domingo, 24 de abril de 2016

Una Palabra de Ánimo para los que son Padres

Mi trabajo me permite conocer de cierta manera las luchas que algunas familias enfrentan. Me toca reunirme con algunos padres y tenemos que abordar situaciones de sus hijos, en donde muchas veces salen a la luz las cargas que ellos como padres tienen.

La semana pasada fue "pesada" en ese sentido. No sé por qué, pero se me juntaron varias reuniones delicadas. Cuando hay reuniones de ese tipo, mi energía se drena. Termino agotada, con ganas de irme a mi casa o de estar sola y sintiendo una gran carga emocional. 

Dos madres lloraron en mi oficina. Con sus hijos al lado, no pudieron contenerse. Pero digamos que eso es algo común, casi algo que espero que ocurra. Pero ver llorar a un hombre grandote, fuerte, de personalidad dominante, que con su sola voz pone quieto a cualquiera...eso me quebró. No tienen idea del momento tan conmovedor que viví. Allí, sólo era un padre frustrado y lleno de impotencia por las cosas que su hijo hace.

También durante la semana anterior, una estudiante de mi colegio huyó de su casa (contaré más detalles en el futuro, si es prudente hacerlo). Por designios del Señor, fui la encargada de llamarle a la mamá para avisarle que su hija había aparecido. Aún recuerdo los gritos y llanto mezclados en el otro lado de la linea. Ella sólo repetía "Gloria a Dios! Gloria a Dios!" Y yo, que soy una llorona de primera, no pude más que llorar también. Supe que independientemente de los errores que como mamá puede tener, estaba angustiada, imaginando lo peor, sufriendo las horas más espantosas de su vida. Yo no soy quien para juzgar la crianza que ha dado a su hija. En ese momento, ella era sólo una mamá desesperada por encontrar a una parte de su vida.

Por eso, quise escribir a todos ustedes que son padres. Estoy rodeada de muchísimos de su especie. Pero sé que este mensaje va a llegar incluso a gente que no conozco. 

Independientemente si eres primerizo y tienes a un bebecito en tus brazos. o si eres padre/madre de niños en edad escolar, o si estás batallando con adolescentes que parecen de otro planeta, Dios te ESCOGIÓ para concebir y traer al mundo a esos chicos. Deja de pensar que esta labor es muy grande para ti, Él QUISO que esos niños te llamaran papá/mamá.

Está bien que te equivoques, está bien que no tengas todas las respuestas, está bien que hayan momentos en los que simplemente no sabes qué más hacer, está bien vivir momentos de sentirse frustrado, está bien que hayan días en que sólo quieras tiempo para ti, está bien que se agote la paciencia ocasionalmente (o más seguido que eso!) Aunque eres el padre PERFECTO/la madre PERFECTA para tus hijos, eso no significa que seas un ser humano perfecto. Estás lleno de pecado y de errores, y aún así Dios sigue pensando que Su decisión fue la mejor.

Quiero decirte que por complicadas que estén las cosas con tus hijos, tu labor más importante es la de ORAR a diario por ellos. Sé que es algo que no debo recordarles, porque cada papá/mamá lo hace de forma natural, ya que quieren lo mejor para ellos. Pero creo que es fundamental tener una vida de oración. Yo sé que el Señor escucha con atención cada oración que haces por tus hijos, pero tener una vida de oración consistente, te vuelve un intercesor, y sin duda eso es lo que más necesitan nuestros chicos en el mundo de hoy: alguien que se ponga en la brecha y reclame sus vidas para el Señor con todo su ser. ¿Quién mejor para hacer eso que ustedes?

Si has llegado a un punto en tu paternidad/maternidad en el que sientes que has cometido muchos errores, quiero pedirte en el Nombre del Señor que botes la culpa. Perdónate. Deja de recriminarte por las fallas cometidas.

Aún si piensas que no hay vuelta atrás con tus hijos, no los des por perdidos. Sigue siendo firme en imponer disciplina, pero también sigue clamando, sigue creyendo. Los planes de Dios siguen siendo buenos para ellos. Tu oración sigue siendo poderosa. Él aún puede transformarles, Él aún puede traer restauración en tu relación con ellos, Él aún puede darles un nuevo comienzo.

Y si esta labor de ser padre/madre se pone cuesta arriba a veces, asóciate con otros padres que luchan como tú. Hay gran poder en la comunidad. Aprende de las batallas y las victorias de otros padres. Dense ánimo mutuamente, oren juntos, verás que no eres el único que se siente perdido a veces.

