jueves, 30 de noviembre de 2017

Mis Trapos de Inmundicia

No sé ustedes, pero yo soy de las que entra a la casa e inmediatamente se pone ropa cómoda. A veces, debo admitirlo, parezco pordiosera. Pero no me importa, me ayuda a sentir que ya es tiempo de bajar la guardia y descansar.

Hay una camiseta que me gusta. La uso, la lavo rápido y la vuelvo a usar. No es una 'para salir'; es de esos trapos frescos para estar en casa. Pero desde hace unas semanas que llovió mucho y casi no hubo sol sentí que olía mal. Desde entonces, no me explico por qué, no deja de oler así, a pesar de que la he lavado varias veces. 

Finalmente, una mañana de estas acepté que ya no podría usarla y se la di a la chica que me ayuda en la casa, para que la use para limpiar o algo así. Ella me dijo que quizás es la tela, que una vez 'se hiede, ya no se le quita'.

Recordé lo que la Biblia dice de nuestras buenas obras: 

"Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia*; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento" Isaías 64:6 (*La Biblia MacArthur señala que Isaías usó esta ilustración, refiriéndose a los paños menstruales que las mujeres usaban) 

Es absurdo. Soy absurda. No me atrevería a salir a la calle con una camisa que huele mal, pero he vivido buenas temporadas creyéndome en silencio, más justa que muchos. Me he presentado delante de Dios, con cierto humito de buena, argumentando en mi oración que merezco que me bendiga o que no me haga esperar, o que me defienda de otro-a mi manera-, o le recuerdo que soy cristiana desde chiquita, que nunca me he perdido, que nunca fui de esas que trasnochaba y tenía adicciones; por mencionar algunas cosas. (La verdad es que me da pena contarles todo lo que he sido capaz de decirle a Dios).

Pero Él, así como es, a veces muy suave, a veces de forma categórica; me recuerda que no hay UN justo en la tierra (Romanos 3:10), que el estándar que pretendo alcanzar es el de Su Hijo (Efesios 4:13), que aunque viva mil años esforzándome por hacer cosas buenas, mis obras seguirán apestando.

"Pues no reconocen que es Dios quien hace justo a los hombres, y pretenden ser justos por sí mismos; y así no se han sometido a lo que Dios estableció para hacernos justos" Romanos 10:3 DHH

Muchas veces, he recurrido a ponerme mis trapos de nuevo, para parecer justa ante Él o ante otros. Y parece que el Señor con Sus propias manos me quita esa ropa maloliente y me quiere vestir con la ropa blanquísima y reluciente de Cristo. Y yo, he seguido de necia, halando fuerte mis trapos, negándome a que me los quite. Y Él, me muestra y me recuerda-pues sabe que lo necesito a cada rato- que soy una humana hecha de una tela que se llama pecado, que una vez 'se hiede, ya no se le quita'. 

Les confieso que lucho enormemente en esta área. Crecí creyéndome, sintiéndome no tan mala; siempre encuentro fallas en otros y me pongo como juez con mucha facilidad. Pero Dios ha estado hablándome mucho de eso. 

Debo entenderlo y aceptarlo. NO soy buena. NO soy justa. NO tengo un pelo de bondad en mí. Mis buenas obras apestan. Así como yo me llevo la mano a mi nariz rápidamente cuando pasa cerca de mí el camión de la basura, el Señor hace lo mismo cuando llego a Su presencia pretendiendo usar mis trapos de justicia. Aunque haga mi esfuerzo más sincero, seguiré necesitando usar la ropa de justicia que Cristo me compró.

Te digo lo mismo: Tira tus trapos. Lo siento, pero apestan. Deshazte de tu propias buenas obras y tu propia justicia, desecha los pensamientos de creerte más bueno que otro-por muy sutiles que éstos sean. Vístete de Él. Usa esa ropa que nunca se ensucia.



