sábado, 23 de mayo de 2015

Mis Confesiones: Mucho gusto, Soy Una Codependiente.

Hasta hace unos años la palabra codependencia era totalmente desconocida para mí, pero empecé a escucharla cada vez más y fui conociendo a personas que se catalogaban a sí mismas como codependientes. Además, asistí ocasionalmente a un grupo de ayuda para este tipo de personas, más por curiosidad que por convicción, y para ser honesta, nunca me sentí enganchada a él. Digamos que no hublo click.

Hace dos años, en medio de una ruptura amorosa decidí asistir a un grupo nuevo. Según yo, para que me ayudarán a superar mi tristeza, pero al llegar ahí, con gente totalmente desconocida, descubrí que en ese lugar no te daban terapia post-ruptura, sino, una nueva forma de vida, oportunidad de sanidad permanente y libertad en todos los sentidos.

A pesar de que estos grupos son laicos, son tan espirituales y poderosos, que son de enorme bendición para cualquiera que asiste y tiene la disposición de dejarse ayudar. Nadie te dice qué hacer, nadie te aconseja, quizá el único consejo que recibí fue "NO DEJES DE ASISTIR A TU GRUPO". Ahí, la magia sucede, porque tú solo, poco a poco, te vas dando cuenta de quién eres y qué es lo que debes hacer si de verdad quieres salir del hoyo en el que estás.
Descubrí que codependiente es una persona que tiene un vínculo emocional con un adicto (alcohólico, drogadicto, sexólico, jugador compulsivo, adicto a la ira, etc)  y vive usando cualquier método para "ayudar", "sanar", "liberar" o "restaurar" a ese adicto. Esos métodos pueden ir desde manipular, amenazar, obligar, sermonear, perseguir, cuidar en extremo, pagar las deudas, mentir por, hacerse el mártir, proveer el consumo de su adicción, esconder el consumo de su adicción...y la lista sigue.
El codependiente vive pensando "si yo dejo de...va a cambiar", "cuando él/ella cambie, entonces seré feliz", "si tan solo dejara de emborracharse tanto, yo viviría mejor", etc, etc.


En ese grupo yo descubrí que soy codependiente. Dolió mucho en mi ego, admitirlo...la primera vez que me presenté en una reunión y dije en voz alta "soy codependiente" se me hizo un nudo en la garganta y las lágrimas asomaron sin que pudiera detenerlas. Yo instantáneamente volví a ver a muchas compañeras, y en todos esos rostros, había algo que se resume en dos palabras: empatía y compasión. 

También descubrí que soy la hija adulta de un alcohólico. ¿Qué quiere decir eso? Que si bien es cierto, mi papá dejó de embriagarse desde antes que yo naciera, el daño que su adicción le produjo fue de tal envergadura, que aunque no consumía, su temperamento, su carácter, sus creencias, su ira, y todo lo que heredó de eso, fue transmitido a mi hogar. Nos acostumbramos a vivir con las secuelas que un alcohólico que no había sanado, trajo a nuestra familia.

Al hacer un viaje al inicio de mi codependencia, encontré cuantas falsas creencias gobernaban mi vida, y que muchos de mis problemas actuales se derivan de ese entonces. Escarbé y hallé muchísima vergüenza desde mi niñez. Aprendí a fingir, todos en casa éramos buenos actores, que disimulaban muy bien la violencia, el maltrato y el sub-infierno que se vivía ahí dentro. Me dí cuenta de todos los "códigos" que como familia adoptamos, de todas las "reglas" que se nos enseñaron sin sentarnos formalmente en un aula para aprenderlos. Simplemente, los adoptamos. 
Se nos enseñó que no hay amigos verdaderos, que no podíamos confiar en absolutamente nadie, que la mujer debe estar subyugada al hombre, que los cónyuges no deben saber cuánto gana el otro, que pedir perdón es de débiles, que decir te amo no es necesario y cosas por el estilo.

Es paradójico, pero el codependiente puede sentir odio y repulsión por el adicto y un segundo después, creer que su amor y sacrificio lo pueden hacer cambiar y convencer de dejar su adicción. Usualmente los codependientes viven resentidos con los adictos, pero no tienen el valor de dejarles pagar las consecuencias, y muchas veces llegan a considerarse como los culpables de la adicción de ese ser amado.

El tema de la codependencia es muy amplio y profundo. Se dice que por cada adicto hay al menos 5 personas codependientes a su alrededor sufriendo su adicción (Más Allá de la Codependencia, M. Beattie). La codependencia no es algo tan evidente como el consumo excesivo de alcohol y droga, pero mata igual, hace infeliz a cualquiera y te mantiene atado espiritualmente.

