Hace un par de semanas asistí al concierto de la Orquesta Sinfónica Juvenil. Estuvo precioso. El teatro se llenó y como llegué justo a la hora, me tocó sentarme en primera fila. Unos minutos después vi entrar una pareja de señores mayores que tenían un poco de dificultad para caminar en el lugar a media luz. Inmediatamente reconocí a la pareja. Se trataba de la que fue la Directora del colegio en el que estudié mi educación básica y su esposo, un gran maestro en materia de música en nuestro país. Ellos también se sentaron en la primera fila.
Al terminar el concierto, pensé varias veces si era correcto que yo me acercara a saludar a la "Sra. Rhina". Y me detuve porque concluí que ella de todas maneras no se acordaría de mí. Cuando ya había tomado mis cosas para irme, decidí regresar y sin pensarlo mucho me acerqué a ella.
Mi sorpresa fue que ella al instante que me vio hizo una cara de asombro y me tomó las dos manos. Yo le dije:
- Sra. Rhina quizá usted no se acuerde de mí, pero yo estudié en su colegio y....
- ¡Maeda!. Me gritó.
Yo me quedé boquiabierta porque no podía creer que ella recordara mi apellido. De inmediato empezó a preguntarme por cada uno de mis hermanos y por mi mamá. Yo rápidamente la puse al día con la vida de todos. Y ella seguía sosteniendo mis manos.
Me despidió con una gran ternura y me pidió que saludara a toda mi familia.
Al salir de ahí me quedé pensado en la bonita sorpresa que me llevé. Ella realmente SABÍA quién era yo. Me identifió por mi apellido al menos. Considerando que trabajó más de 25 años en el colegio y que conoció a miles de familias, ella se ACORDABA de mí.
Creo que lo mismo pasa con Dios. No importa cuán alejados hayamos estado ni todo lo malo que podamos haber hecho. Quizá a la hora de necesitar su ayuda, dudemos en buscarle porque creemos que no nos va a escuchar o no nos va a ver como Sus hijos. Creo que si bien es cierto sabemos que Él todo lo sabe, dudamos que nos conozca tan íntimamente, sobre todo si hemos estado lejos.
En ocasiones, a pesar que creo que Dios es omnisciente, he pensado que quizá se ha olvidado de aquellas pláticas que un día tuvimos, de los sueños que tengo, de mis peticiones, etc. Pero una y otra vez, Él me ha demostrado que SABE quién soy, con todo lo malo, lo bueno y lo feo. Y se ACUERDA de mí todo el tiempo, aún si la he regado y he vivido épocas de mi vida alejada de Él.
Si has estado dudando en acercarte a Dios por la razón que sea, te animo a no posponerlo más y seguramente te vas a sorprender cuando lo único que encuentres será una cara de alegría, ternura y sobre todo cuando estés tratando de justificarte o decir algo, te interrumpirá ese grito :"¡Dome!" (pon tu nombre aquí). En ese momento sabrás que el Dueño del Universo te conoce.
"¿Acaso puede una madre olvidar o dejar de amar a su hijo? Y aunque ella lo olvidara,
yo no me olvidaré de ti. Yo te llevo grabado como un tatuaje en mis manos, siempre tengo presentes tus murallas" Isaías 49:15-16
miércoles, 28 de agosto de 2013
lunes, 19 de agosto de 2013
¿Amar demasiado?
A la mayoría de nosotros se nos enseñó que las cosas en exceso eran malas: no comas demasiado, no trabajes demasiado, no te canses demasiado, no descanses demasiado, no te enojes demasiado, etc, etc. Pero nunca fuimos enseñados que TODO lo que se da en demasía es contraproducente. Y cuando digo todo es TODO. Eso incluye los chocolates, la comida alta en grasa, las adicciones, el amor, el ejercicio, las dietas extremas...todo.
Si, leíste bien. Amar demasiado también es contraproducente. En mi caso personal, crecí en un ambiente cristiano en el que se hablaba del amor a Dios y el amor al prójimo todo el tiempo. De manera insconsciente recibí el mensaje distorsionado que debo amar a mi prójimo como Dios nos ama a nosotros, y debo amar con un amor sacrificial, así como Cristo...hasta el punto de morir crucificado si es necesario!!! (Es un extremo al que nadie ha llegado, pero sí se nos enseña eso!).
Existe la creencia que si realmente amamos a alguien debemos ser capaces de soportar todo, y vamos por la vida tragándonos un montón de dolor, sabiendo por dentro que algo anda mal, pero sin ser capaces de identificar qué es. Nos hacemos mucho daño en nombre del amor, dejamos que se anulen nuestros sentimientos, emociones, metas y sueños, con tal que la otra persona si cumpla los suyos. Postergamos hacer aquello que nos hace sentir bien, pero dejamos que la otra persona haga lo que le hace sentir bien, aunque eso nos desplace.
Principalmente las mujeres podemos pasar años al lado de alguien que no nos ama y no nos valora lo suficiente, únicamente por aquella minúscula esperanza interna que nos dice: "ya va a cambiar", "es mi culpa, si yo mejoro eso, él va a cambiar", "si lo dejo de molestar y le dejo de exigir se va a quedar conmigo", "si sigo orando, Dios va a hacerlo cambiar", "lo amo, no puedo vivir sin él", "es el papá de mis hijos, ¿qué más puedo hacer?".
