sábado, 17 de febrero de 2018

Vuelve y Haz Tu Tarea

El libro de Nehemías habla del proceso de reconstrucción de los muros de la ciudad de Jerusalén, que había sido destruida por la invasión babilónica años atrás.

Debes saber que esa labor no fue fácil. Este era ya el tercer intento por reconstruir los muros de la ciudad. Nehemías enfrentó gran oposición de parte de algunos gobernadores vecinos (Nehemías 2:10). A lo largo del libro se narran siete intentos de estos hombres y algunos judíos nobles, de parar la labor de reconstrucción. Fraguaron todo tipo de estrategias para hacer decaer el ánimo del pueblo y de sus líderes, pero vez tras vez, Dios usó a Nehemías para liderarlos a cumplir con la meta.

El capítulo 4 muestra que estos enemigos se enojaron al saber que los muros se levantaban y por ello idearon una invasión a la ciudad. Algunos del pueblo se sentían debilitados por la labor exhaustiva que realizaban;  y si a esto le sumamos el temor de una invasión inminente, era hasta normal que ellos quisieran 'tirar la toalla' y dejar de reparar los muros...por tercera vez.

La Biblia narra que Nehemías se dirigió al pueblo y les dio palabras de ánimo, les recordó que el Señor estaba de su lado y les pidió que no temieran:

"Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. Y cuando oyeron esto nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea" (4:14-15)


Mientras leía, pensaba en lo que esa gente pudo sentir en esos días. Era natural que sintieran temor, conocían de sus enemigos, sabían el poder que ellos tenían; además, ya habían hecho un par de intentos de levantar los muros antes y no lo habían completado. ¿Qué garantía podía darles Nehemías? ¿Qué pasaría con sus familias y su ciudad si los invadían? ¿Sería más fácil bajar los brazos para llevar la fiesta en paz con los malos?

Sin embargo, CONFIARON y PERSEVERARON. Nehemías fue un gran instrumento sin duda; pero fue Dios quien les respaldó. 

Si lees bien notarás que no se tomaron días libres, no se retiraron a orar para saber si era la voluntad de Dios que siguieran en su labor, no lloraron delante de Nehemías ni le echaron la culpa por haberlos metido en esa situación. NO!! Simplemente decidieron seguir haciendo su tarea a pesar de la amenaza latente.


Si eres como yo, sabrás que en los momentos de prueba siempre se nos cruza por la mente casi como primera opción, 'tirar la toalla'. Es muy común que dejemos de orar, de ir a la iglesia, que aventemos nuestros ministerios, que dejemos de leer la Biblia, etc., porque sentimos que Dios nos ha fallado o ha sido injusto al permitir una prueba grande en nuestra vida.

Recientemente he tenido impulsos de ese tipo. He querido 'hacer una pausa' y dejar de hacer lo que hago para el Señor. Pero he entendido que lo único que una decisión así provocará, será darme tiempo y espacio para lloriquear, auto-conmiserarme y centrarme solo en MI problema y no en MI Dios.


Así que te animo a no rendirte. No importa cuál sea tu prueba o tu amenaza actual, sigue! No bajes los brazos, no te engañes creyendo que no podrás hacerlo. Las fuerzas que necesitas vendrán de Él. Mantente haciendo lo que es correcto, no dejes de ir a tu iglesia por muy duros que sean tus días, no renuncies a tu ministerio, no te aísles. Pero sobre todo, no dejes de buscar a diario a la Fuente de fortaleza, al Consolador, al Dios Omnipotente. 


El muro de Jerusalén fue terminado en tan solo cincuenta y dos días (6:15). El propósito se cumplió. Ignoro cuánto tiempo nos tomará entender el propósito del Señor en nuestra propia prueba, pero estoy convencida que Él no deja nada a medias (Filipenses 1:6); y un día, cercano o lejano, levantaremos nuestra mirada y veremos todo lo que Él reconstruyó a nuestro alrededor (como los muros alrededor de la ciudad de Jerusalén) y sabremos que valió la pena no haber renunciado. Y esa obra, Su obra, será mejor que lo que había antes, seremos como esos muros redoblados: más seguros, más fuertes, más firmes.

