skip to main |
skip to sidebar
En estos días de vacaciones he avanzado en la lectura de un libro muy bueno, que se llama "El Regreso a La Cabaña", de C. Baxter Kruger (todos deberían leerlo!), el cual es, por así decirlo, la continuación de uno de mis libros favoritos de toda la vida. Entre otras cosas, me impacta la forma en que el autor te muestra la doctrina de la Trinidad, pero sobre todo, cómo en sencillas lineas te repite una y otra vez cuánto fuimos amados por ese Dios perfecto. Confieso que Dios usó esas páginas para volverme a recordar que yo no soy nadie, que yo no hice nada para merecerlo y más bien, hice todo para condenarme. Sin embargo, fui amada, fui creada con un plan-Su plan-en mente.
En esta Semana Santa me es bien fácil agradecer de forma superficial el sacrificio de Cristo en la cruz. Hasta lloro viendo las escenas de Su muerte mostradas en una obra teatral o en las películas, pero la mayor parte del tiempo, no estoy profundamente consciente de quién soy yo y quién es Él y lo infinitamente endeudada que estoy.
Debo ser honesta, no soy tan buena. Cualquier persona que lee este blog pensaría que soy muy cristiana. Lo cierto es que no es así. Estoy llena de miseria humana, la miseria que el pecado nos heredó. Sufro del "Síndrome de Hermana Mayor del Hijo Pródigo". Me he creído más digna, más fiel, más limpia, más obediente que otros. Me he sentido con derecho a reclamarle a mi Papá por bendecir a mis hermanos pródigos.
Soy muy buena juzgando a los demás. No saben la facilidad con la que los condeno. Muchas veces soy incapaz de dar Gracia. Me gusta señalar las fallas de otros...Si, esa soy yo.
La paciencia no es una de mis virtudes. Detesto que las cosas no se hagan a mi manera. Quiero siempre tener la razón. Me cuesta mucho ir al ritmo de otros. Soy capaz de decir palabras de juicio con una facilidad sorprendente.
Y no se diga cuando se trata de reconocer mis propias fallas y pedir perdón. En realidad, eso casi no ocurre. Me avergüenza decirlo, pero es la verdad. Creo que muy pocas personas en mi familia y entre mis amigos podrían narrar una ocasión en que les pedí perdón. Si, pienso que debo añadir orgullo profundo a mi lista.

Creo que la letra de esta preciosa canción de Jesús Adrián Romero (Es por tu Gracia) que comparto en este post, describe a perfección mi sentimiento de hoy. He engañado a mucha gente por mucho tiempo, pero en Su presencia, cuando sólo estamos Él y yo, sin máscaras, sin testigos, sin gente a la cual impresionar; no hay opción, no hay excusas, esa soy yo...una humana imperfecta, amada por un Dios perfecto, que necesita con desesperación ser cubierta con Gracia cada 24 horas-y en ocasiones, con más frecuencia que eso.
El Viernes Santo no sólo es un día para recordar y agradecer el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo y para postear versículos que hablan de eso. Es también para tomarse un tiempo para enlistar todas aquellos rasgos, hábitos y defectos de carácter que nos descalifican de la Vida Eterna. Todo aquello que nos hacía merecedores de morir en esa cruz. Y luego, ir a Su presencia, y ponernos de acuerdo con Él sobre todo el pecado que contenemos.
Yo estoy segura que nadie me soportaría, nadie viera una cosa buena en mí, sino fuera porque Aquel que es Perfecto me amó, me salvó, me rescató, me redimió y me está santificando día a día. Yo no merezco nada de Él. Sigo luchando con infinidad de cosas en mi vida, pero en una fecha como hoy, agradezco enormemente que me haya amado, que haya soportado todo eso porque me quiere con Él para toda la eternidad.
¿Qué hay de ti? ¿Quién eres cuando nadie te ve? ¿Cuáles son las apariencias que has mostrado a los demás? ¿Cuáles son las máscaras que has estado usando? ¿Qué defectos de carácter te cuesta admitir? ¿Has estado inconscientemente creyéndote mejor cristiano que otros? ¿Te has vuelto, como yo, un juez de tus hermanos que fallan?
No pierdas más tiempo. No termines este día sin ir a la Presencia del Señor para ponerte a cuentas con Él. Dale significado a esta Semana Santa. Deja que Su Gracia te invada y te sobrepase. Inúndate de Su perdón.