No creo que sea la voluntad de Dios que una mujer esté al lado de alguien que no la ama y eclipse su vida sólo por complacer a esa persona. El amor cristiano es más que eso. De hecho, la Biblia dice "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 22:39). Creo que muchas mujeres (esposas, novias, madres, hijas, etc.) nos hemos quedado con la primera parte de esa porción. Nos hemos desbordado en amor sacrificial por ese ser amado, hemos aguantado lo inimaginable, hemos disculpado y justificado lo malo que hacen, hemos hecho cosas que juramos no hacer, hemos dejado de vivir por ellos, y el dolor sigue estando ahí y la felicidad no aparece por ningún lado. Pero eso es porque se nos ha olvidado la segunda parte "...COMO A TI MISMA".
¿Te das cuenta? ¡¡Esa es la voluntad de Dios!! Claro, puedes amar a alguien, debes hacerlo, pero nunca amarle más de lo que te amas a ti. Si pusieras es una balanza la forma y la intensidad en que amas a "esa persona" y la forma e intensidad en que te amas a ti, ¿qué ocurriría? ¿Habría un equilibrio o se inclinaría de forma desproporcionada hacia esa persona?
Si estás envuelta en una relación en la que amas demasiado, quizá es tiempo de buscar ayuda. Quizá es tiempo de empezar a amarte más de lo que lo has hecho. Recuerda que ese mandamiento bíblico tiene dos partes: no estarás apta para amar a nadie de la manera que Dios quiere que lo hagas, hasta que te convenzas que mereces ser amada de esa manera también.
Todo lo que se da en demasía es dañino. Deja de dañar tu corazón.
"Pueblo de Israel, siempre te he amado, siempre te he sido fiel. Por eso nunca dejaré de tratarte con bondad. Volveré a reconstruirte, y volverás a danzar alegremente" Jeremías 31:3 (TLA)
Puedes escribir a destellosblog@gmail.com si deseas saber más de este tema
Si, leíste bien. Amar demasiado también es contraproducente. En mi caso personal, crecí en un ambiente cristiano en el que se hablaba del amor a Dios y el amor al prójimo todo el tiempo. De manera insconsciente recibí el mensaje distorsionado que debo amar a mi prójimo como Dios nos ama a nosotros, y debo amar con un amor sacrificial, así como Cristo...hasta el punto de morir crucificado si es necesario!!! (Es un extremo al que nadie ha llegado, pero sí se nos enseña eso!).
Existe la creencia que si realmente amamos a alguien debemos ser capaces de soportar todo, y vamos por la vida tragándonos un montón de dolor, sabiendo por dentro que algo anda mal, pero sin ser capaces de identificar qué es. Nos hacemos mucho daño en nombre del amor, dejamos que se anulen nuestros sentimientos, emociones, metas y sueños, con tal que la otra persona si cumpla los suyos. Postergamos hacer aquello que nos hace sentir bien, pero dejamos que la otra persona haga lo que le hace sentir bien, aunque eso nos desplace.
Principalmente las mujeres podemos pasar años al lado de alguien que no nos ama y no nos valora lo suficiente, únicamente por aquella minúscula esperanza interna que nos dice: "ya va a cambiar", "es mi culpa, si yo mejoro eso, él va a cambiar", "si lo dejo de molestar y le dejo de exigir se va a quedar conmigo", "si sigo orando, Dios va a hacerlo cambiar", "lo amo, no puedo vivir sin él", "es el papá de mis hijos, ¿qué más puedo hacer?".
No creo que sea la voluntad de Dios que una mujer esté al lado de alguien que no la ama y eclipse su vida sólo por complacer a esa persona. El amor cristiano es más que eso. De hecho, la Biblia dice "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 22:39). Creo que muchas mujeres (esposas, novias, madres, hijas, etc.) nos hemos quedado con la primera parte de esa porción. Nos hemos desbordado en amor sacrificial por ese ser amado, hemos aguantado lo inimaginable, hemos disculpado y justificado lo malo que hacen, hemos hecho cosas que juramos no hacer, hemos dejado de vivir por ellos, y el dolor sigue estando ahí y la felicidad no aparece por ningún lado. Pero eso es porque se nos ha olvidado la segunda parte "...COMO A TI MISMA".
¿Te das cuenta? ¡¡Esa es la voluntad de Dios!! Claro, puedes amar a alguien, debes hacerlo, pero nunca amarle más de lo que te amas a ti. Si pusieras es una balanza la forma y la intensidad en que amas a "esa persona" y la forma e intensidad en que te amas a ti, ¿qué ocurriría? ¿Habría un equilibrio o se inclinaría de forma desproporcionada hacia esa persona?
Si estás envuelta en una relación en la que amas demasiado, quizá es tiempo de buscar ayuda. Quizá es tiempo de empezar a amarte más de lo que lo has hecho. Recuerda que ese mandamiento bíblico tiene dos partes: no estarás apta para amar a nadie de la manera que Dios quiere que lo hagas, hasta que te convenzas que mereces ser amada de esa manera también.
Todo lo que se da en demasía es dañino. Deja de dañar tu corazón.
