sábado, 17 de octubre de 2015

La Muerte de mi Abuelita y La Importancia de la Familia

Todo sucedió repentinamente. A pesar de que mi abuelita tenía ya 82 años, se encontraba en términos generales, bien. Su salud era estable y no había tenido ninguna complicación recientemente.

El fin de semana anterior, empezó a sentirse mal y presentó signos que nos preocuparon. Dejó de hablar y moverse como ella solía. Solamente mantenía sus ojitos abiertos y te miraba fijamente. Nada más.

Corrimos al hospital y para resumir la historia, en cuestión de menos de un día, había fallecido. Pronto, escribiré algunas otras lecciones de este fin de semana tan estresante. Pero por hoy, quiero señalar algo particular, y es a mi familia.

Mi abuelita fue la matriarca de todos nosotros. Aunque la verdad es que somos muy imperfectos. Hemos tenido tantos altos y bajos. Nos hemos aguantado en los momentos buenos, malos y feos, siendo los últimos dos, los más frecuentes. No han faltado los pleitos, los malos entendidos, los distanciamientos, la impaciencia, el resentimiento, y un largo etcétera.
Sin embargo, esta prueba con mi abuelita, nos hizo estar juntos. De pronto, estábamos todos los que vivimos en el país, en el hospital, y en comunicación constante con  todos los que viven fuera. Gracias a la bendita tecnología, pudimos estar conectados, más de 15 personas simultáneamente, entre hijos, nietos, tíos y primos. Es duro tomar decisiones en estas circunstancias, pero tuvimos que hacerlo entre todos.

Algo en el corazón de mi mamá la hacía presentir que no había mucho tiempo para que los que están fuera pudieran despedirse de mi abuela. Pero para ser honestos, todo pasó más rápido de lo que hubiéramos querido. No tuvimos tiempo de hacer nada. Sólo vimos pasar las horas mientras ella se debilitaba cada vez más.

Sentí descanso cuando finalmente todos nos juntamos en el lugar donde se realizó el funeral. Familiares que viven en el extranjero lograron llegar y para mí, fue casi inevitable no quebrarme cuando los abracé a cada uno. No eran las mejores condiciones, pero saber que estábamos juntos en esto, de alguna manera te da paz.

Las pláticas y momentos de convivencia posteriores han sido muy buenos. Hemos tenido esas reuniones y conversaciones familiares donde recordamos muchas cosas y nos hemos reído a carcajadas, y por supuesto la comida en abundancia ha estado presente, signo característico de nuestra familia. :D

Hubo un hecho peculiar, que enmarca lo que la partida de mi abuelita trajo, y fueron los momentos de despedida de su cuerpo en el cementerio. Ver a sus cuatro hijos y nietos, todos alrededor de su féretro, unidos, en un mismo sentir, despidiéndonos de ella, fue de esos momentos que se convierten en una memoria indeleble en tu vida.
Es difícil dar gracias en medio de situaciones dolorosas, pero si hay algo que agradezco, es que pude tener una semana diferente con mi familia, algo que no ocurría desde hace muchísimos años. 

Mi mensaje esta vez es para que evalúes cómo está tu relación con tu familia. Ya sea que tengas cercanía y buena comunicación, o como yo, te has mantenido alejado de algunos de ellos, te invito a no posponer lo que es importante. Asegúrate de estar ahí para ellos, de comunicarte de vez en cuando, de decir palabras de afecto, de reunirse y pasar tiempo juntos, de expresar cariño de la manera que te resulte natural, y sobre todo, de orar por ellos. 

Aunque me apena decirlo, esta semana he orado por y con mi familia, más que lo que hice en un año. Pero he sido retada a seguir haciéndolo, no porque deba, sino porque la mayor muestra de amor que le das a alguien es precisamente orar por ellos.

No esperes que suceda una tragedia o que haya mucho dolor en tu familia para valorarlos. Acorta la distancia, derriba los muros, opta por ser humilde, trágate el orgullo, di esas palabras, haz esa llamada, manda ese texto, ora por ellos, haz lo que sea que tengas que hacer para mostrar que son importantes.