Disculpen si una soltera inexperta en la maternidad les escribe. Pero la necesidad por decirles todo esto era muy grande. Mi oración es que el Señor les renueve las fuerzas a los papás/las mamás que están agotados, oro porque Dios refresque Su visión para sus familias, oro porque no decaiga su deseo de orar y de tener una íntima relación con el Señor, para que sus demás relaciones sean sanas también, oro porque llegue la inspiración divina y reciban sabiduría e ideas nuevas para la crianza diaria de sus hijos, oro porque empiecen a ver pequeños avances en aquellas cosas que les preocupan respecto a sus chicos, oro porque en la presencia del Señor reciban el consuelo, la paz, el perdón y la fortaleza que necesitan como padres.

¡Ánimo! ¡Fuiste escogido por el Padre para ser papá/mamá de esos niños! ¡Si puedes hacerlo! ¡No te desalientes! Sólo asegúrate de ir a Tu Papá a diario para que te enseñe a ser papá/mamá.

Un abrazo fraterno para cada uno de ustedes.

Dome


"Apréndete de memoria todas las enseñanzas que hoy te he dado, y repítelas a tus hijos a todas horas y en todo lugar: cuando estés en tu casa o en el camino, y cuando te levantes o cuando te acuestes" Deuteronomio 6:6-7 TLA

"Nada me alegra más que saber que mis hijos obedecen siempre a la verdad que Dios nos ha enseñado" 3 Juan 1:4 TLA (Palabras de Juan a Gayo, su hijo espiritual)

"Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos. Más bien edúquenlos y denles enseñanzas cristianas" Efesios 6:4 TLA

domingo, 17 de abril de 2016

Deja de buscar las páginas caídas de tu libro

A veces la vida es dura. No hay una persona que pueda afirmar que nunca ha tenido que enfrentar una situación difícil. Todos sufrimos por algo, todos experimentamos dolor en algún momento.

Como cristianos sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien (Romanos 8:28). Sin embargo, hay cosas en la vida que nunca vamos a entender y simplemente debemos aceptarlo. 

Si eres carnal como yo, probablemente le has preguntado al Señor más de una vez sobre alguna situación que has atravesado y que no alcanzas a comprender totalmente. Pueden ser hechos pasados o actuales, pero que representan un enorme signo de interrogación en tu vida.

Dios me conoce y sabe que las noches son un buen momento para hablarme, pues no pongo resistencia a Su voz. Una noche de estas me desperté y claramente me vino un pensamiento "Deja de buscar las páginas caídas del libro de tu vida". Yo, entre dormida y despierta me pregunté de dónde venía esa idea. Entendí que era Él. Claro que si, pues yo había andado recientemente haciéndole muchas preguntas, tratando de hallarle "sentido" o "propósito" a todo.

No tiene nada de malo que le pidamos al Señor que nos muestre Su propósito en determinada circunstancia, pero lo cierto es, que en ocasiones Él nos pedirá que confiemos a ciegas. Sin preguntas, sin dudas, sin temor.


¿Por qué mi ser amado murió y no lo sanaste? ¿Por qué mi matrimonio se destruyó? ¿Por qué mi pareja me fue infiel? ¿Por qué no me proveíste para salvar mi casa? ¿Por qué mi papá me abandonó? ¿Por qué mi prolongada soltería? ¿Por qué ese accidente? ¿Por qué no puedo tener bebés? ¿Por qué dejaste que esas personas me trataran tan mal? ¿Por qué mi ministerio se vino abajo? ¿Por qué aunque oré y oré no respondiste? 


Estas son sólo algunas preguntas que he hecho o he escuchado que otros hacen. Quisiera decirte que todas ellas se responderán. Pero debo ser honesta y creo que no va a ser así.

Debemos confiar que aunque hayan páginas caídas en el libro de nuestra vida, Dios se sabe nuestra historia de principio a fin. Él conoce los detalles, conoce a cada uno de los personajes, conoce el desenlace. No importa si ante nuestros ojos no tenga sentido saltarse de la página 20 a la 27, para Él si lo tiene. Aunque creamos que nos hemos perdido muchos detalles por esas situaciones duras que hemos atravesado y que aún no entendemos, lo único que debe importar es que Él sabe qué hacer con nosotros aunque esas páginas nunca las leamos.


Dejemos de ser hiper vigilantes. No tenemos que entenderlo todo. No tenemos que espiritualizarlo todo. No tenemos que descubrir el propósito del Señor detrás de cada cosa que nos ocurra. Dejémoslo ir. Aceptemos que sencillamente no nos corresponde descifrar todo lo que pasa en el mundo mientras estemos de este lado del cielo. 