"Pueblo de Israel, siempre te he amado, siempre te he sido fiel. Por eso nunca dejaré de tratarte con bondad. Volveré a reconstruirte, y volverás a danzar alegremente" Jeremías 31:3 (TLA)
Puedes escribir a destellosblog@gmail.com si deseas saber más de este tema
miércoles, 7 de agosto de 2013
El Poder del Agradecimiento
Suena fácil, pero hacerlo es otra cosa. Y hacerlo con buena actitud es un verdadero reto. Debo decir que es un tema en el que estoy aprendiendo mucho, y creo que pasarán los años sin que deje de necesitar hacerlo.
Pasé las vacaciones en Guatemala. Es un lindo país. Pero hay una cosa que realmente prueba la paciencia: el tráfico. Literalmente se pueden pasar horas manejando. Los niños pueden dormir plácidamente en los carros porque tienen el tiempo para hacerlo. Los adultos pueden contestar llamadas, enviar correos o mensajes, porque por momentos simplemente están detenidos en las colas inmensas. Los que no estamos acostumbrados a esto, realmente sufrimos!
Comencé a agradecer por el tráfico que tenemos en El Salvador. En serio, no tenemos nada por qué quejarnos. Aquí casi nadie tiene que salir de madrugada de su casa para llegar a tiempo al trabajo. Los sábados nos podemos desplazar sin mayor contratiempo, y los domingos ni se diga. A menos que una calle esté siendo reparada o haya un accidente, no surgen mayores atrasos.
Otra cosa por la que agradecí es algo tan sencillo como tener agua caliente para bañarme. Por el clima de Guatemala, no saben lo delicioso que es bañarse con agüita caliente.
Recordé algo que leí recientemente sobre el poder de agradecer aún por las pequeñas cosas. Los seres humanos damos por sentadas un montón de cosas que siempre hemos tenido: comida, techo, transporte, amigos, familia, trabajo, dinero para salir a divertirnos, las dos manos, nuestro cabello, salud, ropa, zapatos, etc.
¿Pero qué pasaría si de pronto una de esas cosas nos fuese quitada? Por ejemplo, ¿qué tal si despertamos una mañana y una parte de nuestro cuerpo no puede moverse? ¿y si de pronto sólo te quedan dos camisas y un par de zapatos y no puedes comprar más? Sé que son cosas extremas, pero sirve pensar en eso para que surja en nosotros el verdadero agradecimiento.
Quizá estamos tan acostumbrados a tener tantas cosas que perdemos de vista el poder que el agradecimiento contiene. Empieza a probarlo. Elige un día y desde que te despiertes comienza a agradecer por cada cosa que pase o que tengas ese día: gracias por mi cama, por mi casa, mi familia, mi ducha, mi ropa, mis zapatos, mi perro, mi carro, mi dinero para pagar el bus, mi trabajo, mi café, mi comida, mi teléfono, mis compañeros de trabajo, mi televisión, mi computadora, mis amigos, etc, etc.
Al inicio sentirás raro porque no es algo que hagamos con frecuencia, pero vas a ver que poco a poco es más fácil. Si es necesario, fuérzate un poquito a hacerlo, pero a medida lo hagas, ya vas a ver que te comenzarás a fijar en otras cosas que antes no agradecías.
Dios sin duda se complace en que Sus hijos le agradezcan por todo lo que nos da. Y quién sabe, probablemente te empiece a bendecir más o lleguen bendiciones que has estado esperando por algún tiempo. El agradecimiento tiene el poder de arrebatar varios "SI" del cielo. ¿Qué papá no se va a complacer si su hijo/a le agradece por todo lo que le da?
Ah! Y la próxima vez que estés en medio del tráfico, recuerda que hay lugares donde es mucho peor!
"Den gracias a Dios por todo" 1 Tesalonicenses 5:18 (DHH)
Pasé las vacaciones en Guatemala. Es un lindo país. Pero hay una cosa que realmente prueba la paciencia: el tráfico. Literalmente se pueden pasar horas manejando. Los niños pueden dormir plácidamente en los carros porque tienen el tiempo para hacerlo. Los adultos pueden contestar llamadas, enviar correos o mensajes, porque por momentos simplemente están detenidos en las colas inmensas. Los que no estamos acostumbrados a esto, realmente sufrimos!
Comencé a agradecer por el tráfico que tenemos en El Salvador. En serio, no tenemos nada por qué quejarnos. Aquí casi nadie tiene que salir de madrugada de su casa para llegar a tiempo al trabajo. Los sábados nos podemos desplazar sin mayor contratiempo, y los domingos ni se diga. A menos que una calle esté siendo reparada o haya un accidente, no surgen mayores atrasos.
Otra cosa por la que agradecí es algo tan sencillo como tener agua caliente para bañarme. Por el clima de Guatemala, no saben lo delicioso que es bañarse con agüita caliente.
Recordé algo que leí recientemente sobre el poder de agradecer aún por las pequeñas cosas. Los seres humanos damos por sentadas un montón de cosas que siempre hemos tenido: comida, techo, transporte, amigos, familia, trabajo, dinero para salir a divertirnos, las dos manos, nuestro cabello, salud, ropa, zapatos, etc.