Señor Jesús: Gracias por amarme, gracias por tu sacrificio, gracias porque me sigues dando de Tu Gracia día con día. Gracias porque eres el Único que me conoce cuando nadie me ve y aún así, me sigues amando como cuando moriste por mí. Te amo mi Señor.
"Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros. Sin embargo, el Señor puso sobre Él los pecados de todos nosotros" Isaías 53:6 NTV
"Pues las Escrituras dicen: ¡No hay ni uno solo que sea justo!" Romanos 3:10 DHH
Hace casi 10 años, mientras se llegaba el temido momento de ir al cementerio a enterrar a mi papá, yo, sin darme cuenta, comentaba con otras personas cosas como "nos vemos en el aeropuerto" (refiriéndome al cementerio)
Luego, una amiga me hizo notar mi equivocación después de haberlo dicho varias veces, entendí que no era una casualidad. Dios había puesto esa idea en mí. Y es que si te pones a pensar bien, en realidad eso son los cementerios terrenales para los que tenemos esperanza de vida eterna.

El año pasado sepultamos a un amigo y a mi abuelita y estuve de nuevo en ese lugar, donde una placa de mármol tiene el nombre de mi papá, y recordé lo que Dios me había mostrado años atrás. Esta semana falleció un pastor de mi iglesia después de una lucha terrible contra el cáncer y acompañamos a su familia en el cementerio. Estando ahí, reviviendo mi propia pérdida, el Señor me volvía a poner esa idea en mi cabeza: los cementerios son el aeropuerto de los cristianos.
Tú conoces las escenas de lo que pasa en un aeropuerto, hay mucha gente que llora, se despiden tristes, porque saben que va a pasar un buen tiempo antes de ver a su ser querido de nuevo, pero eso no significa que se despidan sin esperanza, pues la mayoría de ellos SABEN que se verán de nuevo.
Enfrentar la separación física de alguien que amamos es algo muy duro, una prueba que a mi juicio, no se puede superar sin estar dependiendo a diario del Señor. Pero los que hemos puesto nuestra fe en Él para salvarnos, tenemos que mantener eso en mente, nuestra separación es momentánea, ese adiós que damos en el cementerio es sólo un trámite, pues tarde o temprano, les veremos de nuevo. Es normal y saludable experimentar el dolor que eso conlleva y claro que vamos a atravesar un proceso de recuperación. Sin embargo, nuestro dolor tiene fin, pues nuestro Dios volverá por nosotros y estaremos juntos por la eternidad adorándole a Él.
Si estás sufriendo por la pérdida de alguien que partió-recientemente o hace algún tiempo-, te recuerdo de parte del Señor, que no te has despedido para siempre, que ese lugar donde sus restos humanos fueron sepultados, sólo fue una puerta en la que le dejaste para que abordara un avión. Ellos viajaron antes que nosotros, pero les volveremos a ver después de que hayamos cumplido nuestro propósito acá en la tierra o cuando el Señor vuelva. Pero lo cierto es, que tenemos esa esperanza bienaventurada.
Piensa en lo poderosa que es esa verdad de nuestra fe. Ellos no fueron borrados para siempre, les dejamos en el aeropuerto de los cristianos. Solo cambiaron su lugar de residencia. Cumplieron con los requisitos para ser ciudadanos de aquel lugar. Ahora nosotros debemos vivir consagrados al Señor si queremos abordar el avión que nos lleva al mismo sitio donde ellos están.
La próxima vez que estés en uno de esos lugares a los que la gente acá llama "cementerios", recuerda que no es así, es el Aeropuerto de los Cristianos, el lugar donde les decimos nos veremos de nuevo algún día.
"Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos que nosotros, los que estemos vivos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto. El Señor mismo descenderá del Cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras" 1 Tesalonicenses 4:15-18 NVI
Hace más de un año decidí que ya no vería noticias, por mi salud mental según mi criterio. Pero es prácticamente inevitable no darse cuenta, por las redes sociales o por las solas pláticas cotidianas con la gente, la terrible situación de violencia e inseguridad que vivimos.