Los silencios de Dios, sus demoras, las pruebas, las pérdidas, el dolor....absolutamente todo tiene sentido para Él. Y eso es lo que importa, que Él sigue estando a cargo y teniendo el control.

Así que dejemos de andar buscando esas páginas de nuestra vida que se perdieron. Aunque no las hayas leído o comprendido, tu historia sigue vigente, tu vida sigue teniendo sentido, tú sigues estando acá para cumplir un propósito. Aunque por ahora no entendamos, aunque encontremos esos vacíos o espacios en nuestros años, sigamos confiando...el Autor Supremo sigue a cargo del libro de nuestra vida...y te aseguro que el final es mejor que el de un cuento de hadas.

Oración: Señor, entrego en Tus manos las partes de mi historia que no entiendo. Sé que mis días están escritos por Ti y que tienes el panorama completo. Confío en Tu Soberanía y en Tu Amor. Descanso en saber que, aunque ante mis ojos, mi vida tenga espacios sin sentido, para Ti, todo forma parte del mejor plan: Tu Plan. Amén.


"Nadie puede hacer que algo suceda a menos que el Señor así lo ordene. Las cosas buenas y las desagradables llegan porque el Altísimo lo ordena" Lamentaciones 3:37-38 PDT

"Pues Yo sé los planes que tengo para ustedes-dice el Señor-. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza" Jeremías 29:11 NTV

domingo, 10 de abril de 2016

Mis Confesiones: De cuando dejé que el temor me ganara

Desde hace algunos años, con tanta gente enferma de cáncer a mi alrededor, empecé a dejar crecer en mí un temor a padecerlo o peor aún, a que algún miembro de mi familia lo padeciera. Esto comenzó de manera sutil, creo que hasta de forma inconsciente.

Cada vez que he tenido un síntoma diferente en mi cuerpo, me preocupo, y en ocasiones, he corrido al doctor para verificar que todo esté bien. Cuando un miembro de mi familia se enferma con algo inusual, insisto muchísimo para que vayan al médico también, sólo para estar tranquila.

Sé que debemos ser diligentes y cuidar nuestros cuerpos, seríamos unos insensatos si no lo hacemos. Es aconsejable tener controles médicos y estar alertas ante cualquier anormalidad.

Pero en mi caso, digamos que he exagerado un poquito.

A finales de Enero de este año, noté algo raro en mi lengua. Así, de la nada. Me vi en el espejo y noté unas manchas blancas. Leí algo en "San Internet" y no le puse demasiado cuidado honestamente. Al pasar un par de semanas, el aspecto había empeorado (al menos ante mi ojo clínico) y empezaron otras incomodades también. Había inflamación, ardor, alteración en los bordes, entre otras cosas.

Mis temores se dispararon. Un amigo murió el año pasado por un cáncer oral (http://destellos7.blogspot.com/2015/06/te-veo-en-el-cielo-carta-de-despedida.html) y el esposo de otra persona conocida murió precisamente por un cáncer de lengua. Y si a eso le sumamos, que uno se confía de la información "médica" que encuentra en Google, pues el panorama es desalentador.


Para hacerles corto el relato, he pasado unas semanas terribles. He tenido un nivel de ansiedad espantoso, un par de veces tuve taquicardia (no exagero), dejé de comer algunas veces porque me sentía sumamente preocupada. He tenido insomnio varias noches. He despertado en medio de la madrugada con una angustia en mi pecho, segura que pronto iba a morir. He ido a dos dentistas, un patólogo y un doctor homeópata en menos de tres meses. He pasado orando casi sin cesar (ahora sé que sí es posible!)...en fin, han sido días muy duros.

Sin darme cuenta, pasaba horas pensando en lo que iba a ocurrir si me diagnosticaban con algo maligno. Pensé en la persona que me iba a sustituir en el trabajo, pensé en quién iba a tomar mi lugar en el ministerio. Pensé en pedir ayuda a una amiga youtuber para hacer un video de despedida (si, llámenme loca!). Elaboré mentalmente algunas cartas para mi familia y amigos más cercanos. 