Por mucho que duela hoy, por muy oscuro que luzca tu panorama, por muy agotado que estés...no bajes los brazos. Vuelve y haz lo que el Señor te ha llamado a hacer.


"No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos" Gálatas 6:9

"No os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza" Nehemías 8:10

jueves, 8 de febrero de 2018

Cuando Una Injusticia Toca Tu Vida

Es bien fácil llenarse de ira e impotencia cuando sientes que estás en medio de una injusticia.


Recientemente, me sentí así, cuando llegué a una oficina a pedir ayuda en una situación personal y no recibí la solución que esperaba. Me indigné, porque no estaba ahí por mi culpa, si no, por la irresponsabilidad de alguien más. Tenía ganas de mandar a la policía a traer a esa persona para que diera la cara y resolviera el asunto. Pero no podía...


Creo que casi todos hemos experimentado alguna vez una injusticia: una promoción laboral que le fue dada a otro que no la merecía, una traición, pagar una deuda que no es tuya, difamación, abandono, promesas que no se cumplieron, etc.


Mientras manejaba de regreso en esa ocasión, iba llorando y presentando mi caso delante de Dios. De inmediato, recordé aquel encuentro que el profeta Natán tuvo con el rey David (2 Samuel 12). Cuando David pensó que se había librado de la consecuencia de sus pecados-asesinato y adulterio- Dios envió al profeta a contarle una especie de parábola. 

"Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. El rico tenía numerosas ovejas y vacas; pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija. Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él" (vv 1-4)


La Biblia narra que David se indignó contra aquel hombre rico de la historia y Natán le respondió: "ese hombre eres tú" (vv. 7). Dios le hizo ver que cometió un terrible pecado e injusticia al poner sus ojos en Betsabé, la esposa de Urías heteo y mandar a matarlo para quedarse con ella. David era el rey, él podía tener las mujeres que quisiera y era próspero materialmente; pero injustamente destruyó un matrimonio y confabuló para asesinar a Urías.


Me tranquilizó recordar que mi Dios es Justo. La justicia no es una mera cualidad que Él posee, es parte de Su naturaleza, es quien es Él. Urías estaba muerto, nadie se había dado cuenta de la verdad, pero Dios, el Justo, no lo pasó desapercibido, Él entró en acción para ejercer justicia.


Me he encontrado con muchos cristianos que me predican y me dicen que si Jesús mismo sufrió injusticias, ¿qué estoy esperando yo? Tienen razón, sé que a veces voy a recibir injusticias y no seré recompensada en lo absoluto. Pero Dios también me ha demostrado en muchas ocasiones, que Él es fiel a Sus promesas, a pesar de mi infidelidad (2 Timoteo 2:13). También sé que hay leyes espirituales que siempre se cumplen y que todo lo que sembramos, cosecharemos (Gálatas 6:7).


Lo único que debo recordar-y es la parte que menos me gusta-es que no me corresponde a mí meter las manos y buscar hacer justicia. 


Hay situaciones específicas en las que simplemente no podemos hacer nada. Solamente hay que renunciar a nuestro derecho de pelear, de reclamar o de exigir y dar un paso al lado. Dios obra a Su manera: "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, Yo pagaré, dice el Señor" (Romanos 12:19)

Si has sido objeto de una injusticia, te entiendo, sé lo que se siente. Conozco la lucha con las ganas de desquitarse, comprendo ese impulso para buscar una forma de ser compensado, sé lo que es llorar de rabia...pero también he vivido en el pasado la vindicación del Señor...sé de primera mano que Él cumple Su Palabra, que Él pelea por nosotros (Éxodo 14:14), que Él no tolerará que uno de Sus hijos quede avergonzado por causa de alguien que actuó injustamente.