Aprendí que NO es la voluntad de Dios que yo viva con secuelas de un padre alcohólico, Él desea que yo sea libre. Desea que deje atrás la vergüenza y el temor constante que tuve al crecer en una familia así. Sobre todo, desea que yo entienda que Él tiene planes preciosos para mi futuro, y que debo estar sana para vivirlos al máximo. Desea romper esos patrones en mí para que deje de buscar adictos a quienes amar y rescatar. Desea que dependa de Él cada día para entender que sí es posible amar a los demás, sin aplastarme a mí misma, sin perder mi identidad, sin renunciar a lo que Dios diseñó que yo fuera.
Si tuviste una niñez afectada por un familiar adicto a cualquier sustancia o práctica; si estás casado con un adicto activo que nunca cambia por más esfuerzos que hagas; si tienes dudas de si eres codependiente o no, te invito a orar en primer lugar, a buscar literatura al respecto*, pero sobre todo a buscar ayuda en un grupo. En cada país existen grupos a los que organizaciones como Alcohólicos Anónimos remiten a los familiares de los adictos. En algunos países estos grupos se conocen como Al-Anon (Familiares de Alcohólicos), Nar-Anon (Familiares de Fármaco-dependientes) , Alateen (Hijos Adolescentes de Alcohólicos), CoDA (Codependientes Anónimos). 
Reitero, Dios no planeó que sufrieras a la par de un adicto y que gastaras tu vida siendo infeliz mientras esperas que él o ella cambie. Dios desea mostrarte que es posible amarles poniendo límites y sin depender de ellos enfermizamente.

Anímate, hay esperanza, soy testigo de muchas vidas que encontraron paz y libertad independientemente de si su adicto cambió o no. Cuando tienes a Dios en tu vida y tu relación con Él se vuelve tu prioridad, la sanidad es posible.

No lo pospongas, atrévete a buscar ayuda.


* Melody Beattie es la autora más relevante en la temática de la Codependencia. Actualmente, Walter Riso es también un autor que aborda el tema.


"Yo he venido para que todos ustedes tengan vida y para que la vivan plenamente" Juan 10:10 TLA

"¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros no sería siervo de Cristo" Gálatas 1:10 NVI

"Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré; transformaré su dolor en alegría" Jeremías 31:13 NVI


IMPORTANTE: Si deseas más información sobre los grupos para Codependientes que funcionan en El Salvador, puedes escribir a blogdestellos@gmail.com

sábado, 9 de mayo de 2015

Día de las Madres: Dios y ustedes se parecen mucho.

Estoy rodeada de muchas mujeres que son madres. Las hay de todo tipo: sobre-protectoras, estrictas, juguetonas, liberales, etc. Pero creo que todas tienen varias peculariedades que son muy parecidas a lo que Dios es. Aquí van algunas:


- Nos amaron primero
Desde el día en que se enteraron que serían madres, su amor se volcó hacia nosotros. Y no importa si tienen uno o cincho hijos, han amado a cada uno antes de conocerles, antes de saber a quién se parecerán, sin estar seguras de si sus hijos les van a fallar alguna vez, simplemente los aman antes de que ellos sean capaces de corresponderles. Muy parecido al Señor.

- Son portadoras de Gracia
Sé que los papás también viven otorgando nuevas oportunidades y perdón a sus hijos. Pero ustedes los superan un poco. 
No importa cuantas veces sus hijos fallen, cuantos defectos tengan, cuantas veces rompan sus promesas ni cuantas veces las hieran con sus actitudes o palabras, ustedes, al igual que nuestro Dios, saben que sus hijos no son perfectos, y no se cansan de hacer borrones y cuentas nuevas en favor de ellos.
- Están disponibles 24/7
No importa la edad de sus hijos, ustedes siempre están. Ya sea que su bebé necesite su leche a las 2:00 am, o su hijo de 4 años tenga miedo a los monstruos en medio de la noche, o su hija adolescente llore en su cuarto porque el chico que le gusta la rechazó, o sus hijos vivan en otro país y necesiten su consejo, o sus hijas que ahora son madres quieren preguntar su diagnóstico de médico (ganado por la experiencia de los años), etc. El hecho es que ustedes no tienen límite de hora y podemos contar con ustedes cada vez que las necesitemos. 

- Nos conocen mejor que nadie
Su radar (el cual viene incluído al momento del parto), casi nunca falla. Son capaces de detectar cuando algo anda mal con sus hijos. Son casi siempre las primeras en darse cuenta que hay una necesidad y llegan al rescate. No dudo que después de Dios, ustedes pueden leer qué nos pasa, con solo vernos o escuchar nuestro tono de voz. ¿Qué haríamos sin ustedes?

- Nos defienden siempre
La Biblia está llena de promesas en las que se nos asegura que Dios está de nuestro lado, que nos cuida como a su manada pequeña, que nos defiende, que se vengará por nosotros, que pagará al que nos haga mal...y ustedes son así también.