¿Pero qué pasaría si de pronto una de esas cosas nos fuese quitada? Por ejemplo, ¿qué tal si despertamos una mañana y una parte de nuestro cuerpo no puede moverse? ¿y si de pronto sólo te quedan dos camisas y un par de zapatos y no puedes comprar más? Sé que son cosas extremas, pero sirve pensar en eso para que surja en nosotros el verdadero agradecimiento.
Quizá estamos tan acostumbrados a tener tantas cosas que perdemos de vista el poder que el agradecimiento contiene. Empieza a probarlo. Elige un día y desde que te despiertes comienza a agradecer por cada cosa que pase o que tengas ese día: gracias por mi cama, por mi casa, mi familia, mi ducha, mi ropa, mis zapatos, mi perro, mi carro, mi dinero para pagar el bus, mi trabajo, mi café, mi comida, mi teléfono, mis compañeros de trabajo, mi televisión, mi computadora, mis amigos, etc, etc.
Al inicio sentirás raro porque no es algo que hagamos con frecuencia, pero vas a ver que poco a poco es más fácil. Si es necesario, fuérzate un poquito a hacerlo, pero a medida lo hagas, ya vas a ver que te comenzarás a fijar en otras cosas que antes no agradecías.
Dios sin duda se complace en que Sus hijos le agradezcan por todo lo que nos da. Y quién sabe, probablemente te empiece a bendecir más o lleguen bendiciones que has estado esperando por algún tiempo. El agradecimiento tiene el poder de arrebatar varios "SI" del cielo. ¿Qué papá no se va a complacer si su hijo/a le agradece por todo lo que le da?
Ah! Y la próxima vez que estés en medio del tráfico, recuerda que hay lugares donde es mucho peor!
"Den gracias a Dios por todo" 1 Tesalonicenses 5:18 (DHH)
viernes, 26 de julio de 2013
Dios me ha olvidado...
Hay una historia de la Biblia que me gusta mucho. Parece una telenovela mexicana, pero no lo es, en serio.
Se trata de un hombre llamado Elcana. Tenía dos esposas: Penina y Ana. Penina le dio varios hijos, Ana no podía tenerlos. La tal Penina molestaba mucho a Ana y se burlaba de ella. Y aunque Elcana realmente amaba a Ana, a veces no era comprensivo con ella. Llegó a decirle "no te soy suficiente yo más que diez hijos??". Si yo hubiese sido Ana le pego por no entender cómo se sentía.
Pero bueno, Ana sufría mucho, y cada vez que iba al templo, lloraba y dejaba de comer por la tristeza que tenía. La Biblia describe que en una ocasión ella fue al templo y "oraba con amargura de alma". Ella dijo: "si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón" ¿Te imaginas lo que estas palabras significan? Mientras eso ocurría, el sacerdote Elí la miraba y la escena fue tal que pensó que ella estaba borracha.
Pero luego Ana le explicó lo que pasaba y Elí le dijo: "Ve en paz y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho". Lo sorprendente de esto para mí es lo que pasó con Ana después de estas palabras que el sacerdorte le dijo: "Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste"
¿Te das cuenta? Una sola palabra de parte del sacerdote fue suficiente para que Ana ya no se sintiera triste. Acababa de estar insinuando que Dios se había olvidado de ella, y luego algo pasó que ella simplemente siguió con su vida, ya no estuvo triste y hasta se fue a comer!!
Trato de imaginar qué ocurrió. ¿Por qué esa vez fue diferente? ¿De qué forma habló Elí para que Ana cambiara? ¿Será que ella vio algo? ¿Será que simplemente sintió algo que nunca había sentido y eso la llenó de fe para creer que su tristeza se iría? La Biblia no lo dice. Lo que es cierto es que ya no estuvo triste, regresó a su casa, comió, durmió con su esposo y quedó embarazada!!! A los 9 meses nació Samuel.
Una de mis mejores amigas luchó muchos años para ser mamá. La vi pasar momentos duros, pude sentir su tristeza y amargura por sentir que Dios no le escuchaba. Oramos mucho, por años. Así que me es fácil imaginar lo que Ana sentía, sobre todo si había otra mujer burlándose de ella por no poder tener hijos.
Pero lo que quiero resaltar es que Dios tiene la capacidad de quitar en un segundo los sentimientos más horribles que podamos tener. Considera que Ana lo buscó a Él para desahogarse, buscó el lugar y la persona correcta para desbordar su corazón. Y luego, Dios envía a Elí para darle una palabra, y eso le bastó. Increíble.
No sé cuántas veces te has sentido tan triste que sientes literalmente que te duele el corazón. Yo me he sentido así. Literalmente hay un hoyo en el pecho. Literalmente se agotan las fuerzas. Literalmente se quita el hambre. Literalmente te duele la garganta por haber llorado tanto. Despiertas en la mañana y quieres que ya sea de noche para dormirte otra vez. Llega la noche y ya quieres que amanezca para no tener que soñar con esa situación o esa persona, o para no tener que despertarte en la madrugada y recordar el dolor. Sientes que Dios te ha olvidado. ¿Cómo se supone que se supera esto? ¿Cuánto tiempo va a tardar? ¿De verdad Dios sabe cómo me siento? ¿Cuándo va a dejar de doler? Yo he estado ahí más tiempo del que hubiese querido. Y créeme que al igual que Ana he sentido que ni vale la pena orar porque quizá Dios ya me olvidó.