Sé que la muerte de mi abuelita no fue en vano, Dios quiso usarla para unirnos de alguna manera y le agradezco por ello.


"Hermanos, les pido en el nombre de nuestro Señor Jesucristo que se pongan de acuerdo unos con otros para que no haya divisiones entre ustedes. Les pido que se unan nuevamente en torno a las mismas ideas y los mismos propósitos" 1 Corintios 1:10 PDT

sábado, 3 de octubre de 2015

La Historia de Zaid: De no tener un hogar a cumplir tu sueño (y ser mundialmente famoso)

Si ves o lees noticias, te habrás enterado de la actual crisis que muchos habitantes sirios están atravesando. Literalmente, cientos de miles han estado buscando refugio en diferentes países de Europa. 

Hace unas semanas hubo indignación a nivel mundial, debido a que una camarógrafa húngara fue filmada y fotografiada haciéndole zancadilla a varios refugiados que trataban de cruzar la frontera de Hungría y Austria. Sobre todo, fue indignante verla causar que un padre que corría con su hijo en brazos, cayera estrepitosamente.


Ese hombre es Osama Abdul Mohsan. El pequeño se llama Zaid. Dejaron su ciudad en Siria, pues fue tomada por el grupo extremista ISIS. No tuvieron opción. Abandonaron todo. Dejaron atrás sus costumbres, sus posesiones, su rutina, todo. Me imagino a ese niño preguntando un montón de cosas ¿por qué nos vamos? ¿adónde vamos? ¿ya vamos a llegar? ¿por qué dormimos con tanta gente? ¿cuándo podremos volver a casa?
¿Te imaginas la angustia de ese papá? Ser el responsable de sacar a su familia de su país natal para llevarles a un mejor lugar, quizá sin una idea clara de cuál sería su futuro. Si ves el video, él va corriendo con todas sus fuerzas, cargando a su hijo, para evitar el control migratorio y cruzar la frontera. Y de pronto, esa mujer hace que se caiga. 

Zaid, de tan solo 7 añitos, se golpeó al caer. No creo que un chico de esa edad comprenda la dimensión de todo lo que estaban pasando. Quizá no entendía por qué su papá junto a tantas personas corrían en estampida, desesperados. Quizá no tiene idea de los países que han cruzado huyendo de la guerra en la que era su casa. 

La única cosa que no había cambiado para él, era su admiración por un jugador de fútbol, el mejor de acuerdo a su criterio. Fiel aficionado al Real Madrid (el mejor equipo del mundo por supuesto!), como su papá. Su sueño de conocer a Cristiano Ronaldo, seguía intacto. Pero, ¿un niño de una familia de refugiados que no tenían una vida estable, ni siquiera un lugar seguro para dormir, podía soñar de esa manera? 

Cualquiera hubiera pronosticado cosas terribles para esta familia. Quizá, el mismo señor Mohsan, se sentía fatigado y había perdido la esperanza. Pero...un hombre español, director de una asociación de entrenadores de fútbol fue conmovido al conocer la historia. Supo que el señor Mohsan era entrenador de profesión y mandó a traerlo. Literalmente, mandó a llamarlo.

A los pocos días fue encontrado y después de unos arreglos, esta familia llegó a España, con un apartamento esperando por ellos y por supuesto con un contrato de trabajo para el padre, obviamente, como entrenador de fútbol. 

Y aquel sueño "insignificante" de Zaid no pasó desapercibido. De alguna manera, todos supieron que este pequeñito soñaba con conocer a su héroe futbolista. Todos se movilizaron y lograron el encuentro. Zaid junto a su padre y hermano se reunieron con varias estrellas del equipo de sus amores, entre ellas, por supuesto, CR7.