Alguien dijo que el amor de ustedes es el más parecido al de Dios, y yo estoy de acuerdo.
Gracias por amarnos como nos aman. Gracias por dar todo, incluso su vida por nosotros. Gracias por sus oraciones tan poderosas. Gracias porque cada esfuerzo que realizan, lo hacen pensando en sus hijos. Gracias por cada vez que nos han dado perdón y gracia. Gracias por siempre esperar y creer lo mejor de nosotros. Gracias por dolerse con nosotros y sentir nuestras dificultades como suyas. Gracias por su sabiduría.

Yo creo que muchos llegaremos al cielo y gozaremos la eternidad porque Dios y ustedes nos amaron tanto, que nunca se dieron por vencidos con nosotros.

Y si eres una madre que sufre actualmente por un hijo lejos del Señor, no te preocupes, mantén la esperanza, sigue clamando, pronto verás el milagro suceder.

Mi oración es que este día Dios les permita sentir Su amor de una manera sobre natural y que cada uno de los deseos de su corazón sean concedidos de inmediato.

Las amamos ¡Feliz Día Mamás!


"Que el Señor te escuche cuando estés angustiada; que el mismo Dios de Jacob te defienda. Que te envíe auxilio y ayuda...Que cumpla todos tus deseos y lleve a cabo todos tus planes" Salmos 20:1-3,5 DHH

"Como el que recibe consuelo de la mamá, así Yo los consolaré a ustedes" Isaías 66:3 PDT

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sábado, 2 de mayo de 2015

Mis Confesiones: De Cuando Fui Una Cristiana Parásito

Hace poco más de un año atravesé una temporada de "sequía". Digo sequía porque estaba espiritualmente estancada. Me había acomodado en todos los sentidos. Descuidé mi crecimiento, mi tiempo devocional, mi espacio de oración, etc. Empecé a ver como normal algunas cosas que antes no. Y todo pasó poco a poco.

En aquellos momentos de lucidez, en los que si oía la voz del Espíritu Santo, le pedí que me ayudara, le dije que no entendía que estaba pasando y que no me gustaba ser una cristiana de años y tibia.
Habían cosas obvias en las que debía actuar de inmediato: volver a orar con regularidad, no dejar de congregarme y cosas así. Pero, con los días fui sintiendo una incomodidad terrible cuando se hablaba de involucrarte a servir en algún ministerio.
He estado en la iglesia desde niña. Siendo una adolescente empecé a servir en el ministerio de Escuela Dominical. Me involucré en el liderazgo juvenil y pasé los mejores años de mi vida sirviendo con otros alocados como yo, muchos de los cuales siguen siendo grandes amigos actualmente.

Luego, no recuerdo bien de qué manera fue, pero me encontré siendo parte de un ministerio al que amé mucho, le llamamos el "Equipo Plantador". ¿Por qué ese nombre? Pues, porque nuestra misión era plantar una iglesia en cada lugar al que nos enviaran.
Éramos una especie de misioneros en nuestro país. Trabajé con un grupo de unas 10 personas con los que me llegué a sentir como una familia.
Por ejemplo, renuncié a mis fines de semana por un año entero. Todos ellos estaban destinados a viajar a la ciudad de San Miguel (aproximadamente a 2.5 horas de la capital) para ir a hacer las actividades de la iglesia naciente. Dicho sea de paso, esa iglesia comenzó en una cafetería, con dos chicas a las que invitamos a comer algo y a permitirnos a orar por sus necesidades.
Nunca me importó dormir en el piso, casi deshidratarme por estar en la ciudad más caliente del país, comer fuera de horario o ir a las casas de nuestra pequeña congregación en lugares que eran peligrosos...cada domingo, al volver a mi casa, aunque la mayoría de veces estaba muerta de cansancio, estaba feliz y satisfecha de saber que estábamos haciendo algo grande.


Pero...¿qué pasó?

¿Por qué renuncié a todo y me quedé siendo una cristiana "parásito"? ¿Por qué me conformé a congregarme el domingo en la iglesia y ser una asistente más a una reunión entre semana? ¿Por qué dejé de sentir carga por la gente que no conocía de Dios?

Para ser honesta, no lo sé bien. Ni yo misma puedo explicarlo. Lo que sí sé, es que no me gustaba para nada estar así. Sin servir, sin trabajar para el Señor, sin pasar el mensaje.
Quise regatear con Dios, le dije que yo le iba a servir escribiendo cosas bonitas que ayudaran a otros o que iba a esperar que ciertas cosas sucedieran en mi vida para involucrarme en algún ministerio.

Pero Dios no me dejó tranquila...Y tuve que decir que si.  Decidí que cualquier cosa en la que me pidieran ayuda, yo diría que si. Y no porque quiero quedar bien con otros, no porque soy una activista, sino porque se había convertido en un asunto de vida o muerte para mí. O servía o me moría.

Ahora, soy la orgullosa maestra de uno de los grupos de pre-adolescentes en mi iglesia (una edad muy retadora por cierto). Colaboro en la traducción de algunos materiales para diferentes ministerios, y estoy apoyando en un ministerio naciente que organiza eventos para fortalecer a las familias...Y para ser sincera, siento que aún puedo dar más.