Probablemente ni tú ni yo veremos lo que Dios hará con la fuente de injusticia, y es más, quizás no va a actuar como tú y yo quisiéramos, porque Él da Gracia infinitamente más allá de lo que nosotros entendemos. Pero ese ya no es nuestro asunto. Dejémoslo a Él. 

Lo que sí nos corresponde hacer es presentar nuestra causa en Su presencia y renunciar a diario a nuestro derecho de venganza. Luego, confiemos con expectativa que Él traerá justicia a nuestra vida, Él nos compensará, Él nos restituirá mucho más de lo que perdimos (Job 42:10), Él hará una sanidad completa y genuina, no sólo remiendos; Él nos dará razones para sentirnos bendecidos, tanto así, que la injusticia recibida quedará opacada. Sólo es cuestión de tiempo, sigue esperando en la justicia de tu Padre.


"Él hará resplandecer tu inocencia como el amanecer, y la justicia de tu causa brillará como el sol del mediodía" Salmos 37:6 (NTV)

"Ningún arma que te ataque triunfará. Silenciarás cuanta voz se levante para acusarte. Estos beneficios los disfrutan los siervos del Señor; Yo seré quien los reivindique. ¡Yo, el Señor, he hablado!" Isaías 54:17 (NTV)

miércoles, 31 de enero de 2018

La Roca

Por primera vez en mucho tiempo, inicié el año sin hacer el acostumbrado ritual de escribir mis peticiones o metas. Hay temporadas en la vida en las que podemos ver todo muy incierto. Podemos sentir que solo hay neblina frente a nosotros y no estamos seguros de qué paso dar y cuándo hacerlo.

En medio de sentimientos de esa naturaleza, Dios se ha estado ocupando de recordarme una y otra vez que aún cuando parezca que no estoy parada sobre tierra firme, Él es mi roca.

He estado leyendo el libro de los Salmos y hasta ahora, no había notado cuántas veces el rey David y otros salmistas, le llaman al Señor, su roca.

"Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en Él confiaré" Salmos 18:2 

"A Ti clamaré, oh Jehová. Roca mía..." Salmos 28:1


"Mi Padre eres Tú, mi Dios, y la roca de mi salvación" Salmos 89:26




¿Por qué uno de nosotros buscaría una roca alguna vez?

Bueno...si hay agua a nuestro alrededor, subirnos a una roca nos da la sensación de estar a salvo.
Si hemos recorrido un largo camino o hemos hecho mucho esfuerzo, sentarnos en una roca para descansar un momento, es de mucha ayuda.
Si queremos tener una mejor vista o una perspectiva diferente de nuestro entorno, podemos subirnos a una roca para conseguirlo.

Todo eso ES Dios, nuestra Roca. 

En esa Roca podemos resguardarnos. "Me ocultará en lo reservado de Su morada; sobre una roca me pondrá en alto" Salmos 27:5

Ahí, podemos ir cuando estamos débiles. "Sé Tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme" Salmos 31:2

Él es la Roca que nos consuela y sostiene cuando sufrimos. "Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y porción es Dios para siempre" Salmos 73:26

En esa Roca encontramos un apoyo que no tiene fin, "porque el Señor Dios es la Roca eterna" Isaías 26:4, podemos recurrir a ella continuamente. (Salmos 71:3)

Me encanta que David se refiere al Señor como "la roca que es más alta que yo" (Salmos 61:2). Me imagino arriba de esa alta Roca, donde puedo respirar profundamente aliviada, donde piso suelo firme, donde lo que está allá abajo se ve tan pequeñito, donde no estoy sola-aunque no haya otra persona-, donde hay un silencio que me hace sentir conectada con Él, donde el viento me acaricia recordándome Quien me ama, donde el cielo luce imponente como evidencia del poder que mi Roca tiene. ¿No es reconfortante tener semejante lugar para nosotros?