Pero ¿saben qué?, aún  había más para ese niño. El domingo siguiente, saltó al campo del estadio Santiago Bernabéu de la mano de su sueño. Miles de personas presentes lo aplaudieron, millones lo vimos por televisión y redes sociales. Su carita lo dice todo. No hay duda que estaba viviendo el momento más sublime de su corta vida. Nadie puede decirle a este chico que los sueños no se cumplen. Estoy segura que con semejante experiencia, su fe ha crecido y va a seguir soñando cosas extraordinarias.


Debo confesar que lloré y me enojé mucho cuando vi el vídeo de esa mujer poniéndole zancadilla a Osama Mohsan y su hijo. Pero lloré más cuando vi esa expresión en el rostro de Zaid junto a su héroe. Y la razón es porque recibí un "toque de esperanza" con esta historia.

Ponte a pensar. Si un grupo de seres humanos o una organización deportiva pueden mover cielo y tierra para cumplir el sueño de un niño, para permitirle reconstruir su vida y para cambiar su destino, en cuestión de unos pocos días y después de sufrir tanto...¿cuánto más puede hacer nuestro Padre por nosotros? Él no sólo mueve cielo y tierra, Él es el dueño de ellos. 


Él conoce con detalle cada anhelo de tu corazón, toma nota de cada deseo y sueño tuyo, por muy enterrado que esté, por muy loco que parezca, por muy desesperanzador que tu presente luzca. No importa que hayas recibido muchas "zancadillas". Él sigue teniendo poder para tornar todo a tu favor. Y lo que es más importante aún, Él quiere hacerlo.

Sólo es cuestión de tiempo. Espera un poco más. No te descorazones. Alguien te está observando, Alguien conoce toda tu historia y ha visto tu sufrimiento, Alguien está trabajando para alterar tu destino y compensarte. En el Cielo se están fraguando cosas para sorprenderte. 


"Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré; transformaré su dolor en alegría" Jeremías 31:13 NVI

"Los que con lágrimas sembraron, con gritos de alegría cosecharán. El que vaya andando y llorando llevando la bolsa de semillas, volverá gritando de alegría llevando manojos de trigo" Salmos 126:5-6 PDT

domingo, 27 de septiembre de 2015

Si no está a la vista, no está en la mente...y menos en el corazón.

En mi colegio, desde hace cuatro años se estipuló que cuando los estudiantes lleguen a sexto grado pasarán por un filtro antes de ser admitidos en séptimo grado. Esta decisión se tomó debido a que lamentablemente no contamos con infraestructura suficiente para atender más de una sección por cada grado de Secundaria. Tanto los niños como los padres conocen de este filtro desde antes de inscribir a sus hijos, pues es importante que sepan a lo que se van a enfrentar.

En realidad todos los estudiantes-o al menos la mayoría- pasan por mucho estrés a medida que la fecha de resolución se acerca. Después de tres-de cuatro-períodos académicos, hacemos un ranking de promedios de todos los inscritos en sexto grado y los que quedan abajo reciben la mala noticia. En esta ocasión, fueron 10 chicos a los que les anunciamos que NO habían ganado el cupo para el 2016. 

A diferencia de otros años, esta vez, las reacciones de los niños no fueron tan dramáticas, al menos no visiblemente. Parece que lo tomaron con calma. Asumo que porque muy dentro saben que no se esforzaron lo suficiente. Mas bien han sido sus padres los que han respondido más afectados.


El día que las cartas de anuncio fueron entregadas, noté que una chica que SI había ganado su cupo estaba llorando mucho, y su mamá la abrazaba consolándola y le decía cosas al oído. Por un momento creí que nos habíamos equivocado y le habíamos dada la carta errónea. Así que sin dudarlo me acerqué a ellas y con cara de incertidumbre pregunté si todo estaba bien. La niña no podía hablar, así que su mamá me dijo: "Si, está llorando porque le digo que valió la pena todo el esfuerzo que hizo". Yo la abracé muy fuerte y la felicité (y dí gracias a Dios porque no le dimos la carta incorrecta...fiuf!)