Sé que es la voluntad de Dios que cada cristiano le sirva. Sé que Él no quiere que seamos "parásitos" que solo se enquistan en una congregación y viven a expensas de otros.
El mundo necesita cristianos con corazones de siervos, involucrados en ministerios que alcancen almas.

Te he compartido mi historia, para que hagas un auto-examen. Ya sea que hayas servido en el pasado y ahora ya no lo haces o que nunca lo hayas hecho, este es el momento de tomar una decisión. Busca, pregunta a los líderes de tu iglesia, pide información de las opciones de ministerios, pero haz algo! Te aseguro que tu vida espiritual se fortalecerá, ya no vas a sentirte tibio, vas a empezar a recibir bendiciones por poner tus dones y talentos a Su servicio.

Deja de poner excusas. Vence a la comodidad y la pereza. Ya no lo pospongas. No esperes a tener tiempo, no esperes a  tener más santidad en tu vida, no esperes una prueba difícil para decir sí al servicio. Busca un ministerio, apasionante por ello y por la gente. 

Recuerda, un cristiano que no sirve, se muere.


"Y su Señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra al gozo de tu Señor" Mateo 25:21 RVR60

"Cualquiera que les dé a ustedes aunque sólo sea un vaso de agua por ser ustedes de Cristo, les aseguro que tendrá su premio" Marcos 9:41 DHH

sábado, 25 de abril de 2015

Cuando Creer Como Niños Parece Imposible

Trata de recordar cosas que creías cuando eras niño.

¿Qué viene a tu mente?

Hice esta pregunta a varios de mis amigos. Recibí respuestas diversas. Aquí comparto algunas:

"Mi mamá me decía que a los que no tomaban sopa, se los llevaba el viento. Así que siempre me tomaba la sopa!"

"Mis papás tenían unas palmeras bien altas en el jardín de la casa. Ellos me habían dicho que la cigüeña me había dejado en la palmera de cocos y que ellos tuvieron que bajarme"

"Yo sí creía en Santa Claus"

"Creía que iba a perder a mi mamá en la noche, así que siempre luchaba para no dormirme"

"Hay un pájaro que canta cuando viene el invierno y mi mamá me dijo que decía ´Luisito fue´..." (Está de más decir que mi amigo se llama Luis)

"No sé quien me dijo que cuando te mueres, lo que estés haciendo en ese momento, eso ibas a pasar haciendo todo el tiempo en el cielo. Entonces, yo cada vez que podía, comía pepino porque eso quería para la eternidad"

"Mi mamá me decía que los árboles nos saludaban cuando pasábamos, así que yo siempre les decía adiós"

Mi mamá no se quedaba atrás, entre otras cosas me dijo que aquella canción famosa de Enrique y Ana que decía "en el bosque de la China, la chinita se perdió..." la habían escrito por mí (por la forma de mis ojos) ¿Cuál fue el resultado? Cada vez que la escuchaba decía "ahí está mi canción" y creo que hice el ridículo más de una vez contándole a otros que yo tenía una canción. Jajaja 
¿Por qué los niños creen tan fácilmente casi todo lo que les dicen? Si lo piensas bien, la mayoría de cosas que ellos creen les han sido dichas por sus padres y/o personas de confianza  e influencia en su vida.

Además a su edad ellos no cuestionan mayor cosa. Ellos no sobre analizan lo que les dicen, solamente creen!


Yo pasé una temporada terrible cuando tenía 9 años. No me explico por qué, pero pasé meses teniendo la misma pesadilla noche tras noche. En ella, empezaba a llover y de repente todo se tornaba violento y había un huracán. Cada vez, el techo de la casa se levantaba y mi mamá era sacada por el viento. La angustia con la que vivía era horrible. Necesitaba un psicólogo. ¿Se imaginan qué pasaba en mi corazón cada vez que empezaba a llover? Era un sufrimiento muy grande para una niña. Yo buscaba a mi papá en cada día de lluvia y me le pegaba como garrapata, porque sentía que mi pesadilla se volvería realidad de un momento a otro, y él sería el único que podía salvar a mi mamá.


Cuando nos volvemos adultos, nuestra capacidad de creer se reduce abruptamente. Empezamos a cuestionar, debatir, poner en tela de juicio lo que nos dicen y desconfiamos de las personas que nos lo dicen. Hemos sido defraudados y posiblemente tengamos muchas razones para no ser tan confiados.

Pero esta vez no te estoy hablando de creer en la gente. Te hablo de volver a confiar en tu Dios.

Puede ser que Él ya se haya tardado mucho en responder a tu oración, pero te animo a seguir creyendo. Si de niño creías en cosas ilógicas, ¿por qué no volver a creer hoy? Por muy loco o inalcanzable que parezca, Dios honrará tu fe de niño.