¿En qué situación de tu vida necesitas estabilidad, fortaleza, descanso, paz ó consuelo?

Cada una de esas cosas se pueden encontrar en la Roca de Israel (Isaías 30:29). Ya deja de hacerlo a tu manera, sólo corre a la Roca inconmovible y quédate ahí el tiempo que sea necesario.



"Desde el cabo de la tierra clamaré a Ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo" Salmos 61:2

"Él solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho" Salmos 62:2

jueves, 30 de noviembre de 2017

Mis Trapos de Inmundicia

No sé ustedes, pero yo soy de las que entra a la casa e inmediatamente se pone ropa cómoda. A veces, debo admitirlo, parezco pordiosera. Pero no me importa, me ayuda a sentir que ya es tiempo de bajar la guardia y descansar.

Hay una camiseta que me gusta. La uso, la lavo rápido y la vuelvo a usar. No es una 'para salir'; es de esos trapos frescos para estar en casa. Pero desde hace unas semanas que llovió mucho y casi no hubo sol sentí que olía mal. Desde entonces, no me explico por qué, no deja de oler así, a pesar de que la he lavado varias veces. 

Finalmente, una mañana de estas acepté que ya no podría usarla y se la di a la chica que me ayuda en la casa, para que la use para limpiar o algo así. Ella me dijo que quizás es la tela, que una vez 'se hiede, ya no se le quita'.

Recordé lo que la Biblia dice de nuestras buenas obras: 

"Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia*; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento" Isaías 64:6 (*La Biblia MacArthur señala que Isaías usó esta ilustración, refiriéndose a los paños menstruales que las mujeres usaban) 

Es absurdo. Soy absurda. No me atrevería a salir a la calle con una camisa que huele mal, pero he vivido buenas temporadas creyéndome en silencio, más justa que muchos. Me he presentado delante de Dios, con cierto humito de buena, argumentando en mi oración que merezco que me bendiga o que no me haga esperar, o que me defienda de otro-a mi manera-, o le recuerdo que soy cristiana desde chiquita, que nunca me he perdido, que nunca fui de esas que trasnochaba y tenía adicciones; por mencionar algunas cosas. (La verdad es que me da pena contarles todo lo que he sido capaz de decirle a Dios).

Pero Él, así como es, a veces muy suave, a veces de forma categórica; me recuerda que no hay UN justo en la tierra (Romanos 3:10), que el estándar que pretendo alcanzar es el de Su Hijo (Efesios 4:13), que aunque viva mil años esforzándome por hacer cosas buenas, mis obras seguirán apestando.

"Pues no reconocen que es Dios quien hace justo a los hombres, y pretenden ser justos por sí mismos; y así no se han sometido a lo que Dios estableció para hacernos justos" Romanos 10:3 DHH

Muchas veces, he recurrido a ponerme mis trapos de nuevo, para parecer justa ante Él o ante otros. Y parece que el Señor con Sus propias manos me quita esa ropa maloliente y me quiere vestir con la ropa blanquísima y reluciente de Cristo. Y yo, he seguido de necia, halando fuerte mis trapos, negándome a que me los quite. Y Él, me muestra y me recuerda-pues sabe que lo necesito a cada rato- que soy una humana hecha de una tela que se llama pecado, que una vez 'se hiede, ya no se le quita'. 

Les confieso que lucho enormemente en esta área. Crecí creyéndome, sintiéndome no tan mala; siempre encuentro fallas en otros y me pongo como juez con mucha facilidad. Pero Dios ha estado hablándome mucho de eso. 

Debo entenderlo y aceptarlo. NO soy buena. NO soy justa. NO tengo un pelo de bondad en mí. Mis buenas obras apestan. Así como yo me llevo la mano a mi nariz rápidamente cuando pasa cerca de mí el camión de la basura, el Señor hace lo mismo cuando llego a Su presencia pretendiendo usar mis trapos de justicia. Aunque haga mi esfuerzo más sincero, seguiré necesitando usar la ropa de justicia que Cristo me compró.