Tal vez te identifiques conmigo. He pasado por episodios de enorme carga por mi país, o de culpa por no orar lo suficiente o por no hablar del Señor a otros. Luego, me envuelvo fácilmente en mis propios asuntos y olvido todo.Y no es hasta que leo algo en Twitter, o escucho que cerca de la casa de un conocido ocurrió algo feo o pasan cosas horribles que son informadas a nivel nacional, que vuelvo a sentir que mi paz se perturba.
La semana pasada fue durísima. Enterarme de esa masacre donde asesinaron a 11 trabajadores me quebró. Estaba en mi oficina, casi al mediodía, cuando empecé a ver la cantidad de posts propagando la noticia. No pude más, me quebré. Sentí un peso grande en mi cuerpo. Sólo empecé a llorar y a pedirle al Señor-casi exigirle-que hiciera algo ya. (Que mandara un rayo sobre todos los malos o algo por el estilo)
Creo que muchos tuvieron la misma reacción. Nos indignamos, nos enojamos, nos llenamos de impotencia, culpamos a uno que otro funcionario del gobierno. Al menos, sentimos algo aún.
Y así, en el transcurso de ese día yo sólo pensaba en la angustia de esos 11. Pensaba qué sintieron cuando los emboscaron, cuando vieron aparecer a pandilleros armados. ¿Cuál habrá sido su último pensamiento? ¿Se habrán puesto a cuentas con Dios? Mi cabeza daba vueltas con tantas y tantas preguntas. En medio de eso, me acordaba que habían 11 familias desgarradas, sufriendo por la pérdida de sus esposos/hijos/hermanos/padres y trataba de orar de la mejor forma posible para que Dios consolara sus vidas, aunque parecía imposible de suceder.
Mi pastor nos ha dicho muchas veces que la clave para que el cambio se de está en los cristianos. Una amiga me lo decía más directo "nosotros tenemos la culpa porque no nos hemos puesto en la brecha para clamar por el país" Creo que ambos tienen razón. Es nuestra responsabilidad, es nuestro llamado.
¿Cuándo dejó de dolernos el dolor de otros? ¿Por qué pasamos las páginas de las malas noticias como quien ve un libro de cuentos? ¿A dónde se fue la carga por la gente que no le conoce? ¿Por qué repudiamos a los delincuentes y no clamamos por su conversión? ¿Cuánto de nuestro tiempo de oración (si lo tenemos) es dedicado a clamar por el país? ¿Por qué nuestra primera reacción ante tanta mala noticia es culpar al gobierno en vez de doblar rodillas e interceder?
Recuerdo los datos de una encuesta de una universidad local, en el que se decía que prácticamente el 40% de la población se identificaba como cristiana (http://www.uca.edu.sv/publica/iudop/Web/2009/boletinrel_2009.pdf). Digamos entonces que 2.5 millones de salvadoreños somos cristianos, somos salvos, conocemos la verdad. Si cada uno de nosotros oramos UN minuto al día por nuestro país, habrían 2.5 millones de minutos en intercesión registrados a diario en el Cielo. Si lo ves así, no es difícil, cualquiera de nosotros puede hacerlo. Todos tenemos UN minuto libre al día. Creo que el problema es querer hacerlo.
Piénsalo, UN minuto al día. Un minuto menos en redes sociales, un minuto menos en tu celular, un minuto menos de pensar sin rumbo acostado en tu cama, un minuto menos de pelear en el tráfico, un minuto menos quejándote...es sólo UN minuto.
¿No te duele El Salvador? ¿No te preocupa el rumbo de tu nación? ¿No quieres interceder por el futuro de tus hijos? ¿No te desgarra el corazón que a diario hay niños esperando a sus padres volver, lo cual nunca pasará? ¿No te carga que cada día hay nuevas viudas?
Ya estuvimos mucho tiempo siendo testigos pasivos. Levantémonos, salgamos de nuestra comodidad, pídele al Espíritu Santo que te de su sentir, que te comparta un poquito de lo que su corazón siente por el sufrimiento de nuestro país.
¿Acaso no lo recordamos? Nuestro Dios es el Todopoderoso, el Dios de imposibles, Él puede hacer algo por esta tierra, Él puede transformar hasta el corazón más duro, Él puede!! Pero clamemos por eso, intercedamos, ya basta de conformarnos a vivir así, ya basta de creer que las cosas no van a cambiar, ya basta de hacer a nuestro Señor pequeño, ya basta de la insensibilidad.