Luego, la señora comenzó a contarme...Desde que comenzó el 2015, aún antes de iniciar las clases, la chica puso en la pared frente a su escritorio, sus peticiones y sus metas para este año. Ella sabía lo que le venía, que debía competir por ese cupo, pues deseaba quedarse en el colegio. Dice la mamá que cada vez que las cosas se ponían difíciles, su hija iba al escritorio y veía esa pared. Ese recordatorio era suficiente para sentarse a estudiar o a hacer las tareas lo mejor posible. Pasó 8 meses así. Se esforzó al máximo, empezó a ver los frutos, sus notas subieron, sus maestros comenzaron a notar su mejoría y hasta recibió algún reconocimiento en alguna asamblea de padres.

A mí se me llenaron los ojos de lágrimas también, mientras escuchaba a esa mamá contar orgullosa como su hija lo había hecho solo ella y Dios. La niña no dijo una sola palabra, solo lloraba. Y yo quedé gratamente sorprendida. Porque, ¿saben algo? Esa chica está en el colegio desde hace muchos años y nunca fue sobresaliente, creo que nunca había tenido los promedios que tiene ahora. Pero hizo algo, dio un paso de fe, fue valiente, se anticipó a lo que venía, tuvo todo el año esa visión frente a ella, recordaba a diario el objetivo, y se sacrificó solo Dios sabe cuántos días para lograrlo. Hizo su parte y dejó que el Señor hiciera la Suya.

Es curioso como mi estudiante se convirtió en ese instante en una maestra para mí. Me enseñó en unos minutos una lección práctica de fe y perseverancia. Porque si les soy honesta, hace ratos dejé de orar por muchas cosas que pedí en Enero. Dejé a medias muchas metas y proyectos para este año. No tengo idea cómo algunas cosas van a terminar y no me he esforzado lo suficiente para hacer que sucedan. Esa es la verdad, la cruda verdad.
Si te identificas conmigo, te animo a buscar tu propia forma de tener esa visión clara frente a ti cada día. Pon esas frases o esas fotos que simbolicen tu objetivo en tu espejo, en la puerta del clóset, en la pared de tu dormitorio, en la pantalla de tu computadora o en cualquier lugar que veas a diario. Eso te ayudará a orar, a dar pasos pequeños, a no desanimarte, a recordar promesas del Señor...pero sigue, no te desanimes, persevera, haz tu parte y observa cómo tu Padre hace la Suya.

Pon esos sueños en forma tangible frente a ti y aférrate a ellos a diario! No esperes el 1 de Enero para hacerlo, decídete, comienza hoy! El cumplimiento de ellos puede estar más cerca de lo que crees. Atrévete.


"Escribe la visión, y haz que resalte claramente en las tablillas, para que pueda leerse de corrido. Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá" Habacuc 2:2-3 NVI

"Deja en manos de Dios todo lo que haces, y tus proyectos se harán realidad" Proverbios 16:3 TLA

sábado, 19 de septiembre de 2015

La Gente Paisaje

El Dr. Ralph W. Neighbour Jr, habla en su libro La Vida en el Reino, sobre un estudio sociológico que se realizó, en el que se determinó que los seres humanos, de manera inconsciente, clasificamos a los demás en tres grupos. Estos son:

- La Gente Persona: Son aquellos con los que hay un vínculo y son importantes para nosotros. Deseamos relacionarnos con ellos y les damos espacio en nuestra vida. Los vemos como nuestros iguales. Acá podríamos mencionar a nuestra familia, amigos cercanos y pareja.
- La Gente Máquina: Se trata de gente con la que no hay un vínculo afectivo importante, pero si son necesarios en nuestra vida. Conocemos sus nombres y quizá alguna información de sus vidas, pero nada más. Estamos hablando de la empleada doméstica, el mecánico, la señora de la tienda de tu vecindario, tu peluquero, etc. Todos ellos son necesarios, pero les encontramos remplazo rápidamente con alguien que cumpla la función que ellos tienen.