Te digo lo mismo: Tira tus trapos. Lo siento, pero apestan. Deshazte de tu propias buenas obras y tu propia justicia, desecha los pensamientos de creerte más bueno que otro-por muy sutiles que éstos sean. Vístete de Él. Usa esa ropa que nunca se ensucia.



"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él" 2 Corintios 5:21 RVR60

"Por tanto, así como una sola transgresión causó la condenación de todos, también un solo acto de justicia produjo la justificación que da vida a todos. Porque así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de un solo muchos serán constituidos justos." Romanos 5:18.19 NVI

domingo, 12 de noviembre de 2017

Los Quebrantos de Salud Te Hacen Ver Al Cielo

Las últimas semanas han habido algunas cositas relacionadas a la salud de mi familia que me han preocupado. Primero, mi sobrinita de apenas seis meses de edad, ha estado enferma bien feo dos veces. A mi hermana y su esposo les ha tocado salir corriendo al médico con ella. Es muy doloroso ver a una bebé tan chiquita estar así de enferma. El sentimiento de impotencia es terrible.

Mi mamá fue a su control anual y en uno de los exámenes encontraron unas células raras, por llamarlas de alguna manera. Cuando la llamaron de la clínica de su ginecóloga para decirle que la doctora quería darle personalmente el resultado, nos pusimos nerviosas y todo tipo de cosas se cruzaron por nuestras mentes. Decidí acompañarla, llena de miedos por supuesto y lo que se nos informó fue que era necesario realizar un procedimiento más minucioso y tomar más muestras de tejido para hacer una segunda biopsia y sacar resultados más concluyentes. 

Yo siempre he padecido de dolores de cabeza, pero hace unos días tuve el más fuerte que yo recuerde. Era de noche y para resumir el cuento, mi esposo tuvo que llevarme a la sala de emergencias de un hospital, pues yo estaba realmente mal.

Mi esposo tiene algunos aspectos de su salud que debe cuidar también. Pero lo que más me pone nerviosa es una lesión en su espalda, que en los días malos es capaz de mantenerlo tirado en la cama sin poder hacer mayor movimiento.


Un día de éstos mientras hablaba con Dios, me daba cuenta que oro más fervientemente cuando hay quebrantos de salud. Lo sé, ¡qué mal! 

Cada vez que alguien que amo está enfermo me angustio mucho, me vuelvo muy pesimista y lucho con montones de pensamientos fatalistas y carentes de fe. Y no se diga cuando se trata de mí. 

Esa noche en el hospital yo estaba segura que me iba a dar un derrame cerebral, pues la combinación del dolor, las náuseas, el adormecimiento de mi cuerpo, la rigidez de mi cuello, las palpitaciones, etc, me hacían pensar que ya me estaban llamando en el cielo (ahora me da risa mi exageración, pero les aseguro que así me sentía).

Pero cuando lo medito bien, son situaciones como éstas las que me hacen recordar lo microscópica que soy y que en lo absoluto soy dueña de mi vida, ni mucho menos puedo controlar la de los demás, aunque se trate de mis seres queridos.

Por eso, si algo bueno sale de estos 'sustitos' es que rápidamente vuelvo mi mirada al cielo y empiezo a hablar con Dios, sencillamente porque son situaciones que no puedo controlar y necesito desesperadamente depender de Él.

Entiendo que Él en Su soberanía nos puede hacer pasar por una prueba de salud grande, pero créanme que le ruego cada vez, que siga teniendo misericordia de nosotros y no nos haga atravesar un desierto de esa naturaleza.


Así que si tú o alguien importante para ti están pasando por un quebranto de salud, te invito a meditar si es momento de volver tu mirada al cielo y orar un poco más (Santiago 5:16). Quizás ese 'sustito' es un movimiento de manos del Señor tratando de llamar tu atención. Quizás quiere que le dejes las preocupaciones o temores relacionados a este tema (1 Pedro 5:7). O simplemente quiere fortalecer tu fe y glorificarse.