Un día daremos cuentas de cuánta luz y cuánta sal fuimos acá. Asegúrate de ponerte en la brecha por tu país. El Salvador urge de cristianos comprometidos, no de cristianos egoístas que se conformen con estar bien ellos. Ama a tu país, ora, intercede. Da UN minuto al día. Aunque tome meses o años, seamos fieles. Empecemos a ver los milagros suceder.
¿Te pones en la brecha conmigo UN minuto al día?
"Yo he buscado entre esa gente a alguien que haga algo en favor del país y que interceda ante mí para que Yo no los destruya, pero no lo he encontrado" Ezequiel 22:30 DHH
"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual Mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces Yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados y sanaré su tierra" 2 Crónicas 7:14 RVR60
"Jesús los miró y les dijo: -Humanamente hablando es imposible, pero para Dios todo es posible" Mateo 19:26 NTV
Debo confesar que pasé por alto su nombre varias veces. Pero este mes le enseñamos a nuestros niños de la iglesia sobre la cooperación. Pusimos como ejemplo la construcción del tabernáculo en la era de Moisés y puse atención a su nombre: Bezaleel. Luego, para mí sorpresa, mis últimos devocionales han estado basados en el libro de Éxodo y esta semana me detuve a leer más sobre él.
Bezaleel era nieto de Hur (quien sostuvo los brazos cansados de Moisés en el monte, junto a Aarón) y mientras Moisés recibía las instrucciones del Señor para la construcción del tabernáculo, Él le dijo: "Mira, Yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte...y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado" Éxodo 31:2,3,6
Ante semejante presentación, ¿quién no lo contrataría?
Me encanta como el Señor ya tenía pensado quién sería el jefe de la construcción de Su tabernáculo. Él le confió el trabajo artístico y los detalles a este hombre, incluso le delegó la elaboración de los trajes especiales para los sacerdotes. Bezaleel entendió la visión que Moisés le transmitió y ejecutó el trabajo a la perfección.
Estoy segura que habían muchos hombres habilidosos entre el pueblo de Israel, pero Dios se encargó de hacerle saber a Moisés que Él había llamado a este hombre por nombre y que lo había llenado de Su Espíritu.
Así que, creo que cada uno de nosotros ha sido equipado con habilidades y dones particulares, pero de nada sirve que los tengamos si no estamos dispuestos a usarlos para Él. Lo cierto es que la habilidad no es nada, sino hay disposición.
Pero también es cierto que hay muchos habilidosos por ahí, que sienten que no hacen mucho, que creen que nunca llegará su momento. Probablemente Bezaleel pensó de esa manera. Es decir, si su pueblo se hubiera quedado en Egipto quizá hubiera podido tener espacio para desarrollar sus dones y hacer algo "grande" para el arte de esa nación. Pero siendo parte de un pueblo que vagaba en el desierto y nunca llegaba a su tierra prometida, cualquiera hubiera podido pensar que sus dones y talentos pasarían desapercibidos.
Sin embargo, el Señor lo conocía, sabía de qué madera estaba hecho y más importante aún, lo llamó por su nombre. Su momento llegó. Su nombre y currículum se hicieron reconocidos. Bezaleel sólo tuvo que decir si y ¡manos a la obra! Su nombre fue digno de aparecer en la Biblia.
Y tú, ¿Para qué eres bueno? ¿Cuáles son tus dones y talentos? ¿Haciendo qué te sientes cómodo? ¿Estás usando todo eso para servir al Señor? ¿Crees que no es suficiente? ¡No lo creo! Justo esa habilidad que te fue dada es lo que Dios está esperando que uses para servirle a Él y a los demás.
El Señor no se equivocó contigo. Fuiste equipado con lo que Él quiso, para usarte. Muestra disposición, puedes ser llamado a hacer algo que nunca imaginaste. Dios se encargará de llevarte justo a la labor que Él quiera. Sólo tienes que decir que SI como Bezaleel lo hizo.
¿Estás dispuesto?
"Cada uno de ustedes recibió un don espiritual que debe ser utilizado para servir a los demás. Así serán buenos administradores del generoso amor que Dios les ha dado en tantas formas" 1 Pedro 4:10 PDT
"Pues los dones de Dios y Su llamado son irrevocables" Romanos 11:29 NTV
Por varios años pertenecí a un ministerio muy bonito que se llamaba Embajadores de Vida, cuya estrategia evangelística era usar el deporte para alcanzar a los no salvos. Una rama de la organización se dedicaba al teatro, trabajo social y evangelismo de niños y yo servía de esa manera.
