada año hay cambios; a veces pequeños, a veces significativos. Hay decisiones que se toman en consenso con el equipo docente, por estrategia disciplinaria o académica y que pueden afectar a más de alguno.
Esta vez, en medio del ajetreo del primer día de clases, una maestra me interceptó para decirme que un chico no quería entrar a su salón. Y que ni ella ni la mamá habían logrado que entrara. Es más, se había ido a meter a otra aula, donde sus antiguos compañeros estaban.
Me dirigí al aula en la que el niño estaba y le pedí que saliera con todas sus cosas. Él fue muy obediente y lo hizo de inmediato. Pero antes de que entrara al aula que le correspondía, quise conversar con él.
Estábamos en el pasillo y yo me arrodillé, de tal manera que pudiéramos estar frente a frente. Solo dije unas cuantas palabras y sus ojitos de inmediato se llenaron de lágrimas. Éstas empezaron a salir sin parar y honestamente me conmovió muchísimo. Él es un niño fuerte, enérgico, muy activo, de carácter firme, por lo que nunca imaginé que reaccionaría de esa manera. Yo le limpiaba su carita mientras trataba de encontrar las mejores palabras para que él entendiera el por qué de este cambio. Noté que su mamá estaba escondida viendo lo que pasaba, con una preocupación natural al saber que su hijo no la estaba pasando bien.

Yo le pedía que me viera a los ojos, él me esquivaba, como dolido conmigo. No recuerdo con exactitud lo que le dije, pero me esforcé en dejarle claro que no era un castigo, que no había hecho nada malo, que estábamos pensando en lo mejor para él, que creíamos que ese cambio le sentaría bien. No puedo explicar cómo, pero empezó a mirarme intermitentemente-como que mis argumentos estaban funcionando- y finalmente le dije "te pido que confíes en mí, yo no voy a tomar una decisión que te haga daño"
Debo admitir que ya no tenía nada que decirle y él seguía sin moverse, con menos lágrimas, pero inmóvil. Luego, le pregunté sin pensarlo mucho "¿confías en mí?" Él, se quedó pensando por unos segundos, que para mí fueron eternos...pero, de pronto movió su cabeza y sin decir una palabra, afirmó que sí.
No saben lo enternecedor e importante que fue. Él estaba confiando en mí! ¿Saben lo significativo que eso es para un niño de 8 años? Yo le pedí que me dejara abrazarlo. Lo apreté mucho. Era mi forma de decirle que valoraba su confianza y que lo quería, porque en realidad es así, es un niño al que quiero mucho.
Por fin entró a su aula muy calmado. Y estuve pendiente el resto del día. Sé que le tomará un tiempo adaptarse y hacerse de nuevos amigos, pero también sé que no es una decisión arbitraria o carente de criterio, sino pensando en su bienestar. Si él pudiera tener la perspectiva que nosotros como docentes tenemos, estoy segura que entendería todo.
Anoche, fui a correr un poco para liberar el estrés del día ajetreado que tuve. Mientras recordaba lo ocurrido, no saben cómo me sentí. En ese lapso en el que sólo éramos Dios y yo corriendo, tuve muchas ganas de llorar. Así, de la nada, sin más. Y fue porque yo he sido ese chico muchas veces. Es más, yo creo que todos hemos sido este chico alguna vez.
No nos parece lo que Dios ha decidido en nuestra vida. Nos rehusamos a los cambios que duelen. Nos resentimos con Él y no queremos ni hablarle. Creemos que nos ha fallado. Sentimos que lo que nos ha ocurrido es demasiado para enfrentarlo. Tenemos tantas preguntas por esos desvíos inesperados en la vida...Y nuestro Dios, tan Fiel como es, está ahí hablándonos, pidiéndonos que confiemos en Su voluntad, rogándonos que le veamos, tratando de convencernos que todo ese dolor tiene un propósito, diciéndonos que Él tiene una perspectiva que nosotros no tenemos, que sólo es cuestión de tiempo para que veamos las cosas mejorar, está recordándonos que nos ama y que Sus planes jamás nos harán daño.