"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él" 2 Corintios 5:21 RVR60

"Por tanto, así como una sola transgresión causó la condenación de todos, también un solo acto de justicia produjo la justificación que da vida a todos. Porque así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de un solo muchos serán constituidos justos." Romanos 5:18.19 NVI

domingo, 12 de noviembre de 2017

Los Quebrantos de Salud Te Hacen Ver Al Cielo

Las últimas semanas han habido algunas cositas relacionadas a la salud de mi familia que me han preocupado. Primero, mi sobrinita de apenas seis meses de edad, ha estado enferma bien feo dos veces. A mi hermana y su esposo les ha tocado salir corriendo al médico con ella. Es muy doloroso ver a una bebé tan chiquita estar así de enferma. El sentimiento de impotencia es terrible.

Mi mamá fue a su control anual y en uno de los exámenes encontraron unas células raras, por llamarlas de alguna manera. Cuando la llamaron de la clínica de su ginecóloga para decirle que la doctora quería darle personalmente el resultado, nos pusimos nerviosas y todo tipo de cosas se cruzaron por nuestras mentes. Decidí acompañarla, llena de miedos por supuesto y lo que se nos informó fue que era necesario realizar un procedimiento más minucioso y tomar más muestras de tejido para hacer una segunda biopsia y sacar resultados más concluyentes. 

Yo siempre he padecido de dolores de cabeza, pero hace unos días tuve el más fuerte que yo recuerde. Era de noche y para resumir el cuento, mi esposo tuvo que llevarme a la sala de emergencias de un hospital, pues yo estaba realmente mal.

Mi esposo tiene algunos aspectos de su salud que debe cuidar también. Pero lo que más me pone nerviosa es una lesión en su espalda, que en los días malos es capaz de mantenerlo tirado en la cama sin poder hacer mayor movimiento.


Un día de éstos mientras hablaba con Dios, me daba cuenta que oro más fervientemente cuando hay quebrantos de salud. Lo sé, ¡qué mal! 

Cada vez que alguien que amo está enfermo me angustio mucho, me vuelvo muy pesimista y lucho con montones de pensamientos fatalistas y carentes de fe. Y no se diga cuando se trata de mí. 

Esa noche en el hospital yo estaba segura que me iba a dar un derrame cerebral, pues la combinación del dolor, las náuseas, el adormecimiento de mi cuerpo, la rigidez de mi cuello, las palpitaciones, etc, me hacían pensar que ya me estaban llamando en el cielo (ahora me da risa mi exageración, pero les aseguro que así me sentía).

Pero cuando lo medito bien, son situaciones como éstas las que me hacen recordar lo microscópica que soy y que en lo absoluto soy dueña de mi vida, ni mucho menos puedo controlar la de los demás, aunque se trate de mis seres queridos.

Por eso, si algo bueno sale de estos 'sustitos' es que rápidamente vuelvo mi mirada al cielo y empiezo a hablar con Dios, sencillamente porque son situaciones que no puedo controlar y necesito desesperadamente depender de Él.

Entiendo que Él en Su soberanía nos puede hacer pasar por una prueba de salud grande, pero créanme que le ruego cada vez, que siga teniendo misericordia de nosotros y no nos haga atravesar un desierto de esa naturaleza.


Así que si tú o alguien importante para ti están pasando por un quebranto de salud, te invito a meditar si es momento de volver tu mirada al cielo y orar un poco más (Santiago 5:16). Quizás ese 'sustito' es un movimiento de manos del Señor tratando de llamar tu atención. Quizás quiere que le dejes las preocupaciones o temores relacionados a este tema (1 Pedro 5:7). O simplemente quiere fortalecer tu fe y glorificarse.

Si de algo estoy segura, es que todo lo que pasa en nuestras vidas obrará para bien (Romanos 8:28).

Por cierto, la segunda biopsia de mi mamá salió negativa. Está limpia. Las 'células raras' desaparecieron. ¡Gloria a Dios!


"Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho" Santiago 5:16 RVR60

"Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias" Salmos 103:3 RVR60

miércoles, 25 de octubre de 2017

Lecciones de Escuela Dominical: Dios Te Ve

Se supone que deben ser los niños los que se impacten al escuchar las historias cada domingo, pero últimamente he sido yo la que ha recibido muchos recordatorios de parte de Dios.

Génesis 12 nos empieza a hablar de Abram y su mujer Saraí. Sé que conocen de la promesa enorme que el Señor le dio a este hombre, promesa que cobra relevancia porque su esposa era estéril y ambos de edad avanzada, por lo que no se miraba por donde el cumplimiento de esa promesa llegaría.