En nuestros mejores años se realizaban viajes misioneros de corto plazo a los que acostumbrábamos llamar giras. Visitamos varios países o el interior de nuestro país bajo ese concepto. Hace poco recordé un viaje a Guatemala que duró varios días. Visitamos la capital y como 3 diferentes ciudades más. En esa ocasión, viajábamos a un lugar, hacíamos varias presentaciones a lo largo del día y en la noche dormíamos en los sitios que las iglesias locales nos brindaban (casas particulares, templos, gimnasios, etc). A la mañana siguiente nos movíamos de nuevo con un itinerario similar, de tal manera que nunca dormimos en el mismo lugar. Cada día había que trasladarse.
La mayoría de los miembros éramos jóvenes que no nos fijábamos mucho en las incomodidades propias de éste tipo de actividades. Dormir en el piso, aglomerados, aguantar los ronquidos de más de uno, hacer cola para usar el baño, comer lo que los anfitriones podían darte, etc. Pero yo sí me acuerdo que no me gustaba armar y desarmar mi maleta a diario. No era como que podías llegar, tomar una cama, acomodar tus cosas y descansar. Nooo. Tenías que sacar los implementos básicos que ibas a utilizar solo por un ratito y volverlos a colocar en tu maleta porque a la mañana siguiente debías irte. Ni siquiera podías colgar tu toalla para que se secara! No había tiempo para eso.
Esta semana veía la escena de una película en la que una mujer le decía a un político joven, que la gente estaba afanada queriendo dejarle a sus hijos casas que un desastre natural podía destruir rápidamente, dinero que podía acabarse en una crisis económica o con una mala decisión, bienes materiales que no duraban para siempre y mencionaba más cosas por el estilo...y ella añadía que nos olvidamos de enseñarle a nuestros niños lo que realmente importa (ella se refería a la educación, pero creo que aplica para mi punto de hoy) o de dejarles cosas que nadie les puede quitar.

No podría estar más de acuerdo con esta mujer. Hemos sido enseñados a poner nuestros ojos en cosas terrenales, que pueden acabarse de un día a otro. De manera inconsciente modelamos a nuestros niños a vivir afanados por sus trabajos, pues es la única manera de conseguir dinero y cosas. Nos hemos vuelto aprehensivos con nuestros carros, casas, posesiones de todo tipo. Nos angustia no poder tener un estilo de vida que queremos, nos preocupa perder nuestras pertenencias porque nos han costado mucho, nos afanamos por llenar nuestra casa de todo lo que creemos que merecemos y necesitamos.
Pero, ¿y qué si mañana nos morimos? ¿y qué si el Señor viene esta noche? ¿y qué si pierdes tu trabajo esta semana? ¿y qué si sufres un accidente que te imposibilita por un tiempo? No estoy diciendo que no hay que trabajar y adquirir cosas para nuestro bienestar. Lo que estoy diciendo es que muchos cristianos hemos perdido la perspectiva. Se nos olvida tener los pies en la tierra con el corazón en el cielo. Tenemos el corazón acá abajo.
La vida de un cristiano es como la de los Embajadores de Vida. Vamos de pasada, nuestra estadía tiene plazo, no nos podemos acomodar y enamorarnos de un lugar-o sus cosas, hay que estar listos para moverse de un momento a otro, tenemos que tener la maleta preparada solo con lo que es realmente importante, lo demás es irrelevante.
Así que, ¿cómo has estado viviendo últimamente? ¿como un ciudadano de este mundo o como un residente temporal que de un momento a otro se va para su hogar celestial? ¿qué tan afanado has estado por tus cosas materiales? ¿qué has estado modelando a tus hijos respecto a lo que es importante?
Sé que cuesta muchísimo tener la perspectiva correcta en esta vida. Y también sé que mientras estemos en la tierra, el Señor seguirá siendo Fiel, cumpliendo Su rol de Proveedor y Sustentador.