Comparto con ustedes la oración que la hija de una amiga escribió en una servilleta. Ella, a sus 8 añitos, había tenido una doble cirugía de amigdalas y adenoides y su proceso post-operatorio se complicó. Debo confesar, que se me salieron las lágrimas al leer esto:
Cree sin cuestionamientos, cree con un corazón sencillo, cree sin condiciones de tiempo, cree con pasión. Pronto verás como se mueven las cosas en el reino de los cielos a tu favor.


"Entonces dijo: -Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos" Mateo 18:3 NBD

"No tengas miedo; cree nada más" Marcos 5:36 NVI

viernes, 17 de abril de 2015

¡Señor, De Verdad Me Duele!

Mi sobrino Daniel de 7 años se fracturó un brazo hace unas semanas. Sufrí mucho, pues la familia de mi hermano vive en otro país y en momentos así, uno quisiera tener alas y volar hasta donde ellos están.

Para el niño fue doloroso. Por el tipo de fractura que tuvo, los médicos dijeron que lo llevarían al quirófano e intentarían "hacerle llegar los huesos", pero si no lo lograban, iban a hacer una cirugía. Gracias a Dios la cirugía no fue necesaria, sin embargo; le colocaron dos clavos en forma de X para que ayudaran a que todo volviera a pegarse. Además le inmovilizaron el brazo y tuvo que usar un cabestrillo.
Por tratarse del brazo derecho, se volvió dependiente de un adulto, ya que había muchas cosas que no podía realizar por sí mismo. Había que bañarlo, cambiarlo de ropa, ayudarlo cuando iba al baño, etc. 

Al cumplirse  4 semanas, le ordenaron hacerse una nueva radiografía. Resulta que un hueso no había pegado del todo, por lo que el doctor le alargó todo otras dos semanas. Estuve ahí cuando el tiempo se cumplió y tocaba que le retiraran los clavos. Yo tenía temor de ese proceso, pues conozco personas que han pasado por eso y dicen que es doloroso. Algo en mí me decía que él no la iba a pasar tan bien.

Efectivamente, el médico se atrevió a retirarle un clavo sin anestesia. Yo sólo puedo decirles que escuchaba los gritos desesperados de mi sobrino. Eran alaridos y llanto mezclados. Fueron los peores minutos de mi vida. Aunque yo no estaba viendo lo que pasaba, escuchaba sus expresiones y sufría con él.

 Es un sentimiento de impotencia horrible. Yo quería entrar y empujar al doctor lejos de él. Le grité a mi cuñada desde afuera preguntándole si estaban usando anestesia. Empecé a ponerme toda nerviosa, salí y entré del consultorio muchas veces (ahora que lo pienso me da risa, no entiendo por qué abrí y cerré la puerta tantas veces) y me puse a orar en voz alta pidiéndole al Señor que hiciera algo, que lo anestesiara Él, que ya no le doliera. No me importó que los pacientes que estaban afuera se me quedaran viendo mientras oraba. Yo sólo quería parar su dolor y evitar que sufriera.

Una de las frases que mi sobrinito gritó todavía me resuena en la cabeza. Gritaba "Mami! De verdad me duele!" a todo pulmón. Pienso que quizá él sentía que no le creíamos y no podía explicarse por qué su mamá no lo libraba de eso e intervenía. Parecía que trataba de convencerla de que no estaba fingiendo y que la necesitaba.

Después de un rato, el doctor decidió ya no continuar, dijo que no lo quería traumar (yo tenía ganas de pegarle y pensaba decirle "si traumado ya está!"). Así que fue necesario llevarlo al hospital, anestesiarlo y extraerle el segundo clavo.


                                              (Por cierto, ¡qué guapo es! ¿verdad?)

Cuando él salió de la extracción del primer clavo, traía una cara que nunca voy a olvidar. Venía empapado de sudor, como si se acabara de bañar y una expresión de dolor y miedo que me partió el corazón. Yo sólo lo abracé con todas mis fuerzas y empecé a hablarle suavecito diciéndole que todo iba a estar bien y que ya había terminado esa prueba. Él sólo sollozaba y yo limpiaba las lágrimas de su carita. 
Esa noche se despertó llorando y gritando, era obvio que estaba ansioso, intranquilo, quizá hasta teniendo pesadillas por lo que había pasado.

Aunque no fue el procedimiento que hubiera querido para Daniel, tengo claro que era necesario. Yo quería ponerme en su lugar en ese momento para que a él no le doliera nada, pero entiendo que los clavos no podían quedarse insertados en su piel y huesos para siempre. Éstos ya habían cumplido su función y era tiempo de retirarlos. Era necesario ese paso, para que la recuperación iniciara y volviera a tener movilidad y fuerza en su bracito. 