- La Gente Paisaje: A este grupo pertenecen aquellos cientos de personas que se cruzan en nuestro camino a diario y no son más que desconocidos. Algunos vecinos, el conductor que hizo alto al mismo tiempo que tú, los de la fila del supermercado, compañeros de trabajo con los que no tienes ninguna relación, el grupo que saludaste en el ascensor, etc. 


Esta clasificación me pareció muy interesante. Sobre todo porque me hizo reflexionar en dos sentidos. Primero, debo fijarme más en la gente a mi alrededor. Yo soy de las que cree que la gente que se cruza en mi camino no lo hace por mera casualidad. Creo que Dios nos las manda con un  propósito, Su propósito. Y depende de mí dejar huella, marcar sus vidas, dar buen testimonio y ofrecer mi ayuda si es necesario. 

En lo personal me da mucha pena admitir que yo tengo nula relación con mis vecinos. Tengo diez años de vivir en la misma casa y no conozco sus nombres, no sé dónde trabajan o si compartimos algún gusto. Simplemente, son gente paisaje para mí.

Lo segundo que reflexioné, es lo importante que es tener una comunidad, un grupo al que podamos decir que pertenecemos. Sobre todo los cristianos, no podemos pretender vivir la vida que Dios quiere que vivamos, siendo ermitaños, alejados de otros. Es triste que las iglesias estén llenas de gente que se limita a llegar a sentarse uno que otro domingo, pero que en la semana viven su vida sin apoyo ni amistad de otros miembros del cuerpo de Cristo. La vida cristiana se hizo para vivirla en asociación con otros. Jesús mismo, siendo el Hijo de Dios, se asoció con sus discípulos y buscó su apoyo aún hasta antes de morir, cuando fueron al Getsemaní.

¿Qué hay de ti? ¿Te estás fijando en la gente máquina y la gente paisaje en tu vida? Interésate más por ellos, pregunta sus nombres, dales una sonrisa, diles un "Dios le bendiga", reparte versículos de ánimo solo porque sí. Aunque sean personas que no volverás a ver, puedes dejar una marca. Tú no sabes lo que Dios puede hacer en ellos con un solo gesto tuyo.

También te animo a integrarte. No luches solo. No busques la perfección porque no vas a hallarla. Rodéate de otros cristianos imperfectos como tú y pon tu mirada en el Señor, no en ellos. Deja de posponer esta decisión. Busca un grupo, congrégate en una célula, involúcrate en un ministerio, ten más amigos, comparte tus problemas con otros...pero haz algo!

Dios nos ve a todos como gente persona...empecemos a vernos unos a otros de la misma manera.


"Ayúdense entre sí a soportar las cargas, y de esa manera cumplirán la ley de Cristo. Si alguien se cree ser algo, cuando no es nada, a sí mismo se engaña. Cada uno debe juzgar su propia conducta, y si ha de sentirse orgulloso, que lo sea respecto de sí mismo y no respecto de los demás" Gálatas 6:2-4

"Nuestro cuerpo tiene muchas partes, pero todas esas partes forman un solo cuerpo. Lo mismo sucede con Cristo: ya sea judíos o no, esclavos o libres, todos hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar parte de un solo cuerpo; a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu" 1 Corintios 12:12-13 PDT

sábado, 12 de septiembre de 2015

Tomando una caminata a solas hacia el pecado. El Caso Ashley Madison.

Esta semana quedé muy afectada al leer la noticia de un pastor bautista de Nueva Orleans, John Gibson, que decidió suicidarse después de que se revelara el escándalo de ese sitio web de citas llamado Ashley Madison. 

Si no conoces el caso, este lugar ofrecía la oportunidad de que contactaras amantes ocasionales. Concertabas una cita y tenías tu "affair" sin dañar a nadie. Ofrecían confidencialidad extrema. Se dice que sus clientes eran ya millones en todo el mundo. Pero el mes pasado las medidas de seguridad fallaron y unos hackers robaron la base de datos de muchos clientes y publicaron correos electrónicos y nombres en un sitio web. Bastaba con que dieras un click y buscaras el nombre de tu pareja para saber si habías sido engañado.