Pero te invito a preparar tu maleta y llenarla sólo de aquello que sí importa en la eternidad. Recuerda, de un momento a otro, podemos ser requeridos allá arriba. Pídele ayuda a Dios cada día para mantenerte enfocado, con tus prioridades en el orden correcto. Vive sin amar lo que has conseguido tener acá. Al fin y al cabo, a la luz del Cielo, todo es pasajero.
No te acomodes. No vacíes tu maleta. La gira no ha terminado.
"Porque, cuando nacimos no trajimos nada al mundo, y cuando muramos tampoco podremos llevarnos nada. Así que debemos estar contentos de que tenemos ropa y comida" 1 Timoteo 6: 7-8 TLA
"En cambio, nosotros somos ciudadanos del Cielo, donde vive el Señor Jesucristo; y esperamos con mucho anhelo que Él regrese como nuestro Salvador" Filipenses 3:20 NTV
Estoy convencida que esta fecha ha sido manipulada para volverla algo comercial. Sin embargo, para algunos puede ser difícil.
Me voy a atrever a hablar en nombre de los solteros, aquellos que por una circunstancia u otra no tienen una pareja para celebrar. Y más específicamente de las mujeres, pues creo que en general los hombres manejan esto más fácilmente.
Seamos realistas, las redes sociales están inundadas de mensajes e imágenes relacionados a la celebración, la televisión está llena de películas románticas, todos nuestros amigos con pareja planean algo, la gente le compra regalos a sus seres amados, las mujeres son agradadas con detalles, etc, etc.
Es casi inevitable no compararte con otros, sobre todo con tus contemporáneos, aquellos que son de tu misma edad y que viven una etapa que desconoces. Surgen muchas preguntas ¿Qué hay de malo conmigo? ¿Soy alguien normal? (Estoy segura que mis hermanos dirían que no!) ¿Qué debo arreglar en mí? ¿Por qué estoy tres o cuatro pasos atrás en la vida comparado con mis amigos? ¿A Dios realmente le importa esta parte de mí? ¿Por qué Él guarda tanto silencio?
La verdad una fecha como esta puede ser abrumadora. Todo alrededor es un recordatorio de que no encajas. Y por favor, no me mal entiendan. No les hablo cursimente, como una aficionada a las telenovelas baratas. Abro mi corazón y expreso esas ideas y sentimientos que sé que mujeres de mi edad y mismo estado civil comparten.
Les hablo de esa lucha en tu interior que te hace dudar incluso de que los planes de Dios impliquen darte una familia. Ese auto-cuestionamiento que te lleva a preguntarte qué hiciste mal en el pasado para estar solo ahora. Esa voz que te dice que quizá esperar en el tiempo del Señor no fue la mejor elección. Y puedo seguir enumerando más cosas similares.
Sé que algunos no entienden de lo que les hablo, simplemente porque no te tocó vivirlo, y eso está bien. Pero también sé que hoy día hay muchas mujeres que han tenido luchas similares, que temen a esta fecha, que se sienten solas, no amadas, no elegidas, no suficientemente buenas o atractivas, que incluso enfrentan una crisis de fe en este aspecto de su vida.
Aunque no lo crean, saber que ustedes existen me da ánimo. Sé que no soy la única y eso es un alivio. Tengo amigas solteras, tengo una amiga que pasará su primer San Valentín como viuda, tengo otra amiga cuya relación de 4 años -con pláticas de boda- terminó abruptamente. Y no es que me alegre su triste situación, en lo absoluto, es que existe esa conexión entre nosotras, porque entendemos de alguna manera lo que estamos pasando.
Así que animémonos unos a otros. No estamos solos. Estar soltero es eso, un estado, no una definición de quiénes somos. Pero sobre todo, sintamos paz de saber que tenemos a un Padre que nos ama con locura y se interesa en esa área de la que a veces nos apena hablar. Somos amados, somos aceptados, somos elegidos.
Y si no eres soltero, pero lees esto, te animo a entender la perspectiva de tus amigos que sí lo son. Evita hacer comentarios o bromas al respecto, muestra tu amistad, ora por ellos, hazles compañía, escúchales, trata de comprender sus luchas, sé un instrumento que Dios use para llevarles amor acá en la tierra. En lo personal, mis amigos se han convertido en una de las bendiciones más grandes que me han sostenido en los tiempos más duros. Tú puedes ser uno de ellos para tu amigos solteros!