Pero al leer esta historia, recuerdo que tengo al mismo Dios de Ana. Y puedo venir a Él cada vez que el corazón duela, puedo llorar sin pena, puedo gritar y hacer todas las preguntas que quiera. Él me entiende, Él me escucha, Él está ahí. No me ha olvidado. Y una palabra Suya es suficiente para que mi dolor y mi tristeza desaparezcan.
Si ya probaste llorar, hacer berrinche, reclamar, hacerte la víctima, etc., ¿por qué no pruebas con venir a Él? ¿por qué no como Ana retomas tu vida? ¿por qué no le dejas a Él llevarse tu dolor y amargura por lo que te pasó?
Sea lo que sea que estés pasando, te aseguro que Dios no te ha olvidado. Él conoce tu nombre y tu situación. Tal vez sólo está esperando que llegues a Su presencia, o que te calles por un rato y lo escuches.
"Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella." 1 Samuel 1:19
Se trata de un hombre llamado Elcana. Tenía dos esposas: Penina y Ana. Penina le dio varios hijos, Ana no podía tenerlos. La tal Penina molestaba mucho a Ana y se burlaba de ella. Y aunque Elcana realmente amaba a Ana, a veces no era comprensivo con ella. Llegó a decirle "no te soy suficiente yo más que diez hijos??". Si yo hubiese sido Ana le pego por no entender cómo se sentía.
Pero bueno, Ana sufría mucho, y cada vez que iba al templo, lloraba y dejaba de comer por la tristeza que tenía. La Biblia describe que en una ocasión ella fue al templo y "oraba con amargura de alma". Ella dijo: "si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón" ¿Te imaginas lo que estas palabras significan? Mientras eso ocurría, el sacerdote Elí la miraba y la escena fue tal que pensó que ella estaba borracha.
Pero luego Ana le explicó lo que pasaba y Elí le dijo: "Ve en paz y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho". Lo sorprendente de esto para mí es lo que pasó con Ana después de estas palabras que el sacerdorte le dijo: "Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste"
Trato de imaginar qué ocurrió. ¿Por qué esa vez fue diferente? ¿De qué forma habló Elí para que Ana cambiara? ¿Será que ella vio algo? ¿Será que simplemente sintió algo que nunca había sentido y eso la llenó de fe para creer que su tristeza se iría? La Biblia no lo dice. Lo que es cierto es que ya no estuvo triste, regresó a su casa, comió, durmió con su esposo y quedó embarazada!!! A los 9 meses nació Samuel.
Una de mis mejores amigas luchó muchos años para ser mamá. La vi pasar momentos duros, pude sentir su tristeza y amargura por sentir que Dios no le escuchaba. Oramos mucho, por años. Así que me es fácil imaginar lo que Ana sentía, sobre todo si había otra mujer burlándose de ella por no poder tener hijos.
Pero lo que quiero resaltar es que Dios tiene la capacidad de quitar en un segundo los sentimientos más horribles que podamos tener. Considera que Ana lo buscó a Él para desahogarse, buscó el lugar y la persona correcta para desbordar su corazón. Y luego, Dios envía a Elí para darle una palabra, y eso le bastó. Increíble.
No sé cuántas veces te has sentido tan triste que sientes literalmente que te duele el corazón. Yo me he sentido así. Literalmente hay un hoyo en el pecho. Literalmente se agotan las fuerzas. Literalmente se quita el hambre. Literalmente te duele la garganta por haber llorado tanto. Despiertas en la mañana y quieres que ya sea de noche para dormirte otra vez. Llega la noche y ya quieres que amanezca para no tener que soñar con esa situación o esa persona, o para no tener que despertarte en la madrugada y recordar el dolor. Sientes que Dios te ha olvidado. ¿Cómo se supone que se supera esto? ¿Cuánto tiempo va a tardar? ¿De verdad Dios sabe cómo me siento? ¿Cuándo va a dejar de doler? Yo he estado ahí más tiempo del que hubiese querido. Y créeme que al igual que Ana he sentido que ni vale la pena orar porque quizá Dios ya me olvidó.
Pero al leer esta historia, recuerdo que tengo al mismo Dios de Ana. Y puedo venir a Él cada vez que el corazón duela, puedo llorar sin pena, puedo gritar y hacer todas las preguntas que quiera. Él me entiende, Él me escucha, Él está ahí. No me ha olvidado. Y una palabra Suya es suficiente para que mi dolor y mi tristeza desaparezcan.
Si ya probaste llorar, hacer berrinche, reclamar, hacerte la víctima, etc., ¿por qué no pruebas con venir a Él? ¿por qué no como Ana retomas tu vida? ¿por qué no le dejas a Él llevarse tu dolor y amargura por lo que te pasó?
Sea lo que sea que estés pasando, te aseguro que Dios no te ha olvidado. Él conoce tu nombre y tu situación. Tal vez sólo está esperando que llegues a Su presencia, o que te calles por un rato y lo escuches.
"Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella." 1 Samuel 1:19
El Llanero Vindicador
Fui al cine esta semana a ver El Llanero Solitario. Recordé viejos tiempos con esa película. Y me llamó la atención un hecho: Ambos protagonistas, John Reid y el Indio "Toro", buscan en la historia reivindicarse de alguna manera.
Primero Toro. Él fue seducido cuando era niño a mostrar el origen de la plata en tierras indias a cambio de un reloj. Eso trajo muerte y destrucción a su tribu, porque la avaricia de esos hombres blancos por la plata, hizo que los eliminaran. Toro se propuso encontrar a esos hombres y hacer lo que fuese necesario para reivindicarse con su pueblo.
Por otro lado, John recién ha vuelto a su tierra natal y sin planearlo hereda el puesto y la misión de su hermano. Inicialmente se resiste, pero luego, después que Toro le cuenta cómo Buch Cavendish asesinó a su hermano y luego le sacó el corazón y se lo comió, decide asumir su rol como Ranger y reivindicarlo. Y la trama transcurre de esa manera, ambos personajes buscando sanar algo ocurrido en el pasado.
Pensaba en los hechos que nos marcan la vida. Quizá algo que pasó en la niñez y que hemos cargado por años, quizá un daño que alguien más causó, quizá incluso podemos sentir que alguien tomó nuestro corazón (como en la película), quizá se trata de una injusticia, hasta puede ser que sintamos que Dios no apareció cuando lo necesitábamos.
Pero, que bueno es saber que Dios si escucha, que si conoce los hechos tal y como ocurrieron, que no ha olvidado ni un segundo lo que sufrimos. Es parte de Su naturaleza ser justo, y por algo la Biblia dice: "No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor." (Romanos 12:19 RV60).
Puede que sintamos que Dios a veces se tarda para hacernos justicia, para tomar cartas en el asunto y hacerle pagar a los "malos" lo que nos hicieron. Pero no importa cuánto tiempo haya pasado, Él no lo ha olvidado, y tu honor será resguardado.
En lo personal he querido desquitarme de una o dos personas, me he descubierto teniendo deseos no tan buenos para esas personas (lo confieso!). Pero he aprendido que arruinaría mi vindicación si meto mis manos. Esa no es la forma de sentirme compensada, eso es venganza. Lo que realmente debo hacer es confiar en que Dios es quien da la cara por mí y dejar que Él trate con ellos. Y me queda claro que no va a ser ni en el tiempo ni en la forma que yo quiera (así que no creo verlos nunca de rodillas pidiéndome perdón!!). Y también he tenido que aceptar que muy probablemente mis ojos nunca verán la forma en que Dios lo haga. Eso es asunto Suyo.
El indio "Toro" esperó 20 años para reivindicarse con su tribu. Espero que Dios no se tarde tanto conmigo, pero sé que su reivindicación llegará. Sería extraordinario tener al Llanero Solitario para que se desquite por mí. Pero tengo a Dios, soy Su hija, y como buen Papá hará lo que sea para traer reivindicación a mi vida. Estoy segura de eso.
"Y Raquel dijo: Dios me ha juzgado y me ha vindicado, y ha escuchado mi plegaria" (Génesis 30:6 Amplified Version. Traducción personal)
lunes, 22 de julio de 2013
Dios ¿Fiel?
Cada uno de nosotros agradece o valora ciertos atributos de Dios de acuerdo a su propia experiencia o necesidad. En mi caso, siempre he afirmado que de todos los atributos que Él tiene, el que más significa para mí hasta ahora, es Su FIDELIDAD.
Si alguna vez has tenido la desafortunada experiencia de que alguien te falle, "te queme la pata", te mienta, te engañe, sabrás todos los sentimientos que esto puede causar: enojo, tristeza, ira, depresión, baja autoestima, etc. He visto llorar a muchas mujeres cuyas parejas las engañaron, las dejaron, las cambiaron por "otra" o simplemente no comparten su concepto de fidelidad. Claro que no solamente las parejas pueden sernos infieles. Podemos sentir que nuestros padres nos fueron infieles, que un amigo nos engañó, por ejemplo. La infidelidad representa cualquier tipo de deslealtad que recibimos de una persona y que a menudo se ha mantenido oculta.
Trata de imaginar ¿qué pasaría si Dios, que te conoce perfectamente, le cuenta a ciertas personas sobre tus pecados? ¿Puedes pensar que Dios se cansa de ti y decide que ya no va a escuchar tus oraciones porque nunca cambias? Peor aún ¿Qué sentirías si Él deja de llamarte su hijo/a porque no quiere tener ningún tipo de relación contigo?
Estoy segura que ninguno de nosotros concibe a Dios de esa manera, simplemente porque Él no es así. No tenemos que ser teólogos o grandes espirituales para saberlo. Pero, ¿por qué nos cuesta disfrutar de Su Fidelidad? ¿por qué es tan difícil vivir sabiendo que Él nunca va a dejarnos porque nos es Fiel?
Pienso que el concepto humano de fidelidad se lo hemos trasladado a Él, y creemos que tarde o temprano se va a cansar y va a dejarnos a nuestras anchas para que suframos y nos arrepintamos. Puede incluso que pensemos que hay "mejores hijos" que nosotros, y que por eso no somos bendecidos.