Si de algo estoy segura, es que todo lo que pasa en nuestras vidas obrará para bien (Romanos 8:28).

Por cierto, la segunda biopsia de mi mamá salió negativa. Está limpia. Las 'células raras' desaparecieron. ¡Gloria a Dios!


"Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho" Santiago 5:16 RVR60

"Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias" Salmos 103:3 RVR60

miércoles, 25 de octubre de 2017

Lecciones de Escuela Dominical: Dios Te Ve

Se supone que deben ser los niños los que se impacten al escuchar las historias cada domingo, pero últimamente he sido yo la que ha recibido muchos recordatorios de parte de Dios.

Génesis 12 nos empieza a hablar de Abram y su mujer Saraí. Sé que conocen de la promesa enorme que el Señor le dio a este hombre, promesa que cobra relevancia porque su esposa era estéril y ambos de edad avanzada, por lo que no se miraba por donde el cumplimiento de esa promesa llegaría.

Años después a Saraí se le ocurrió la genial idea de concederle a su esposo a su sierva egipcia Agar (Génesis 16:1-3), pensando que tal vez por medio de un hijo de ella, empezaría la descendencia que esperaban recibir. Efectivamente, Agar quedó embarazada y se le subieron los humos (Génesis 16:4-5), Saraí no soportó semejante situación y trató mal a su sierva, de manera que Agar decidió huir.

Lo que me llama la atención es que esta mujer embarazada se va al desierto y fue ahí, donde el Ángel de Jehová se le aparece (Génesis 16:7-12), la llama por su nombre, le ordena que regrese adonde su ama, pero también le da una promesa respecto a su hijo. Desconozco si Agar aún conservaba las creencias religiosas de su nación, me da la impresión que alguna influencia tuvo de sus amos, pues el versículo 13 describe que ella llamó a Dios "El que me ve".

Mientras leía, trataba de imaginarme la situación de Agar: embarazada, sola en el desierto y lejos de su tierra. Quizás pensando que iba a morir, quizás sintiéndose usada, quizás sin esperanza. Pero si bien es cierto, de acuerdo a las costumbres ella le pertenecía a su señora y no debió ser irrespetuosa, Dios la conocía y tenía un plan para ella. 

Él la llamó por su nombre, le anticipó que tendría un hijo varón y le dijo que nombre ponerle y además se aseguró de hacerle saber que "Jehová había oído su aflicción" (v. 11). 

Ese encuentro cambió la vida de Agar. Ella conoció al Dios de sus amos de forma personal. Ella llamó Su atención. Ella se supo escuchada y vista. 

Si. Ella. 

Una esclava, una extranjera, una mujer que esperaba un hijo de un hombre que no la amaba. 

Ella, que llamó a ese lugar "el que vive y que me ve" (Génesis 16:14)


Y eso me hace pensar que nunca pasamos desapercibidos delante de Dios. Él nos conoce, Él sabe quienes somos y cada detalle de nuestra vida. Aún cuando estemos lejos, aún cuando estemos tratando de huir, aún cuando creamos que no Le merecemos. 

Él nos ve. Todo el tiempo. 

Quizás como Agar, estás en un período de incertidumbre, de desierto o sintiendo que se ha cometido una injusticia contigo. Pero, no hay razón para sentirse solo o de poco valor o desesperanzado. Dios te ve. Su atención está sobre ti. Él tiene un plan. 

Vuelve a leer. El que vive, te ve.


"Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve, porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?" Génesis 16:13 RVR60

"He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en Su misericordia" Salmos 33:18 RVR60

sábado, 30 de septiembre de 2017

Lecciones de Escuela Dominical: Lo que no sabías de la Torre de Babel

El domingo anterior  enseñamos a nuestros niños de la iglesia sobre la Torre de Babel (Génesis 11:1-9). Ustedes saben, esa es una de las clásicas de las Escuelas Dominicales. Pero fue hasta ese domingo, mientras estaba sentada con mis chicos escuchando a la historiadora, que me pegaron de golpe dos cosas que ella dijo. Y eso es lo que quiero compartir ahora.

1. LAS CONSECUENCIAS DE LA DESOBEDIENCIA.
Quizás yo soy muy distraída, pero nunca me había dado cuenta de que lo que ocurrió en el Valle de Babilonia, fue una consecuencia directa de la desobediencia de este pueblo. Después del diluvio, Dios dio a Noé y sus hijos la misma orden que había dado a Adán: "fructificad y multiplicaos y llenad la tierra" (Génesis 9:1 y 7). Dios quería que se dispersaran. La Biblia narra que si bien es cierto los tres hijos de Noé se multiplicaron, no todos se esparcieron. Un grupo de ellos, siguiendo las órdenes de Nimrod, nieto de Noé, decidieron establecerse en un lugar y construir esta torre.

Ellos estaban desobedeciendo la orden directa del Señor respecto a esparcirse y llenar la tierra. Además, mostraron mucha soberbia al intentar construir algo que Dios no había pedido y con lo que querían demostrar su poder.        

2. TODO ERA PARTE DE SU PLAN.
Es cierto, Dios es Soberano y sucede todo lo que Él quiere. Este episodio era parte de Su plan. Confundir las lenguas (Génesis 11:7) fue Su decisión para evitar que este pueblo se asentara. De esa manera, se agruparon de acuerdo a su lengua y posteriormente, de uno de esos grupos nació la nación de Israel, específicamente de la descendencia de Sem (Génesis 11:10-32).

Reflexionaba con mi clase después de escuchar esta enseñanza y me daba cuenta que aún nuestras fallas y rebeliones pueden ser usadas por el Señor para que su precioso Plan se lleve a cabo. Él ya tenía todo listo para que con Abram empezara la historia de Su pacto de amor con Israel (Génesis 12:1-3). La torre de Babel fue un episodio necesario para que el pueblo amado del Señor surgiera.


Por eso, tengo dos recordatorio para ti hoy:

1. AÚN LAS CONSECUENCIAS DE NUESTROS PECADOS ESTÁN CONTROLADAS POR ÉL. 
Es fácil llenarse de culpa cuando hemos fallado. Dios, como Padre amoroso y justo nos deja pagar las consecuencias de eso; pero, en medio de ellas, nos sigue sosteniendo, no nos deja a la deriva para venir a recogernos cuando hayamos sufrido suficiente. Ese no es Él. Él controla incluso las consecuencias que pagamos y lo mejor de todo, las usa para nuestro bien (Romanos 8:28) y para que Su plan Supremo se realice (Isaías 46:10).

2. NUESTROS PLANES SON MINÚSCULOS, DEFECTUOSOS Y LLENOS DE NOSOTROS MISMOS. 
Dios es el único Soberano. Su plan prevalecerá (Prov. 19:21). Entonces, ¿qué caso tiene debatir con Él? No hay nada mejor que podamos hacer que descansar en Su Soberanía, sabiendo que Él controla absolutamente todo lo que ocurre en el inmenso universo de la misma forma que lo que pasa en tu vida diaria. Su Plan nunca tiene margen de error y siempre nos encaminará a santificarnos un poco más, para prepararnos para la eternidad.


Así que si has estado frustrado porque 'tu plan' no ha funcionado como esperabas, no te preocupes, que tu plan se arruine es parte de Su plan. Rinde todo al Señor y observa cómo, muy a pesar de todas tus fallas, te dirige hacia el momento y lugar exacto donde Su sueño para tu vida se llevará a cabo.


"Porque Él nos eligió de antemano y hace que todas las cosas resulten de acuerdo con Su plan" Efesios 1:11 NTV