Además, pensé en las instrucciones que dejaría respecto a mi seguro de vida (no es mucho, valgo más viva que muerta!) Veía las fotos de mis hermosos sobrinos y lloraba pidiéndole al Señor de todo corazón que me permitiera verlos crecer, graduarse como profesionales, ser ministros Suyos y formar sus familias. Veía a mi hermana y le rogaba a Dios que me dejara conocer a sus hijos. Veía a mi mami y le suplicaba al Señor que no la hiciera pasar por otro dolor tan grande como el que tuvo cuando perdió a mi papá. Veía a mis niños en la iglesia y le susurraba a Dios que quería verlos sirviéndole a Él, que quería ser testigo de la cosecha de la semilla que hemos estado sembrando en ellos...en fin, si esto se tratara de una pelea de boxeo, digamos que yo ya estaba en la lona, dándome por vencido, casi que matándome yo sola, porque sólo miraba una tragedia enfrente.

Decidí comentar estas luchas con un grupo de amigas. Ellas fueron muy lindas conmigo, me escucharon, me dieron sus opiniones, pero también me hicieron ver que estaba dejando que el diablo me ganara la batalla en mi mente, me hicieron reflexionar sobre el poder que yo le estaba dando al temor sobre mi vida. ¿Crees que es la voluntad de Dios que vivas así? ¿Por qué asumís que todo lo que te va a pasar es malo? ¿Por qué no crees que los planes del Señor para tu vida son de bien? ¿Por qué estás esperando malas noticias? ¿De dónde viene el temor? ¿Quién es el padre de toda mentira? ¿Por qué le crees más al diablo que al Señor? Esos fueron algunos de los cuestionamientos que ellas me hicieron...y que agradezco de todo corazón. 

Una noche, después de hablar con un par de ellas, entré a mi cuarto y me puse de rodillas, me dí cuenta que ellas tenían razón, mis ojos se abrieron y entendí que esto era una opresión en mi vida. Le pedí perdón al Señor por dudar de Él, por esperar de Su mano puras cosas malas, por mi fe tan debilucha, por ser hipócrita al escribir sobre la fe sin aplicarlo en mi vida. Y aunque esa noche dormí como bebé, los pensamientos malos siguieron apareciendo esporadícamente. Cuando veía mi lengua rara, cuando sentía alguna molestia, de nuevo surgía esa voz diciéndome una y otra vez "cáncer, muerte, adiós sueños, adiós familia, morirás joven...."


Decidí pelear a mi manera. Programé mi celular para que cada media hora me llegara un recordatorio con versículos que me fortalecían y daban fe. A veces, en medio de una escena trágica en  mi cabeza, mi teléfono vibraba y pum! Su Palabra aparecía en la pantalla para darme paz. Me levantaba cada mañana a orar/llorar sin importar cómo me sentía, como una muestra de mi confianza en Él. Empecé a leer en voz alta y a cantar como loca alabanzas o porciones de la Biblia impregnadas de promesas que me fortalecían.

El punto de narrarte todo esto, no es para que te compadezcas de mí o para que me regales una cita con el psicólogo (no me caería mal de todas maneras!), sino, para compartirte lo poderoso que puede llegar a ser el temor, el cual definitivamente viene del diablo. Dios no es el autor de los miedos. Es más, Su Palabra dice que Su perfecto Amor echa fuera el temor (1 Juan 4:18). 

Lo cierto es que todos hemos enfrentado o vamos a enfrentar algún temor grande en nuestra vida. Quizá a ti no te preocupe la salud. Pero has estado luchando con miedos económicos, miedo a la muerte, miedo a la inseguridad o delincuencia, miedo a que tu pareja te falle o se vaya, miedo a que tus hijos nunca vuelvan a casa, miedo a no rehacer tu vida después de un fracaso, miedo a la soledad, por mencionar algunos. Probablemente, has visto suceder estas cosas en tu mente, quizá has construido escenas trágicas en tu cabeza y casi te has convencido que eso malo que tanto temes va a ocurrir. 

Te repito, NO es la voluntad del Señor que vivamos oprimidos por un temor. Él vino para hacernos libres. Él tiene cosas preciosas y sorprendentes almacenadas y listas para ser despachadas a nuestras vidas. Sin duda, vendrán pruebas en algún momento, pero Él seguirá mostrando Su fidelidad. Las probabilidades de que las peores cosas que nos hemos imaginado sucedan, son en realidad mínimas.



Hace dos días tuve mi temida cita con el patólogo. Me llevé a mi mamá por si acaso me desmayaba del susto. Ya tengo mi diagnóstico...y no es ni por cerca algo maligno. GLORIA A DIOS! Hay un tratamiento a seguir, pero hay una solución. Debo confesar que me dio mucha pena con el Señor por no confiar lo suficiente, por dudar de Sus promesas. Pero estoy infinitamente agradecida por Su misericordia y por mostrarme Su amor paciente en medio de mis asaltos de duda, de mis exabruptos llenos de ansiedad y de mis súplicas desesperadas.