Pero en realidad, DIOS es FIEL. Así de simple. Él es FIEL, siempre lo será. No hay nada que puedas hacer o dejar de hacer para que Él te deje, nada en este mundo puede cambiar Su decisión de amarte. Digamos que Él ya puso todos sus huevos en tu canasta y no se va a retractar. Él va a cumplir lo que te dijo que va a hacer, Sus propósitos siguen manteniéndose firmes, Sus planes no han sido reciclados para ti, Sus promesas siguen ahí esperando porque te decidas a creerlas.
Las personas que han sufrido una infidelidad, pasan pensando todo el tiempo en su pareja, pensando qué está haciendo, dónde está, con quién está, si le fallará de nuevo, si le dirá una mentira, si le ama aún, si fue su culpa, etc.
Pero nosotros podemos estar tranquilos, no hay razón para dudar. Descansa, tienes a un Dios Fiel profundamente comprometido contigo. ¿Puedes pensar en algo más reconfortante que eso? Yo no.
"Fiel es Dios" 1 Corintios 1:9
Si alguna vez has tenido la desafortunada experiencia de que alguien te falle, "te queme la pata", te mienta, te engañe, sabrás todos los sentimientos que esto puede causar: enojo, tristeza, ira, depresión, baja autoestima, etc. He visto llorar a muchas mujeres cuyas parejas las engañaron, las dejaron, las cambiaron por "otra" o simplemente no comparten su concepto de fidelidad. Claro que no solamente las parejas pueden sernos infieles. Podemos sentir que nuestros padres nos fueron infieles, que un amigo nos engañó, por ejemplo. La infidelidad representa cualquier tipo de deslealtad que recibimos de una persona y que a menudo se ha mantenido oculta.
Trata de imaginar ¿qué pasaría si Dios, que te conoce perfectamente, le cuenta a ciertas personas sobre tus pecados? ¿Puedes pensar que Dios se cansa de ti y decide que ya no va a escuchar tus oraciones porque nunca cambias? Peor aún ¿Qué sentirías si Él deja de llamarte su hijo/a porque no quiere tener ningún tipo de relación contigo?
Estoy segura que ninguno de nosotros concibe a Dios de esa manera, simplemente porque Él no es así. No tenemos que ser teólogos o grandes espirituales para saberlo. Pero, ¿por qué nos cuesta disfrutar de Su Fidelidad? ¿por qué es tan difícil vivir sabiendo que Él nunca va a dejarnos porque nos es Fiel?
Pienso que el concepto humano de fidelidad se lo hemos trasladado a Él, y creemos que tarde o temprano se va a cansar y va a dejarnos a nuestras anchas para que suframos y nos arrepintamos. Puede incluso que pensemos que hay "mejores hijos" que nosotros, y que por eso no somos bendecidos.
Pero en realidad, DIOS es FIEL. Así de simple. Él es FIEL, siempre lo será. No hay nada que puedas hacer o dejar de hacer para que Él te deje, nada en este mundo puede cambiar Su decisión de amarte. Digamos que Él ya puso todos sus huevos en tu canasta y no se va a retractar. Él va a cumplir lo que te dijo que va a hacer, Sus propósitos siguen manteniéndose firmes, Sus planes no han sido reciclados para ti, Sus promesas siguen ahí esperando porque te decidas a creerlas.
Las personas que han sufrido una infidelidad, pasan pensando todo el tiempo en su pareja, pensando qué está haciendo, dónde está, con quién está, si le fallará de nuevo, si le dirá una mentira, si le ama aún, si fue su culpa, etc.
Pero nosotros podemos estar tranquilos, no hay razón para dudar. Descansa, tienes a un Dios Fiel profundamente comprometido contigo. ¿Puedes pensar en algo más reconfortante que eso? Yo no.
"Fiel es Dios" 1 Corintios 1:9
lunes, 1 de julio de 2013
"La Familia Oficial"
Es una historia algo enredada y muy larga para contarla acá. Pero lo resumo de la siguiente manera:
Mi mamá nunca creció junto a su papá, mi abuelo. Él se limitó a darle su apellido a ella y a mi tío y nada más. Mi mami lo buscó en muchas ocasiones, pero el rechazo fue siempre la respuesta que obtuvo.
Hace poco más de un año, mi mami se enteró que su papá estaba muy grave en el hospital. Decidió ir a visitarlo, estuvo pendiente de él, oró por él, le pidió perdón (admiro eso de mi mami, yo jamás lo hubiera hecho, ella no tenía por qué pedir perdón). Hace 6 meses, mi abuelo falleció. Mi mami otra vez, valientemente, asistió a su funeral, y pudo conocer a la "familia oficial" de su papá. Conoció a tres hermanas y un hermano, que nunca supieron que ella existía. Además, gracias al maravilloso Facebook, se contactó con otra hija de mi abuelo, que tampoco era de la "familia oficial".
Ahora, varios meses después mi mami ha seguido en comunicación con 3 de sus hermanas, dos de la "familia oficial" y la otra que está en la misma situación de ella, y con su hermano que está en otro país. El fin de semana anterior sus dos hermanas de la "familia oficial" llegaron a cenar a nuestra casa. Mi mami, mi hermana, mi cuñado y yo los recibimos. Y para serles honesta, pensé que iba a ser una situación incómoda, en la que estaría muda tratando de ser cordial con las nuevas "tías", y que yo no tenía mayor cosa que hablar con ellas.