Desconozco tu situación actual. Quizás estás como mi estudiante, llorando, sin entender lo que está pasando, negándote a someterte a Su voluntad, dolido, lleno de incertidumbre...pero aunque no puedas verlo por ahora, te aseguro que tu Dios, tu Papá, está frente a ti, diciéndote "te pido que confíes en mí, yo no voy a tomar una decisión que te haga daño". Él está preguntándote "¿confías en mí?"
Espero que como este chico, puedas responderle que SI.
"El Señor le dijo: <<Confía en Mí, porque Yo estoy contigo>>" Jueces 6:16 RVC
"Yo sé lo que estoy haciendo. Tengo todo resuelto-son planes para cuidarte, no para abandonarte, planes para darte el futuro que esperas" Jeremías 29:11 (The Message Version-Traducción Personal)
Tuve la bendición de visitar Panamá recientemente. Debo decir que es un país precioso y próspero. El lugar que más me gustó fue el Casco Antiguo. Como su nombre lo dice, es una parte de la ciudad en la que se pueden encontrar muchas edificaciones que datan de muchos años atrás. Puedes caminar entre las angostas calles y disfrutar la vista de cada inmueble, conocer la historia de cada uno de ellos, y, si a eso le sumas que el mar está a sólo unos metros, la experiencia se vuelve excepcional.
Primero, fui por cuenta propia e hice un recorrido corto y aleatorio. Pero, al día siguiente, cuando una guía turística nos iba explicando la historia de varias edificaciones, la cosa cambió. Me llamaron la atención muchos datos detrás de algunas casas, monumentos, iglesias, etc.
Es notorio, desde que llegas, que no todas las edificaciones están en la misma condición, Si bien es cierto, la ciudad tiene más de 300 años, unas cosas están relucientes y son muy atractivas y otras están en otro proceso. Ves como algunos inmuebles están en restauración, con parches, con material de construcción esparcido dentro o frente a ellos, con andamios o soportes, con el acceso restringido, cubiertos con plásticos o mallas, etc. A primera vista, no tienen mayor atractivo, sobre todo si lo comparas con aquellos hoteles, restaurantes, oficinas de gobierno y demás, que lucen impecables y que resaltan en cada cuadra.
Pero, me dio curiosidad y noté que en dos de ellos habían unos rótulos. Al acercarme pude leer que esa propiedad estaba en proceso de restauración y la dirigía un arquitecto, como dando fe de que alguien que sabe lo que hace, estaba a cargo de todo el trabajo. Rápido pensé que quisiera volver pronto para ver el resultado de esa labor.
A tan sólo unas horas para que el año finalice, trataba de pensar de qué escribir en el último post del 2015. Revisando las fotos del viaje lo supe.
Si cada uno de nosotros tomara forma de una edificación, seguramente seríamos una multitud de casas en proceso de restauración. Nos veríamos como muchas de esas propiedades del Casco Viejo.
Probablemente este año no ha sido lo que esperabas. Quizá enfrentaste mucho dolor. No obtuviste lo que soñabas. No recibiste las respuestas a oraciones específicas. Tal vez tiraste la toalla en alguna situación de tu vida. Incluso, puede ser que hasta hayas dejado de orar y de ir a tu iglesia, simplemente dejaste de tener fe y esperanza...pero quiero que sepas, antes que el nuevo año inicie, que todo esto era necesario, es parte del Plan.
Si pudieras verte como Dios te ve, te darías cuenta que estás en el proceso, que la restauración ha comenzado, que hay que echar abajo algunas cosas que ya no lucen bien en ti, que hay que fortalecer algunas bases débiles para aguantar lo que vendrá después, que hay que limpiar desde adentro, que hay que usar nuevo material para seguirte construyendo...Y si, el proceso es largo, toma tiempo, quizá has pasado en eso todo el 2015, quizá no ves mayores cambios todavía, quizá ha sido doloroso que te arranquen algunas partes...pero, desde fuera se puede leer, hay una señal sobre ti. Alguien te ha elegido para hacerte mejor, más fuerte, más bello, y ha puesto Su Nombre como respaldo, se ha hecho cargo del trabajo de restaurarte...Si pudieras verlo...

Quizás el 2016 sea el año en que la restauración termine, quizás se prolongará. Lo que es cierto es que ese trabajo está en las manos del mejor Arquitecto de todos. No temas, no vas a quedar a medias, no vas a ser una obra abandonada, ese Arquitecto se encargará de seguirte perfeccionando en lo que sea que el nuevo año traiga a tu vida.