Ve a Su presencia ahora mismo. Entrega cada uno de tus miedos. Llénate de Su Palabra. Sé libre.


"(Tu nombre) No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová. Asegurado está su corazón; no temerá" Salmos 112:7-8a DHH

"Recurrí al Señor, y Él me contestó; y me libró de todos mis temores" Salmos 34:4 DHH 

"Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres Tú; Dios mío, no te tardes" Salmos 40:17 RVR60

"Sé muy bien lo que tengo planeado para ustedes, dice el Señor, son planes para su bienestar, no para su mal. Son planes de darles un futuro y una esperanza" Jeremías 29:11 PDT

viernes, 25 de marzo de 2016

Mis Confesiones: Quién soy, cuando nadie me ve

En estos días de vacaciones he avanzado en la lectura de un libro muy bueno, que se llama "El Regreso a La Cabaña", de C. Baxter Kruger (todos deberían leerlo!), el cual es, por así decirlo, la continuación de uno de mis libros favoritos de toda la vida. Entre otras cosas, me impacta la forma en que el autor te muestra la doctrina de la Trinidad, pero sobre todo, cómo en sencillas lineas te repite una y otra vez cuánto fuimos amados por ese Dios perfecto. Confieso que Dios usó esas páginas para volverme a recordar que yo no soy nadie, que yo no hice nada para merecerlo y más bien, hice todo para condenarme. Sin embargo, fui amada, fui creada con un plan-Su plan-en mente.

En esta Semana Santa me es bien fácil agradecer de forma superficial el sacrificio de Cristo en la cruz. Hasta lloro viendo las escenas de Su muerte mostradas en una obra teatral o en las películas, pero la mayor parte del tiempo, no estoy profundamente consciente de quién soy yo y quién es Él y lo infinitamente endeudada que estoy.

Debo ser honesta, no soy tan buena. Cualquier persona que lee este blog pensaría que soy muy cristiana. Lo cierto es que no es así. Estoy llena de miseria humana, la miseria que el pecado nos heredó. Sufro del "Síndrome de Hermana Mayor del Hijo Pródigo". Me he creído más digna, más fiel, más limpia, más obediente que otros. Me he sentido con derecho a reclamarle a mi Papá por bendecir a mis hermanos pródigos. 
Soy muy buena juzgando a los demás. No saben la facilidad con la que los condeno. Muchas veces soy incapaz de dar Gracia. Me gusta señalar las fallas de otros...Si, esa soy yo.

La paciencia no es una de mis virtudes. Detesto que las cosas no se hagan a mi manera. Quiero siempre tener la razón. Me cuesta mucho ir al ritmo de otros. Soy capaz de decir palabras de juicio con una facilidad sorprendente. 

Y no se diga cuando se trata de reconocer mis propias fallas y pedir perdón. En realidad, eso casi no ocurre. Me avergüenza decirlo, pero es la verdad. Creo que muy pocas personas en mi familia y entre mis amigos podrían narrar una ocasión en que les pedí perdón. Si, pienso que debo añadir orgullo profundo a mi lista.


Creo que la letra de esta preciosa canción de Jesús Adrián Romero (Es por tu Gracia) que comparto en este post, describe a perfección mi sentimiento de hoy. He engañado a mucha gente por mucho tiempo, pero en Su presencia, cuando sólo estamos Él y yo, sin máscaras, sin testigos, sin gente a la cual impresionar; no hay opción, no hay excusas, esa soy yo...una humana imperfecta, amada por un Dios perfecto, que necesita con desesperación ser cubierta con Gracia cada 24 horas-y en ocasiones, con más frecuencia que eso.

El Viernes Santo no sólo es un día para recordar y agradecer el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo y para postear versículos que hablan de eso. Es también para tomarse un tiempo para enlistar todas aquellos rasgos, hábitos y defectos de carácter que nos descalifican de la Vida Eterna. Todo aquello que nos hacía merecedores de morir en esa cruz. Y luego, ir a Su presencia, y ponernos de acuerdo con Él sobre todo el pecado que contenemos.

Yo estoy segura que nadie me soportaría, nadie viera una cosa buena en mí, sino fuera porque Aquel que es Perfecto me amó, me salvó, me rescató, me redimió y me está santificando día a día. Yo no merezco nada de Él. Sigo luchando con infinidad de cosas en mi vida, pero en una fecha como hoy, agradezco enormemente que me haya amado, que haya soportado todo eso porque me quiere con Él para toda la eternidad.