Pero, para mi sorpresa, el ambiente fue totalmente diferente. Pasamos horas conversando de mil cosas, nos reímos mucho, nos contamos historias de infancia, descubrimos rasgos y características muy propias de nuestra familia ( ahora sé que mi papi es inocente de muchas cosas que tengo!). Fue como si nos conociéramos desde hace mucho, y había cierto grado de confianza que no pensé que existiría.
Esa noche, me fui a dormir con esa sensación de lo bueno que es tener más familia y de como eso ponía contenta a mi mami.
Me puse a pensar como Dios es igual con nosotros. No importa cuán lejos nos hayamos ido de Él, de Su casa o de Su familia, no importa cuánto tiempo hayamos estado lejos, ni siquiera importa cuánto hemos fallado. Lo cierto es que en cualquier momento podemos volver. Somos de la "FAMILIA OFICIAL" de Dios, no importa que no nos sintamos de esa manera. Llevamos Su marca, Su nombre (así como mi mami comparte el mismo apellido con sus nuevos hermanos), y podemos reunirnos con Él cuando lo necesitemos.
Lo mejor de todo es que no habrá reproches, reclamos o señalamientos. Seguramente, nos estará esperando con la cena lista, nos invitará a pasar a la mesa, podremos hablar con Él por horas, reírnos, llorar, ponernos al día y será como si nunca nos hubiésemos ido.
¿Hace cuánto no pasas una velada en familia? ¿Hace cuánto no te has sentado a hablar con Tu Papá? Hoy puede ser un buen día para hacerlo. No lo olvides, formas parte de la "familia oficial" de Dios.
"...Pero ustedes son miembros de la familia de Dios..." 1 Pedro 2:9 (TLA)
PD: Sé que si vendo esta historia, podrían hacer una novela! Y yo me haría rica! :)
Mi mamá nunca creció junto a su papá, mi abuelo. Él se limitó a darle su apellido a ella y a mi tío y nada más. Mi mami lo buscó en muchas ocasiones, pero el rechazo fue siempre la respuesta que obtuvo.
Hace poco más de un año, mi mami se enteró que su papá estaba muy grave en el hospital. Decidió ir a visitarlo, estuvo pendiente de él, oró por él, le pidió perdón (admiro eso de mi mami, yo jamás lo hubiera hecho, ella no tenía por qué pedir perdón). Hace 6 meses, mi abuelo falleció. Mi mami otra vez, valientemente, asistió a su funeral, y pudo conocer a la "familia oficial" de su papá. Conoció a tres hermanas y un hermano, que nunca supieron que ella existía. Además, gracias al maravilloso Facebook, se contactó con otra hija de mi abuelo, que tampoco era de la "familia oficial".
Ahora, varios meses después mi mami ha seguido en comunicación con 3 de sus hermanas, dos de la "familia oficial" y la otra que está en la misma situación de ella, y con su hermano que está en otro país. El fin de semana anterior sus dos hermanas de la "familia oficial" llegaron a cenar a nuestra casa. Mi mami, mi hermana, mi cuñado y yo los recibimos. Y para serles honesta, pensé que iba a ser una situación incómoda, en la que estaría muda tratando de ser cordial con las nuevas "tías", y que yo no tenía mayor cosa que hablar con ellas.
Pero, para mi sorpresa, el ambiente fue totalmente diferente. Pasamos horas conversando de mil cosas, nos reímos mucho, nos contamos historias de infancia, descubrimos rasgos y características muy propias de nuestra familia ( ahora sé que mi papi es inocente de muchas cosas que tengo!). Fue como si nos conociéramos desde hace mucho, y había cierto grado de confianza que no pensé que existiría.
Esa noche, me fui a dormir con esa sensación de lo bueno que es tener más familia y de como eso ponía contenta a mi mami.
Me puse a pensar como Dios es igual con nosotros. No importa cuán lejos nos hayamos ido de Él, de Su casa o de Su familia, no importa cuánto tiempo hayamos estado lejos, ni siquiera importa cuánto hemos fallado. Lo cierto es que en cualquier momento podemos volver. Somos de la "FAMILIA OFICIAL" de Dios, no importa que no nos sintamos de esa manera. Llevamos Su marca, Su nombre (así como mi mami comparte el mismo apellido con sus nuevos hermanos), y podemos reunirnos con Él cuando lo necesitemos.
Lo mejor de todo es que no habrá reproches, reclamos o señalamientos. Seguramente, nos estará esperando con la cena lista, nos invitará a pasar a la mesa, podremos hablar con Él por horas, reírnos, llorar, ponernos al día y será como si nunca nos hubiésemos ido.
¿Hace cuánto no pasas una velada en familia? ¿Hace cuánto no te has sentado a hablar con Tu Papá? Hoy puede ser un buen día para hacerlo. No lo olvides, formas parte de la "familia oficial" de Dios.
"...Pero ustedes son miembros de la familia de Dios..." 1 Pedro 2:9 (TLA)
PD: Sé que si vendo esta historia, podrían hacer una novela! Y yo me haría rica! :)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