Mi oración es que en medio de tu proceso, sientas las preciosas manos del Arquitecto sosteniéndote y dándote la forma necesaria para que llegues a ser la obra que Él ha planeado.
¡Que el 2016 sea un año lleno del Señor!
"Yo los veré con buenos ojos y los traeré de regreso a esta tierra. Los restauraré y no los volveré a destruir; los plantaré y no los arrancaré más" Jeremías 24:6 PDT
"Has permitido que sufra muchas privaciones, pero volverás a darme vida y me levantarás de las profundidades de la tierra. Me restaurarás incluso a mayor honor y me consolarás una vez más" Salmos 71:20-21 NTV
El fin de semana me encontré a uno de mis estudiantes de primer grado. Su nombre es Daniel. Al saludarnos recordé algo que él me dijo en las últimas semanas, antes de salir de vacaciones.
Me buscó un día para contarme que su mamá había tenido un sueño y que en ese sueño, alguien le decía que el Señor ya estaba por volver, y que debíamos ponernos a cuenta con Él para estar listos en su segunda venida.
Siendo sincera, me sorprendió que un niño de 7 años hablara con naturalidad de un evento que todos los cristianos sabemos que va a ocurrir, ya que parecía entenderlo a la perfección. Pero, lo que me impactó más, fue lo siguiente que me dijo Daniel.
Él me pidió permiso para ir a buscar a un chico de la otra sección de primer grado (Este niño presentó serios problemas de conducta en todo el año y estaba en una situación disciplinaria grave dentro del colegio). Me dijo que quería hablar con él y contarle lo del sueño de su mamá, pues no quería que su compañerito no se fuera al cielo cuando el Señor volviera.
Yo lo abracé muy fuerte y le di el permiso que me solicitaba. Lo felicité por lo que quería hacer y le dije que me acababa de dar una gran lección. Corrí adonde una amiga a contarle lo que ese niño me acaba de decir y le confesé que hasta tenía ganas de llorar por ese corazón precioso.
Creo que es un buen momento para compartir, entre todos, la carga de Daniel. En ésta época del año, cuando mucha gente está abierta al mensaje de Jesús, deberíamos sentirnos como mi estudiante. Deberíamos correr a contarles a todos que ese bebé cuyo nacimiento recordamos, ha prometido volver pronto y que es un buen tiempo para hacer arreglos en nuestras vidas y darle espacio de trabajar en nosotros.
Muchos vemos con pasividad cómo, personas que amamos, están lejos de Dios y no hacemos nada por ellos, incluso ni intercedemos por su salvación. Parece que vivimos creyendo que la venida del Señor va a tardarse muchísimo todavía, por lo tanto, hemos perdido ese sentido de URGENCIA por pasar el mensaje, e incluso, hemos descuidado nuestras propias vidas espirituales, porque no parece que el Señor vaya a volver pronto.
Aprovecha la celebración de Navidad y sé luz. Recuérdales a todos que el bebé Jesús va a volver en gloria y esplendor de un momento a otro. Ama lo suficiente a tu familia y amigos, como para no callar el mensaje. Siente la carga, lucha por sus almas, intercede para que puedas verlos en el Cielo en la eternidad.
Dicen que la mejor forma de celebrar la Navidad es demostrándole a los demás que los amas. Yo agregaría que la mejor forma de demostrarle a los demás que los amo es presentándoles a Jesús como Salvador personal.
NO TE CALLES...¡¡FELIZ NAVIDAD!!
"No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, Yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a Mí mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis" Juan 14:1-4 RVR60
"Cuando Yo, el Hijo del Hombre, venga, no me esconderé. Todos me verán, pues mi venida será como un relámpago que ilumina todo el cielo" Mateo 24:27 TLA
"El Señor mismo vendrá de los cielos. En ese momento dará Su orden con voz de mando, de arcángel, sonará la trompeta de Dios y los que hayan muerto en Cristo resucitarán primero. Luego, nosotros los que estemos vivos en ese momento. subiremos a las nubes con los resucitados para encontrarnos con el Señor en el aire, y así estaremos con el Señor para siempre. Anímense entonces unos a otros con estas palabras" 1 Tesalonicenses 4:16-18 PDT