¿Qué hay de ti? ¿Quién eres cuando nadie te ve? ¿Cuáles son las apariencias que has mostrado a los demás? ¿Cuáles son las máscaras que has estado usando? ¿Qué defectos de carácter te cuesta admitir? ¿Has estado inconscientemente creyéndote mejor cristiano que otros? ¿Te has vuelto, como yo, un juez de tus hermanos que fallan?

No pierdas más tiempo. No termines este día sin ir a la Presencia del Señor para ponerte a cuentas con Él. Dale significado a esta Semana Santa. Deja que Su Gracia te invada y te sobrepase. Inúndate de Su perdón. 

Señor Jesús: Gracias por amarme, gracias por tu sacrificio, gracias porque me sigues dando de Tu Gracia día con día. Gracias porque eres el Único que me conoce cuando nadie me ve y aún así, me sigues amando como cuando moriste por mí. Te amo mi Señor.


"Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros. Sin embargo, el Señor puso sobre Él los pecados de todos nosotros" Isaías 53:6 NTV

"Pues las Escrituras dicen: ¡No hay ni uno solo que sea justo!" Romanos 3:10 DHH

domingo, 13 de marzo de 2016

El Aeropuerto de los Cristianos

Hace casi 10 años, mientras se llegaba el temido momento de ir al cementerio a enterrar a mi papá, yo, sin darme cuenta, comentaba con otras personas cosas como "nos vemos en el aeropuerto" (refiriéndome al cementerio)

Luego, una amiga me hizo notar mi equivocación después de haberlo dicho varias veces, entendí que no era una casualidad. Dios había puesto esa idea en mí. Y es que si te pones a pensar bien, en realidad eso son los cementerios terrenales para los que tenemos esperanza de vida eterna.



El año pasado sepultamos a un amigo y a mi abuelita y estuve de nuevo en ese lugar, donde una placa de mármol tiene el nombre de mi papá, y recordé lo que Dios me había mostrado años atrás. Esta semana falleció un pastor de mi iglesia después de una lucha terrible contra el cáncer y acompañamos a su familia en el cementerio. Estando ahí, reviviendo mi propia pérdida, el Señor me volvía a poner esa idea en mi cabeza: los cementerios son el aeropuerto de los cristianos.

Tú conoces las escenas de lo que pasa en un aeropuerto, hay mucha gente que llora, se despiden tristes, porque saben que va a pasar un buen tiempo antes de ver a su ser querido de nuevo, pero eso no significa que se despidan sin esperanza, pues la mayoría de ellos SABEN que se verán de nuevo.

Enfrentar la separación física de alguien que amamos es algo muy duro, una prueba que a mi juicio, no se puede superar sin estar dependiendo a diario del Señor. Pero los que hemos puesto nuestra fe en Él para salvarnos, tenemos que mantener eso en mente, nuestra separación es momentánea, ese adiós que damos en el cementerio es sólo un trámite, pues tarde o temprano, les veremos de nuevo. Es normal y saludable experimentar el dolor que eso conlleva y claro que vamos a atravesar un proceso de recuperación. Sin embargo, nuestro dolor tiene fin, pues nuestro Dios volverá por nosotros y estaremos juntos por la eternidad adorándole a Él.


Si estás sufriendo por la pérdida de alguien que partió-recientemente o hace algún tiempo-, te recuerdo de parte del Señor, que no te has despedido para siempre, que ese lugar donde sus restos humanos fueron sepultados, sólo fue una puerta en la que le dejaste para que abordara un avión. Ellos viajaron antes que nosotros, pero les volveremos a ver después de que hayamos cumplido nuestro propósito acá en la tierra o cuando el Señor vuelva. Pero lo cierto es, que tenemos esa esperanza bienaventurada. 

Piensa en lo poderosa que es esa verdad de nuestra fe. Ellos no fueron borrados para siempre, les dejamos en el aeropuerto de los cristianos. Solo cambiaron su lugar de residencia. Cumplieron con los requisitos para ser ciudadanos de aquel lugar. Ahora nosotros debemos vivir consagrados al Señor si queremos abordar el avión que nos lleva al mismo sitio donde ellos están.

La próxima vez que estés en uno de esos lugares a los que la gente acá llama "cementerios", recuerda que no es así, es el Aeropuerto de los Cristianos, el lugar donde les decimos nos veremos de nuevo algún día.


"Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos que nosotros, los que estemos vivos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto. El Señor mismo descenderá del Cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras" 1 Tesalonicenses 4:15-18 NVI

lunes, 7 de marzo de 2016

URGENTE: Carta a los Cristianos de El Salvador

Hace más de un año decidí que ya no vería noticias, por mi salud mental según mi criterio. Pero es prácticamente inevitable no darse cuenta, por las redes sociales o por las solas pláticas cotidianas con la gente, la terrible situación de violencia e inseguridad que vivimos.