Años después a Saraí se le ocurrió la genial idea de concederle a su esposo a su sierva egipcia Agar (Génesis 16:1-3), pensando que tal vez por medio de un hijo de ella, empezaría la descendencia que esperaban recibir. Efectivamente, Agar quedó embarazada y se le subieron los humos (Génesis 16:4-5), Saraí no soportó semejante situación y trató mal a su sierva, de manera que Agar decidió huir.

Lo que me llama la atención es que esta mujer embarazada se va al desierto y fue ahí, donde el Ángel de Jehová se le aparece (Génesis 16:7-12), la llama por su nombre, le ordena que regrese adonde su ama, pero también le da una promesa respecto a su hijo. Desconozco si Agar aún conservaba las creencias religiosas de su nación, me da la impresión que alguna influencia tuvo de sus amos, pues el versículo 13 describe que ella llamó a Dios "El que me ve".

Mientras leía, trataba de imaginarme la situación de Agar: embarazada, sola en el desierto y lejos de su tierra. Quizás pensando que iba a morir, quizás sintiéndose usada, quizás sin esperanza. Pero si bien es cierto, de acuerdo a las costumbres ella le pertenecía a su señora y no debió ser irrespetuosa, Dios la conocía y tenía un plan para ella. 

Él la llamó por su nombre, le anticipó que tendría un hijo varón y le dijo que nombre ponerle y además se aseguró de hacerle saber que "Jehová había oído su aflicción" (v. 11). 

Ese encuentro cambió la vida de Agar. Ella conoció al Dios de sus amos de forma personal. Ella llamó Su atención. Ella se supo escuchada y vista. 

Si. Ella. 

Una esclava, una extranjera, una mujer que esperaba un hijo de un hombre que no la amaba. 

Ella, que llamó a ese lugar "el que vive y que me ve" (Génesis 16:14)


Y eso me hace pensar que nunca pasamos desapercibidos delante de Dios. Él nos conoce, Él sabe quienes somos y cada detalle de nuestra vida. Aún cuando estemos lejos, aún cuando estemos tratando de huir, aún cuando creamos que no Le merecemos. 

Él nos ve. Todo el tiempo. 

Quizás como Agar, estás en un período de incertidumbre, de desierto o sintiendo que se ha cometido una injusticia contigo. Pero, no hay razón para sentirse solo o de poco valor o desesperanzado. Dios te ve. Su atención está sobre ti. Él tiene un plan. 

Vuelve a leer. El que vive, te ve.


"Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve, porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?" Génesis 16:13 RVR60

"He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en Su misericordia" Salmos 33:18 RVR60

sábado, 30 de septiembre de 2017

Lecciones de Escuela Dominical: Lo que no sabías de la Torre de Babel

El domingo anterior  enseñamos a nuestros niños de la iglesia sobre la Torre de Babel (Génesis 11:1-9). Ustedes saben, esa es una de las clásicas de las Escuelas Dominicales. Pero fue hasta ese domingo, mientras estaba sentada con mis chicos escuchando a la historiadora, que me pegaron de golpe dos cosas que ella dijo. Y eso es lo que quiero compartir ahora.

1. LAS CONSECUENCIAS DE LA DESOBEDIENCIA.
Quizás yo soy muy distraída, pero nunca me había dado cuenta de que lo que ocurrió en el Valle de Babilonia, fue una consecuencia directa de la desobediencia de este pueblo. Después del diluvio, Dios dio a Noé y sus hijos la misma orden que había dado a Adán: "fructificad y multiplicaos y llenad la tierra" (Génesis 9:1 y 7). Dios quería que se dispersaran. La Biblia narra que si bien es cierto los tres hijos de Noé se multiplicaron, no todos se esparcieron. Un grupo de ellos, siguiendo las órdenes de Nimrod, nieto de Noé, decidieron establecerse en un lugar y construir esta torre.

Ellos estaban desobedeciendo la orden directa del Señor respecto a esparcirse y llenar la tierra. Además, mostraron mucha soberbia al intentar construir algo que Dios no había pedido y con lo que querían demostrar su poder.        