Esa noche mientras  íbamos a casa, se durmió a mi lado en el carro, yo lo acariciaba y oraba pidiéndole a Dios que le quitara todo dolor y malestar. Sentí que Dios me habló diciéndome que experimenté un poquito del sentimiento que Él como nuestro Papá tiene cuando estamos en medio de pruebas y tiempos difíciles.

Probablemente nos sentimos como mi sobrino. Estamos sufriendo y parece que Dios no hace nada para detener ese sufrimiento. Gritamos, lloramos y le aseguramos que de verdad nos duele todo lo que estamos pasando. Y aunque Él no intervenga, en realidad es porque sabe que necesitamos pasar por eso. 

Eso no significa que Él no se duela contigo, Él está sufriendo como cualquier padre lo hace cuando uno de sus hijos sufre. Él desearía que no pasaras por eso, pero sabe que hay que "sacar esos clavos" porque necesitas avanzar, necesitas estar listo para lo que viene después para ti. 

Es más, si pudiéramos verle, estoy segura que Su rostro estaría lleno de lágrimas por nuestro dolor. Y actuaría como yo lo hice con Danielito, nos abrazaría con todas Sus fuerzas, nos dejaría desahogarnos con Él, nos hablaría suavecito asegurándonos que está con nosotros y que todo va a estar bien...Bueno, en realidad, creo que siempre actúa así, lo que ocurre es, que nosotros estamos tan sumergidos en nuestro propio dolor que no nos damos cuenta lo real y lo presente que Él es o más bien, que siempre ha sido.

Quizá has estado sufriendo por algo recientemente. Quiero decirte que Dios sabe que te duele y no se ha ido. Sostiene tu mano, se queda a tu lado, te limpia las lágrimas, te abraza. Él sabe cuanto le necesitas ahora mismo.

Daniel ya empezó su recuperación, ya comenzó a hacer movimientos con su brazo, que antes no podía. Estoy segura que en unos días el dolor y el miedo se habrán ido. Y eso es cierto para ti también, dentro de poco dejará de doler y estarás bien. Sólo confía.


"Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados" Hebreos 12:11 RVR60

"Pues no ha pasado por alto ni ha tenido en menos el sufrimiento de los necesitados; no les dio la espalda, sino que ha escuchado sus gritos de auxilio" Salmos 22:24 NTV

viernes, 10 de abril de 2015

En El Cielo No Existe El "Peor Es Nada"

Abraham, el gran padre de la fe había recibido la promesa de una enorme descendencia a los 75 años. Me imagino que pensó con gran entusiasmo, "aún estoy joven y Sara también, estamos listos para ser padres". Pero, cada mes que a Sara le llegaba su período, había una profunda decepción en ellos y aquel pensamiento "el próximo mes será".

Los meses se convirtieron en años y Sara quiso ayudarle al Señor a llevar a la realidad Su promesa. Abraham aceptó sin renegar. Embarazó a la criada y nació Ismael.
¡Ahora sí!¡La promesa es una realidad! De Ismael llegará la descendencia de Israel. ¡Celebremos! ¡Brindemos! Dios cumplió lo que dijo...Ehhh, no...Momento. Dios le dio a Abraham un rotundo NO.

- Este no es el hijo que pensé para ti Abraham.
- Pero Señor, Sara estuvo de acuerdo ¡Míralo que lindo es!  Él no tiene la culpa. Seré el mejor padre del mundo. 
- Te dí  mi promesa y no la he cumplido aún. ¿Te acuerdas? ¿Las estrellas, el cielo, la arena del mar?
- ¿Pero cuándo Señor? ¿Y ahora qué hago con Ismael?
- Pronto. Confía en mí. Tu esposa Sara dará a luz un hijo.

Y Abraham aceptó lo que Dios le dijo y mandó lejos a Ismael y Agar. 25 años después llegó el milagro. (Génesis 12, 15-18, 21)

Pienso que Sara, muy en el fondo supo desde el principio que eso no era lo ideal. Dentro de ella no había paz, no sentía un real gozo, sólo había conformismo y una resignación forzada a aceptar "lo segundo mejor". Bueno, criaré al hijo que mi esposo tuvo con mi sirvienta lo mejor que pueda, quizá eso era lo que el Señor quería...

Pero su Dios tenía un plan mayor: Isaac.




                                                   ****
La vida había sido injusta con José. Demasiado diría yo. Terminó vendido como esclavo en Egipto, acosado sexualmente por una mujer y encarcelado por acusaciones falsas de intentos de violación.

Conoció al ex-jefe de los coperos y al ex-jefe de los panaderos del rey en las celdas. Interpretó sus sueños y le suplicó a uno de ellos que se acordara de él cuando el rey lo re-instalara en su trabajo.

Eso nunca sucedió. El jefe de coperos salió de la cárcel y jamás se acordó del buen muchacho José. 