Tal vez te identifiques conmigo. He pasado por episodios de enorme carga por mi país, o de culpa por no orar lo suficiente o por no hablar del Señor a otros. Luego, me envuelvo fácilmente en mis propios asuntos y olvido todo.Y no es hasta que leo algo en Twitter, o escucho que cerca de la casa de un conocido ocurrió algo feo o pasan cosas horribles que son informadas a nivel nacional, que vuelvo a sentir que mi paz se perturba.


La semana pasada fue durísima. Enterarme de esa masacre donde asesinaron a 11 trabajadores me quebró. Estaba en mi oficina, casi al mediodía, cuando empecé a ver la cantidad de posts propagando la noticia. No pude más, me quebré. Sentí un peso grande en mi cuerpo. Sólo empecé a llorar y a pedirle al Señor-casi exigirle-que hiciera algo ya. (Que mandara un rayo sobre todos los malos o algo por el estilo)

Creo que muchos tuvieron la misma reacción. Nos indignamos, nos enojamos, nos llenamos de impotencia, culpamos a uno que otro funcionario del gobierno. Al menos, sentimos algo aún.

Y así, en el transcurso de ese día yo sólo pensaba en la angustia de esos 11. Pensaba qué sintieron cuando los emboscaron, cuando vieron aparecer a pandilleros armados. ¿Cuál habrá sido su último pensamiento? ¿Se habrán puesto a cuentas con Dios? Mi cabeza daba vueltas con tantas y tantas preguntas. En medio de eso, me acordaba que habían 11 familias desgarradas, sufriendo por la pérdida de sus esposos/hijos/hermanos/padres y trataba de orar de la mejor forma posible para que Dios consolara sus vidas, aunque parecía imposible de suceder.

Mi pastor nos ha dicho muchas veces que la clave para que el cambio se de está en los cristianos. Una amiga me lo decía más directo "nosotros tenemos la culpa porque no nos hemos puesto en la brecha para clamar por el país" Creo que ambos tienen razón. Es nuestra responsabilidad, es nuestro llamado. 

¿Cuándo dejó de dolernos el dolor de otros? ¿Por qué pasamos las páginas de las malas noticias como quien ve un libro de cuentos? ¿A dónde se fue la carga por la gente que no le conoce? ¿Por qué repudiamos a los delincuentes y no clamamos por su conversión? ¿Cuánto de nuestro tiempo de oración (si lo tenemos) es dedicado a clamar por el país? ¿Por qué nuestra primera reacción ante tanta mala noticia es culpar al gobierno en vez de doblar rodillas e interceder?

Recuerdo los datos de una encuesta de una universidad local, en el que se decía que prácticamente el 40% de la población se identificaba como cristiana (http://www.uca.edu.sv/publica/iudop/Web/2009/boletinrel_2009.pdf).  Digamos entonces que 2.5 millones de salvadoreños somos cristianos, somos salvos, conocemos la verdad. Si cada uno de nosotros oramos UN minuto al día por nuestro país, habrían 2.5 millones de minutos en intercesión registrados a diario en el Cielo. Si lo ves así, no es difícil, cualquiera de nosotros puede hacerlo. Todos tenemos UN minuto libre al día. Creo que el problema es querer hacerlo.

Piénsalo, UN minuto al día. Un minuto menos en redes sociales, un minuto menos en tu celular, un minuto menos de pensar sin rumbo acostado en tu cama, un minuto menos de pelear en el tráfico, un minuto menos quejándote...es sólo UN minuto.

¿No te duele El Salvador? ¿No te preocupa el rumbo de tu nación? ¿No quieres interceder por el futuro de tus hijos? ¿No te desgarra el corazón que a diario hay niños esperando a sus padres volver, lo cual nunca pasará? ¿No te carga que cada día hay nuevas viudas? 

Ya estuvimos mucho tiempo siendo testigos pasivos. Levantémonos, salgamos de nuestra comodidad, pídele al Espíritu Santo que te de su sentir, que te comparta un poquito de lo que su corazón siente por el sufrimiento de nuestro país.


¿Acaso no lo recordamos? Nuestro Dios es el Todopoderoso, el Dios de imposibles, Él puede hacer algo por esta tierra, Él puede transformar hasta el corazón más duro, Él puede!! Pero clamemos por eso, intercedamos, ya basta de conformarnos a vivir así, ya basta de creer que las cosas no van a cambiar, ya basta de hacer a nuestro Señor pequeño, ya basta de la insensibilidad.