2. TODO ERA PARTE DE SU PLAN.
Es cierto, Dios es Soberano y sucede todo lo que Él quiere. Este episodio era parte de Su plan. Confundir las lenguas (Génesis 11:7) fue Su decisión para evitar que este pueblo se asentara. De esa manera, se agruparon de acuerdo a su lengua y posteriormente, de uno de esos grupos nació la nación de Israel, específicamente de la descendencia de Sem (Génesis 11:10-32).

Reflexionaba con mi clase después de escuchar esta enseñanza y me daba cuenta que aún nuestras fallas y rebeliones pueden ser usadas por el Señor para que su precioso Plan se lleve a cabo. Él ya tenía todo listo para que con Abram empezara la historia de Su pacto de amor con Israel (Génesis 12:1-3). La torre de Babel fue un episodio necesario para que el pueblo amado del Señor surgiera.


Por eso, tengo dos recordatorio para ti hoy:

1. AÚN LAS CONSECUENCIAS DE NUESTROS PECADOS ESTÁN CONTROLADAS POR ÉL. 
Es fácil llenarse de culpa cuando hemos fallado. Dios, como Padre amoroso y justo nos deja pagar las consecuencias de eso; pero, en medio de ellas, nos sigue sosteniendo, no nos deja a la deriva para venir a recogernos cuando hayamos sufrido suficiente. Ese no es Él. Él controla incluso las consecuencias que pagamos y lo mejor de todo, las usa para nuestro bien (Romanos 8:28) y para que Su plan Supremo se realice (Isaías 46:10).

2. NUESTROS PLANES SON MINÚSCULOS, DEFECTUOSOS Y LLENOS DE NOSOTROS MISMOS. 
Dios es el único Soberano. Su plan prevalecerá (Prov. 19:21). Entonces, ¿qué caso tiene debatir con Él? No hay nada mejor que podamos hacer que descansar en Su Soberanía, sabiendo que Él controla absolutamente todo lo que ocurre en el inmenso universo de la misma forma que lo que pasa en tu vida diaria. Su Plan nunca tiene margen de error y siempre nos encaminará a santificarnos un poco más, para prepararnos para la eternidad.


Así que si has estado frustrado porque 'tu plan' no ha funcionado como esperabas, no te preocupes, que tu plan se arruine es parte de Su plan. Rinde todo al Señor y observa cómo, muy a pesar de todas tus fallas, te dirige hacia el momento y lugar exacto donde Su sueño para tu vida se llevará a cabo.


"Porque Él nos eligió de antemano y hace que todas las cosas resulten de acuerdo con Su plan" Efesios 1:11 NTV

jueves, 15 de junio de 2017

Las Pequeñas Irritaciones

No sé por qué me pasa con tanta frecuencia.


Llego por fin a la caja del supermercado y se le acaba el rollo de papel a la máquina.


Estoy hambrienta y exactamente lo que he pedido para comer es lo que se les ha agotado


El papel higiénico solo tiene un pedacito cuando es mi turno de ir al baño.


Mi número es el próximo en el banco y justo cuando me toca ser atendida, uno o dos cajeros se levantan de su lugar o ponen el rótulo de no disponible.

.
Estoy llena de trabajo y las interrupciones se multiplican por cien ese día.


Estos son sólo algunos ejemplos de esas pequeñas cosas que personalmente me irritan mucho. Estoy segura que cada uno tiene las propias.

Uno de estos días estaba murmurando internamente en el baño de mi casa porque estaba apurada y me di cuenta que no había papel higiénico. Algo tan sencillo como eso, puede sacar algo malo de mí. Salí molesta a tomar varios rollos para asegurarme que hubieran suficientes en el baño. Pero la verdad es que también parece que esos rollos se acaban solo cuando yo entro y me toca cambiarlos siempre...y eso no me gusta.

Sé que puede parecer exagerado, pero lo cierto es que esas pequeñas irritaciones pueden llegar a afectar nuestro humor y hasta hacernos reaccionar mal con otros.

He preferido creer que Dios permite que esas cositas ocurran para enseñarme paciencia y tolerancia. Nuestro carácter se pule en asuntos grandes tanto como en asuntos pequeños. Dios no ha terminado Su obra en mí, aún hay muchas asperezas que pulir. Pero estoy segura que sí va a completar ese trabajo (Filipenses 1:6).