José puso su esperanza en la recomendación de ese hombre, parecía su única oportunidad de ser libre y tratar de recuperar su vida. Pero, Dios tenía un sueño más grande, muchísimo más grande para José. Dos años después, el faraón tuvo unos sueños que nadie supo descifrar. Fue entonces que el jefe de los coperos se acordó de José. Su interpretación fue tan acertada que el faraón lo hizo el gobernador de todo el país. (Génesis 37, 39-41)

De la cárcel al gobierno. De ser un preso a ser un funcionario público. De no tener nada a tener el poder de dirigir una nación. ¿Qué tal ese plan divino?


                                                    ****
El rey David, hizo todo mal desde el principio. Conoces la historia: Adulterio con Betsabé, asesinato con premeditación, alevosía y ventaja sobre Urías y ahora la viuda está libre y embarazada del rey. Había que casarse de inmediato. Esta era la mujer que Dios siempre había soñado para el hombre conforme a Su corazón...al menos, David así lo creía.

Nació el hijo de esa relación. La Biblia nos describe que enfermó gravemente. David, como un padre desesperado, oró y ayunó por la salud de su bebé. Una semana después, ese bebé falleció y David supo que era consecuencia del pecado (2 Samuel 11 y 12)

Piénsalo. Dios tenía el poder de sanar a ese niño. Sin embargo, aunque humanamente hablando sea difícil entender la decisión del Señor, ese bebé no era el sucesor que Dios había soñado para el trono de su nación Israel.

David pudo haber reclamado a Dios por llevarse a su hijo, pero Él le hizo saber que tenía un plan mejor. Tiempo después, de la misma Betsabé, nació el próximo rey, Salomón.
(Siga recto. Siga el camino de Dios)


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El Rey de Reyes y Señor de Señores oró con la mayor angustia "Padre mío, si es posible, líbrame de este trago amargo; pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres Tú" (Mateo 26:39 TLA)

No necesito contarte el desenlace. Lo sabes. Su Padre dijo NO. Porque había un plan supremo llevándose a cabo. Tu salvación y la mía estaban en juego.

Jesús pudo haber acabado ahí Su misión. Ya había dejado una huella en la humanidad, ya había predicado el evangelio, ya había hecho decenas de milagros, ya había preparado a varios discípulos. Pero lo "segundo mejor" no era suficiente. Había que cumplir el "máximo mejor".


                                                   ****
¿Qué hay de ti?

¿Hay promesas sin cumplirse aún? ¿Has sufrido injusticias y parece que Dios no hace nada? ¿O el pecado te ha llevado a un punto en el que ya no puedes manejar las consecuencias?

¿Sabes que Dios te ha mandado a hacer algo y te estás rehusando a hacerlo? ¿Dios te está llamando a dar ciertos pasos, pero estás tratando de persuadirlo para hacerlo a tu manera?

¿Te has conformado a vivir así, pensando "peor es nada"? 

Te recuerdo de parte de Él que Su plan siempre es mejor. Aunque por ahora no lo entiendas, aunque estés pasando por mucho dolor, no te resignes a vivir con lo "segundo mejor". Pregúntale a Dios cuál es Su plan y espera en Él.  

Ten confianza, se te fortalecerá y acompañará mientras tu "máximo mejor" llega. El que diseñó el plan perfecto para tu vida estará contigo. 


"Sé muy bien lo que tengo planeado para ustedes, dice el Señor, son planes para su bienestar, no para su mal. Son planes de darles un futuro y una esperanza" Jeremías 29:11 PDT

"Dios dijo: Yo no pienso como piensan ustedes ni actúo como ustedes actúan. Mis pensamientos y mis acciones están muy por encima de lo que ustedes piensan y hacen: ¡están más altos que los cielos! Les juro que es así" Isaías 55:8-9 TLA

sábado, 28 de marzo de 2015

Hace Dos Años Me Dijeron "Ya No Te Amo"...Y Sobreviví para contarlo...

Era Semana Santa. Mi familia estaba fuera del país y yo había ido unos días con ellos. Pero en esta fecha decidí regresar porque deseaba pasar unos días con él. 

Ahora que lo pienso bien, recuerdo que le pregunté en varias ocasiones cuáles eran los planes para esos días y siempre recibí respuestas esquivas. Debí haberlo sospechado.

Venía viajando por tierra. Estaba en la frontera, entrando al país, cuando recibí una llamada suya diciéndome que me iría a recoger al hotel donde yo llegaría. Hasta me pareció un detalle de su parte. Llegó y me invitó a almorzar. Me quise poner al día con su vida, preguntándole qué había hecho mientras yo no estaba y respondía con frases cortas y ambiguas. En una de sus respuestas finalmente me dijo que había pasado un tiempo haciendo una "evaluación" de su vida y que había visto claras muchas cosas. No puedo explicar por qué, pero en ese instante, mi estómago se hizo nudo, dejé de comer y mi instinto femenino me empezó a preparar.