Un día daremos cuentas de cuánta luz y cuánta sal fuimos acá. Asegúrate de ponerte en la brecha por tu país. El Salvador urge de cristianos comprometidos, no de cristianos egoístas que se conformen con estar bien ellos. Ama a tu país, ora, intercede. Da UN minuto al día. Aunque tome meses o años, seamos fieles. Empecemos a ver los milagros suceder.

¿Te pones en la brecha conmigo UN minuto al día?


"Yo he buscado entre esa gente a alguien que haga algo en favor del país y que interceda ante mí para que Yo no los destruya, pero no lo he encontrado" Ezequiel 22:30 DHH

"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual Mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces Yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados y sanaré su tierra" 2 Crónicas 7:14 RVR60

"Jesús los miró y les dijo: -Humanamente hablando es imposible, pero para Dios todo es posible" Mateo 19:26 NTV

domingo, 28 de febrero de 2016

El Desconocido de la Biblia al que Dios llamó por Nombre

Debo confesar que pasé por alto su nombre varias veces. Pero este mes le enseñamos a nuestros niños de la iglesia sobre la cooperación. Pusimos como ejemplo la construcción del tabernáculo en la era de Moisés y puse atención a su nombre: Bezaleel. Luego, para mí sorpresa, mis últimos devocionales han estado basados en el libro de Éxodo y esta semana me detuve a leer más sobre él. 


Bezaleel era nieto de Hur (quien sostuvo los brazos cansados de Moisés en el monte, junto a Aarón) y mientras Moisés recibía las instrucciones del Señor para la construcción del tabernáculo, Él le dijo: "Mira, Yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte...y he puesto sabiduría en el ánimo de todo sabio de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado" Éxodo 31:2,3,6

Ante semejante presentación, ¿quién no lo contrataría?

Me encanta como el Señor ya tenía pensado quién sería el jefe de la construcción de Su tabernáculo. Él le confió el trabajo artístico y los detalles a este hombre, incluso le delegó la elaboración de los trajes especiales para los sacerdotes. Bezaleel entendió la visión que Moisés le transmitió y ejecutó el trabajo a la perfección.

Estoy segura que habían muchos hombres habilidosos entre el pueblo de Israel, pero Dios se encargó de hacerle saber a Moisés que Él había llamado a este hombre por nombre y que lo había llenado de Su Espíritu. 

Así que, creo que cada uno de nosotros ha sido equipado con habilidades y dones particulares, pero de nada sirve que los tengamos si no estamos dispuestos a usarlos para Él. Lo cierto es que la habilidad no es nada, sino hay disposición. 

Pero también es cierto que hay muchos habilidosos por ahí, que sienten que no hacen mucho, que creen que nunca llegará su momento. Probablemente Bezaleel pensó de esa manera. Es decir, si su pueblo se hubiera quedado en Egipto quizá hubiera podido tener espacio para desarrollar sus dones y hacer algo "grande" para el arte de esa nación. Pero siendo parte de un pueblo que vagaba en el desierto y nunca llegaba a su tierra prometida, cualquiera hubiera podido pensar que sus dones y talentos pasarían desapercibidos.

Sin embargo, el Señor lo conocía, sabía de qué madera estaba hecho y más importante aún, lo llamó por su nombre. Su momento llegó. Su nombre y currículum se hicieron reconocidos. Bezaleel sólo tuvo que decir si y ¡manos a la obra! Su nombre fue digno de aparecer en la Biblia.


Y tú, ¿Para qué eres bueno? ¿Cuáles son tus dones y talentos? ¿Haciendo qué te sientes cómodo? ¿Estás usando todo eso para servir al Señor? ¿Crees que no es suficiente? ¡No lo creo! Justo esa habilidad que te fue dada es lo que Dios está esperando que uses para servirle a Él y a los demás.

El Señor no se equivocó contigo. Fuiste equipado con lo que Él quiso, para usarte. Muestra disposición, puedes ser llamado a hacer algo que nunca imaginaste. Dios se encargará de llevarte justo a la labor que Él quiera. Sólo tienes que decir que SI como Bezaleel lo hizo.

¿Estás dispuesto?


"Cada uno de ustedes recibió un don espiritual que debe ser utilizado para servir a los demás. Así serán buenos administradores del generoso amor que Dios les ha dado en tantas formas" 1 Pedro 4:10 PDT

"Pues los dones de Dios y Su llamado son irrevocables" Romanos 11:29 NTV