¿Cuáles son "tus" pequeñas irritaciones?

¿El tráfico, el vecino ruidoso, los guardias de seguridad graduados en la escuela de la poca amabilidad, la pasta de dientes abierta, las publicaciones en redes sociales de algunas personas?

Te entiendo y comparto tu sentir. Pero recordemos que lo que Dios tiene en mente al permitir que ocurran estas cosas, es nuestra santificación no nuestra complacencia.

Claro que Él puede hacernos la vida más fácil, claro que puede quitar de nuestro camino a esas personas que nos exasperan, pero Su propósito va más allá de eso (Romanos 8:29). Su propósito es eterno y mientras nos hace más como Él, va a seguir moldeándonos (2 Corintios 3:18) a través de abundantes pequeñas irritaciones.

Así que si este día te encuentras con algunas en el camino, no te dejes llevar, respira profundo y recuerda que Dios utiliza hasta esas pequeñas cosas para pulirte y hacerte un poquitito más parecido a Él.


"No te exaltes, no te molestes; no dejes que tu ira te lleve a ti también a hacer cosas malas" Salmos 37:8 (PDT)

jueves, 8 de junio de 2017

Cambio De Nombre

Empecé a ver por curiosidad la nueva serie de Netflix llamada "Anne con una E". Es la adaptación de un clásico cuya protagonista, Anne, es una niña huérfana que ha sufrido en un orfanato y con diferentes familias temporales.

Por error llega a la casa de los Cuthbert, dos hermanos ya mayores, y logra después de algunos malos entendidos, conquistar su corazón.

Una escena me conmovió: Los hermanos la llaman y tienen frente a ellos un gran libro abierto, le piden a Anne que escriba su nombre en la Biblia familiar que guardan como tesoro. Anne no lo puede creer, le toma unos segundos procesar lo que le están invitando a hacer. Sus ojitos se llenan de agua y casi no puede hablar, temblorosa toma la pluma y camina hacia la Biblia para finalmente estampar su nombre, o mejor dicho, su nuevo nombre: Anne Cuthbert.

Al fin tiene UN nombre, al fin PERTENECE a alguien, a algo.


Pensaba que lo mismo nos ocurrió con Dios. Muchos de nosotros llegamos a Él con un montón de heridas abiertas, nuestro pasado no era tan digno, vagábamos sin rumbo y sin propósito o vivíamos una religión falsa...pero en el fondo no nos sentíamos totalmente perdonados ni merecedores de amor.

Y ahí estaba Él, con la puerta de casa abierta de par en par, con una habitación preparada para nosotros, con comida caliente en la mesa, con nueva ropa; todo para darnos la plena seguridad de que ya estábamos en el lugar correcto y que ya no íbamos a deambular en una vida carente de sentido. Ya habíamos llegado a nuestro lugar, adonde pertenecemos, adonde se nos ama incondicionalmente, adonde recibimos el regalo inmerecido de Su gracia de ser llamados Sus hijos (Juan 1:12).


Quizás tú ya recibiste ese nombre, pero te has ido de casa y no sabes cómo volver. Es fácil, solo atrévete a llegar, creo que ni necesitarás tocar a la puerta, Él ya está esperándote. (Lucas 15:20)

Y para todos los demás, vivamos agradecidos por ese cambio de nombre que recibimos, amemos sin medida al Dador de nuestro nuevo nombre, decidamos vivir honrándole.

Deja de vivir como huérfano, nunca olvides de Quien eres hijo y Quien te colocó tu nuevo nombre: Su hijo, Su hija. Le perteneces. Disfruta la libertad y plenitud que eso trae.



"No volverán a llamarte <<Abandonada>>, ni a tu tierra le dirán <<Destruida>>, sino que tu nombre será <<Mi predilecta>>, y el de tu tierra, <<Esposa mía>>. Porque tú eres la predilecta del Señor..." Isaías 62:4 DHH

"Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a Su hijo...para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de Su hijo, el cual clama: ¡Abba Padre!" Gálatas 4:4-6 RVR60


(***Imágenes tomadas de Internet***)

lunes, 8 de mayo de 2017

Lo Que Sea Por Una Vida

Mi sobrina número cuatro está a punto de llegar. Supimos de ella a finales de Agosto del año pasado. Ya que mi último sobrino tiene cinco años, se imaginarán la alegría que eso implicó.