Fuimos a mi casa, según yo, sólo a dejar las maletas, pero él entró y se sentó en la sala y me dijo que teníamos que hablar.

Su discurso parecía ensayado. Creo que pensó mucho lo que diría y hasta iba preparado para posibles respuestas mías. Sus argumentos eran dos: la relación se había vuelto una rutina y que ya no sentía lo mismo...lo que para mi, traducido es "ya no te amo". (¿Por qué quieren suavizar las cosas? ¿Creen que usar frases bonitas hará que duela menos la verdad?).
En el último mes de la relación, yo había notado cambios. Por eso, traté de indagar en varias ocasiones qué pasaba. Así que cuando escuché esos argumentos tontos- por usar un adjetivo aceptable-, quise debatirlos. Le dije que precisamente las parejas estables duran tanto tiempo porque establecen una vida y una rutina juntos, le dije que estaba equivocado al pensar que el amor "se sentía", pues yo había aprendido que se ama por decisión, no por emoción. 

Luego, repentinamente ya no dije nada. Simplemente guardé silencio y recordé que dos noches antes, viendo la luna llena, había dicho a Dios que se hiciera Su voluntad. Una oración que había rehusado hacer por mucho tiempo, por el miedo que producía en mí, darle permiso al Señor de decidir en este asunto.

Mientras yo estaba callada, luchaba porque las lágrimas no salieran, pero mis ojos no me obedecían. Salían sin parar. Él sólo observaba y guardaba silencio también. 
No sé cómo, pero agarré fuerzas y le pedí que se fuera. De verdad no entiendo cómo tuve el valor. Sólo le dije que se largara. 

Cuando la puerta se cerró y escuché su carro alejarse, me derrumbé. No podía creer que había terminado conmigo justo cuando sabía que toda mi familia estaba fuera del país. Él sabía que había regresado sólo por él y no le importó. 
Me fui a mi cuarto, puse música y me arrodillé al lado de mi cama. Para ser honesta, muy pocas veces me arrodillo para orar. Pero esa tarde, sabía que era el momento. Esa era mi forma de decirle al Señor que lo necesitaba. 
De pronto, empezó a sonar una canción que se convirtió en un lema para mí, se llama "Te Dejo Ganar" de Jesús Adrián Romero.
Si conoces la letra, sabrás de lo que te hablo. Yo no podía decir una palabra, pero mi llanto y esa canción decían todo lo que necesitaba decir. Y puedo afirmar, que estando ahí,  sintiéndome tan confundida, tan sola, tan poco amada, tan triste, tan de poco valor...pude sentirme en la misma presencia de Dios (como pocas veces). Supe que Él leía mi interior, supe que Su Espíritu estaba tirado en el piso a mi lado ejerciendo su rol de Consolador, supe que Él había respondido a esa oración que le dije dos días antes, supe que como Padre, había intervenido a mi favor y me había librado de sufrir más en el futuro.

Claro que hubo un proceso de "recuperación". No es fácil para una mujer un rompimiento. No es fácil hacer la voluntad de Dios. No es fácil saber que te mintieron y que tus sospechas eran ciertas. No es fácil un mes después ver una foto de esa persona que te sacó de su vida abruptamente,  con su nueva pareja. No es fácil sentirte de rápido remplazo.

Pero, cada vez que esas luchas llegaban, la única cosa que me sostenía para no volver atrás era saber que Dios había intervenido. Y que cualquier movimiento que yo hiciera por regresar al pasado, era una muestra de resistencia a Su voluntad. 

Por eso quiero decirte que si han habido cambios repentinos en tu vida, son una intervención divina. Si perdiste el trabajo, si estás sin dinero, si un ser amado murió, si hay un diagnóstico médico inesperado, si tu pareja te acaba de dejar y dice que ya no te ama...lo que sea  que estés pasando...quiero que sepas que hay un plan mucho mayor que eso. Si tu fe está en Él, todo va a estar bien. Vas a salir de esto, vas a superarlo, vas a testificar a otros cómo saliste de eso, tal y como yo lo estoy haciendo ahora. 

Léelo bien. Verás Su propósito algún día, sanarás sin lugar a dudas. Recordarás todo sin dolor. Tendrás nuevos comienzos...y ¿te digo algo más? Hasta vas a agradecer de todo corazón al Señor por haber intervenido en tu vida en el momento justo. ¡Créeme! Sólo es cuestión de tiempo...y vas a sobrevivir para contarlo!


"Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman, es decir de los que Él ha llamado de acuerdo a Su plan" Romanos 8:28 TLA

"Yo convertiré su tristeza en alegría: los consolaré y haré que su alegría sea mayor de lo que fue su dolor" Jeremías 31:13 PDT

"Sin duda, el Señor consolará a Sión; consolará todas sus ruinas. Convertirá en un Edén su desierto; en huerto del Señor sus tierras secas. En ella encontrarán alegría y regocijo, acción de gracias y música de salmos" Isaías 51:3 NVI