Solteros: Mi oración para este San Valentín es que Dios tenga detalles sorprendentes contigo, y te de muestras claras de Su amor ilimitado, de tal manera que no te quede ni una pizca de duda de que tu estado civil no es sinónimo de estar solo y de que eres valioso, aceptado, elegido y amado.
"Hace tiempo el Señor le dijo a Israel (tu nombre): <<Yo te he amado, pueblo mío, con un amor eterno. Con amor inagotable te acerqué a mí>>" Jeremías 31:3 NTV
"Mira, he escrito tu nombre en las palmas de Mis manos. En Mi mente siempre está [tu] imagen" Isaías 49:16 NTV
"Sé muy bien lo que tengo planeado para ustedes, dice el Señor, son planes para su bienestar, no para su mal. Son planes para darles un futuro y una esperanza" Jeremías 29:11 PDT
Por recomendación de una amiga vi la película "Little Boy" (El Gran Pequeño). Me tocó verla sola, pero eso fue lo mejor, porque lloré inconsolablemente por buen rato. Días después senté a mi familia en la sala para que la vieran y....volvimos a llorar!
No voy a describir la película entera acá, para no arruinarte la sorpresa (cosa que detesto). Pero quiero contarte lo que aprendí de ella y la enorme lección práctica que vi.
Pepper, alias Little Boy, admira a un súper héroe de paquín muy de moda de su época. De alguna manera, él llega a creer que tiene el poder de mover cosas al igual que este súper hombre. El domingo en la iglesia, el sermón de la semilla de mostaza captura su atención. En su mente infantil, quiere combinar el súper poder de mover cosas con la fe representada por esa minúscula semilla.
El sacerdote de su iglesia escucha con curiosidad las creencias, un poco distorsionadas, del niñito. Pone una botella en su escritorio y lo reta a moverla. Pepper estira sus manos hacia ella y hace todas las fuerzas posibles para lograrlo. Nada pasa. El religioso lo reta de nuevo. El niño intenta con más ahínco...y de pronto...el sacerdote mueve la botella con sus propias manos!!! Little Boy no entiende por qué hizo eso, parece molesto. Pero el sacerdote le responde "Yo la moví, pero tú me hiciste moverla"
Increíble. Cuando ese hombre vio a Pepper apretar sus dientes, hacer fuerza con todo su cuerpecito y tratar de mover la botella con todas las energías, se conmovió, no pudo resistirse, simplemente hizo por él lo que él no podía lograr solo y por eso decidió mover la botella.
De eso se trata la fe, ¿no es cierto? Una lección tan sencilla que una película me recordó.
Cuando uno de nosotros insiste e insiste, cuando no podemos sacarnos ese anhelo del corazón y de la mente, cuando oramos y oramos, nuestro Padre es conmovido, no puede resistirse y mueve lo que nosotros no podemos mover solos.
El problema es que muchas veces no insistimos tanto, renunciamos rápido, o somos intermitentes, una semana tratamos con todas las fuerzas y la siguiente ni tratamos. El chiquitín de esa película me enseñó que debo creer de forma constante, que debo ser atrevida, que no importa si parezco loca creyendo que cosas imposibles pueden suceder ¿y eso qué? al final, mi fe está puesta en Aquel cuya mano SI puede mover la montaña que sea.
Entonces ¿qué montaña necesitas que sea movida? ¿cuán fuerte estás tratando? ¿cuán constante es tu fe?
No confíes en tu propia fe, aunque tenerla agrada a Dios y es necesaria para nuestra vida cristiana, la verdad es que es Él el que mueve las montañas. Es Él el que observa a Sus hijos insistiendo con todas sus fuerzas, es Él, el que como ese sacerdote, no puede resistirse más cuando uno de nosotros está creyendo como niño.
Así que atrévete, aférrate a esa semillita de mostaza, sigue creyendo, insiste, haz ruido en tus oraciones, confía, quizá falta poco para que tu fe logre que Él mueva lo que necesitas que sea removido.
Recuerda, Él lo mueve, pero tú lo haces moverlo.
"En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que sea acerca a Dios tiene que creer que Él existe y que recompensa a quienes lo buscan" Hebreos 11:6 NVI
"Jesús le dijo: -¿No te dije que si creías ibas a ver la grandeza de Dios?" Juan 11.40 PDT