Sin embargo, el embarazo de mi hermana no ha sido el más placentero. Desde su primera visita al médico, hubo una serie de dudas, riesgos y miedos naturales alrededor de su salud, y por ende, de la bebé.


A mi hermana le ha tocado estar en inter-consulta con cuatro ó cinco especialistas distintos simultáneamente. Le han hecho una cantidad de exámenes que ya hasta perdí la cuenta. Su celular ha estado programado con diferentes alarmas y cada vez que una suena, la he visto sacar de su cartera un depósito donde tiene montón de pastillas en pequeñas divisiones y tomarlas sin retraso.

Debido a que su ginecóloga es una especialista en embarazos de cuidado crítico con alta demanda, le ha tocado a ella o a mi cuñado madrugar a tomar un número y esperar horas para ser atendidos. 

Recuerdo ese jueves de Noviembre en el que los estadounidenses celebran el Día de Acción de Gracias. Esa fecha le hicieron una ultrasonografía y las predicciones fueron horribles. Nos dieron un pronóstico muy doloroso y desalentador. Curiosamente esa noche fuimos a cenar, pero en circunstancias así, es muy difícil tener un corazón agradecido. Comimos con una sombra de tristeza mezclada con un rayito de fe.

En fin, ocuparía mucho espacio para contarles cada cosa que ellos como padres han hecho en este proceso.

Pero esta mañana leí una publicación que mi hermana hizo. Ya llegaron a la semana 37!!! Si, aquello que se veía tan lejano, por instantes, tan imposible, ahora es una realidad. La meta que la doctora había puesto se ha cumplido y aquellos pronósticos que se escucharon se desvanecieron.

Meditaba respecto a todo lo que este embarazo ha implicado. Un gasto impresionante (los hijos cuestan aún desde antes de nacer!!!), malestares, preocupaciones, por mencionar algunas cosas.

Pero también recordaba lo que sentí de parte de Dios en aquellas semanas en las que todo era incierto, Dios me hizo sentir que en este embarazo iba a enseñarles a mi hermana y su esposo una dependencia diaria de Él. Y no dudo que así ha sido.

Estos padres-y creo que cualquier pareja- han estado dispuestos a hacer lo que sea por su hija. La vida de ella ha sido valorada desde el día que supieron de su existencia.


Por eso hoy, tengo algunos recordatorios para ti:

- Personalmente olvido con frecuencia el amor apasionado y sacrificial de nuestro Dios. Vivo con los beneficios de haber sido alcanzada por Su Gracia, pero pierdo de vista el costo que eso implicó. Él estuvo dispuesto a todo por amor a mí. Por salvar a uno solo de Sus hijos Él hubiera hecho lo mismo. 

- También olvido el tesoro que las almas que no le conocen representan para Él. Cada uno de ellos es tan valioso como lo fuimos tú y yo que ahora Le conocemos. Deberíamos valorarles como Él lo hace.

- Nunca olvides lo invaluable que tu vida es para el Señor. Si los humanos imperfectos no dudamos en hacer lo que sea por la vida de un hijo, imagínate lo que nuestro Padre hace por nosotros.

- Tampoco olvides que la prueba que estás pasando tiene un propósito divino que se va a cumplir en ti. Sé paciente, sigue confiando, no pierdas la esperanza. 

- Padres que han recibido noticias desalentadoras en su embarazo: Ánimo!! La última Palabra la tiene el Señor. Que su fe no decaiga.



"Porque te aprecio, eres de gran valor y Yo te amo. Para tenerte a ti y para salvar tu vida, entrego hombres y naciones" Isaías 43:4 DHH

"Tú fuiste quien formó todo mi cuerpo; Tú me formaste en el vientre de mi madre. Tus ojos vieron mi cuerpo en formación; todo eso estaba escrito en Tu libro. Habías señalado los días de mi vida cuando aún no existía ninguno de ellos" Salmos 139:13,16 DHH