Lo curioso es que nadie de la familia del pastor sabía nada. Recién se enteraron al leer la nota suicida que él dejó. Su esposa encontró esa nota y el cuerpo de su esposo. ¿Te imaginas esa escena?


                       (Ashley Madison. La vida es corta. Ten una aventura)  

Traté de imaginar las luchas enormes que ese pastor tuvo. Primero, cuando decidió hacerse cliente de ese lugar, luego, cuando tuvo esos encuentros con mujeres desconocidas. ¿Qué mentiras habrá inventado para ausentarse de casa? 
Después, imagino la enorme angustia que vivió cuando explotó la bomba y se supo que habían robado los datos de Ashley Madison. Quizás el mismo entró a ese sitio web a verificar si su cuenta de correo o su nombre estaban en la base abierta al público. Ha de haber pasado días y noches terribles, peleando por encontrar una salida. Sólo soportó 4 días y su salida fue la que todos hoy conocemos.

¿Por qué? ¿Qué lo llevó a esa decisión? ¿Por qué no buscó ayuda? ¿Por qué no pidió hablar con su líder o pastor? ¿Por qué no se sinceró con su esposa? ¿Por qué no confesó?

Yo me hacía todas esas preguntas el día que leí de ese caso. Y si bien es cierto que no voy a conocer todas las respuestas, algo sí sé, y es que este pastor decidió luchar solo. Le dio poder al pecado con su silencio. Quizás tenía años luchando con la pornografía y la adicción sexual y por ello no pudo resistir la tentación de hacerse cliente de ese sitio web. Quizás no conoció la Gracia de Dios en su iglesia y con sus hermanos de la fe. Quizás predicó de ella muchas veces, pero nunca la recibió.

De otra cosa que estoy segura es que el Espíritu Santo no lo abandonó. Sé que Su voz siempre estuvo ahí hablándole, tratando de llamar su atención, tratando de redargüir su pecado. Sé que este hombre no pudo dormir muchas noches, pues tenía al lado a su esposa y él no tenía paz por fallarle en lo oculto. El Señor es así, nos invita a ponernos a cuenta, nos llama constantemente a recibir Su gracia, nos ofrece romper con el dominio del pecado si pedimos ayuda. Y sé que el pastor Gibson no fue la excepción.

La esposa del pastor dijo en sus declaraciones "NO CAMINES SOLO". Me impresionó. Eso resume la historia trágica de su esposo. Él caminó solo, creyó que lo controlaba todo, creyó que estaba pecando bien, si eso es posible. 

Reflexionemos. ¿Estamos caminando solos? En lo personal agradezco a Dios por mi iglesia, pues nos han enseñado la importancia de confesar tus luchas, nos han cubierto de Gracia cada vez que lo hemos necesitado y nos ofrecen hasta grupos de apoyo dependiendo de la lucha que tengas en tu vida.

Yo no puedo juzgar a John Gibson. Yo también peco, sólo que de otra forma, pero soy pecadora igual que él. Todos lo somos. Pero me duele muchísimo que él no haya tenido el valor de confesar su falla y se haya creído imperdonable. 

Que esto nos sirva a todos. Primero, para ya no caminar solos y elegir abrir la boca y el corazón, buscando ponernos a cuenta con Dios y con un cristiano maduro de confianza, que pueda ser nuestro padrino o madrina. Segundo, para no convertirnos en jueces y verdugos de nuestros hermanos que caen. No podemos apoyarnos en legalismos sin darle oportunidad al que ha fallado para restaurarse. Seamos portadores de Gracia y no dejemos que ellos caminen solos. 

Yo sé que lo sabes, el pecado puede costarte la vida literalmente, quítale el poder que ha ganado y ya no camines solo. Abre la boca, pide ayuda, confiesa, ponte a cuentas, acepta la restauración y la libertad. Caminemos juntos.


"Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto-dice el Señor-. Aunque sus pecados sean como la escarlata, Yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, Yo los haré tan blancos como la lana" Isaías 1:18 NTV

"Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la Gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos Su misericordia y encontraremos la Gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos" Hebreos 4:16 NTV

"Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz" Santiago 5:16 NVI

domingo, 6 de septiembre de 2015

"Juro que vale la pena esperar y esperar y esperar un suspiro"...¿En serio?

"Yo no me doy por vencido, yo quiero un mundo contigo, juro que vale la pena esperar y esperar y esperar un suspiro, una señal del destino...no me canso, no me rindo, no me doy por vencido"

Así dice el coro de una canción muy popular. Famosa por su romanticismo y por animarnos a luchar por el verdadero amor. No importa cuánto tengamos que esperar o sufrir, vale la pena esperar aunque sea UN suspiro de ese ser amado.


Hace unos días recordaba con una amiga los años de adolescencia, cuando todo lo haces con gran pasión, cuando te ciegas a creer determinadas cosas y ningún argumento te hace cambiar de opinión. Inevitablemente empezamos a recordar esas canciones tan de moda en nuestra época. Pasé con algunas de ellas rondando en mi cabeza hasta el siguiente día y empecé a prestarle atención a las letras. Me dí cuenta de cuántas canciones están llenas de mensajes equivocados que nos convencen que sufrir trae recompensa, que si eres perserverante vas a conseguir que ese hombre o mujer te amen, que el amor real espera no importando nada.
Yo misma he tarareado y a veces hasta gritado una que otra de esas canciones...pero...un momento...¿de verdad creo eso? ¿en serio estoy dispuesta a sufrir y a llorar así?

No me malentiendas, no estoy dando un mensaje feminista, estoy hablando de lo fácil que es dejar entrar a nuestras mentes mensajes tan erróneos y tan lejos de la Palabra de Dios, que poco a poco minan nuestras emociones, temperamento, sentimientos y pensamientos.



"Tú la misma de ayer, la incondicional, la QUE NO ESPERA NADA, tú, la que no supe amar, no sé por qué..."

"No sé si seguiremos siendo como hoy, no sé si después de amanecer vamos a sentir la misma sed para pensar y suponer, no preguntes cosas que no sé..."

"No me he querido ir, para ver SI ALGÚN DÍA que tú quieras volver, me encuentres todavía..."

"Así se disfraza el amor para su conveniencia, ACEPTANDO TODO SIN HACER PREGUNTAS, y dejando al tiempo la estocada a muerte..."

"Mis días sin ti son tan oscuros, tan largos, tan grises, mis días sin ti. Mis días sin ti son tan absurdos, tan agrios, tan duros, mis días sin ti..."

"Y que entre el cielo y tú, yo me quedo contigo" (!!!!)

"De qué me sirve la vida, si no la vivo contigo, de qué me sirve la esperanza, si es lo último que muere y sin ti ya la he perdido"


Estas son sólo algunas frases extraídas de canciones que muchos hemos escuchado y hasta contamos como nuestras favoritas.
Te invito a filtrar todo lo que ves y escuchas. Cuestiona si tu espíritu está siendo edificado. Si una canción no te ayuda a salir de la depresión, o a superar esa ruptura amorosa, o a pensar con pureza, definitivamente no estás siendo sabio al escucharla.

¿Crees que es la voluntad del Señor que sufras eternamente por una persona que no te valoró? ¿Dios desea que veas pasar tu vida esperando, aunque sea con una esperanza mínima, que alguien por fin te corresponda o vuelva contigo? ¿Valdrá la pena llorar al escuchar este tipo de cosas en vez de llorar en la presencia de tu Padre? ¿Son esos los planes del Señor para ti? 

No lo creo.

Sus planes para ti, son de bienestar y no de calamidad. Su Palabra declara miles de cosas buenas sobre ti. Fuiste hecho para marcar la diferencia, no para atascarte en un hoyo de tu vida por siempre. Es tiempo de sacudirte del pasado, deja de dar entrada a esas canciones, pláticas, hábitos, amistades, que no son lo mejor de Dios para ti. Es tiempo de avanzar.

La mejor historia de amor no se encuentra en una canción; fue escrita con sangre en una Cruz, justo en la cima del Calvario.


"Dedicarle canciones al corazón afligido es como echarle vinagre a una herida o como andar desabrigado en un día de frío" Proverbios 25:20 NVI

"Todo está permitido"-dicen algunos-. Si, pero no todo es conveniente. Y aunque "todo esté permitido", no todo ayuda al provecho espiritual" 1 Corintios 10:23 BLP

viernes, 28 de agosto de 2015

Se Vale Preguntar ¿Por Qué?

Recuerdo cuando mi papá murió. Casi naturalmente surgieron un montón de preguntas dirigidas hacia Dios. Sentía que Él me debía una explicación. ¿Por qué ahora que su matrimonio con mi mamá había sido restaurado? ¿Por qué a un semestre de graduarse como pastor? ¿Por qué no pudo conocer a sus nietos? ¿Por qué? ¿Por qué?
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Esa tarde fue a visitar a una de mis mejores amigas que acababa de tener a su segunda hija por cesárea. Les habían dicho que era necesario que la bebé se quedara en incubadora varios días, pues había presentado algunos problemas al nacer. Ellos decidieron trasladarla a otro hospital, uno que tenía mejor capacidad y equipo para tratarla. Estuve presente cuando su esposo le llamó para darle la noticia que en la ambulancia la niña había empeorado y al llegar al otro hospital, la habían ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Nunca voy a olvidar su reacción. Estaba como loca. Quería pararse de la cama e irse a pesar de que tenía una cirugía reciente. Perdió el control. Yo no supe qué hacer. Recuerdo que le mencioné algo de tener fe y me respondió gritándome un montón de preguntas...si, muchas de ellas comenzaban con un ¿por qué?
¿Por qué una recién nacida debe pasar por eso? ¿Por qué Dios no nos deja respirar y vamos de prueba en prueba? ¿Por qué? ¿Por qué?
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La semana pasada fue una noticia en todo El Salvador. Asesinaron a un pastor de una iglesia muy conocida. Al parecer fue víctima de un fuego cruzado entre unos delincuentes y la seguridad del lugar al que él había llegado a comprar un repuesto para su vehículo. Lo que muchos dicen, estar en el lugar y en el momento equivocados.
Ese pastor era padre de una estudiante de mi colegio. Una chica de 5 añitos, junto a su hermanita de 1, quedaron huérfanas repentinamente y vaya de qué manera.
Está de más decir el impacto que nos causó. ¿Por qué un siervo de Dios? ¿Por qué tan joven? ¿Por qué Dios no lo cuidó? ¿Por qué? ¿Por qué?
                                                       




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He escuchado y leído muchas veces que los cristianos no deberíamos preguntar a Dios ¿por qué? Parece que es pecado para algunos siquiera atreverse a pensar en una pregunta que comience con un por qué. Algunos creen que estás faltando el respeto al Señor, o tomando un papel que no te corresponde, o siendo rebelde cuando le haces preguntas a Dios.

Yo no tengo una base bíblica para afirmar o negar estas posturas. Sé que Dios es Soberano y Todopoderoso, que Él gobierna el cielo y la tierra y que los humanos somos polvo delante de Él. Sé que le debo toda la gloria y el honor y que Él no tiene por qué rendirme cuentas de nada.

Pero, en cada uno de mis momentos difíciles, cuando he estado quebrantada y con un dolor descomunal, cuando me he sentido totalmente sola y sin fuerzas, ahí, en el silencio de mi sufrimiento, Dios ha actuado como mi Papá. Me ha hecho sentir que estoy a salvo, que estar en Su presencia es como estar en casa y que como cualquier hija puedo abocarme a Él y desahogarme y hablarle como una niña llegaría donde su papá terrenal para preguntarle ¿papi, por qué nadie quiere jugar conmigo? ¿papi, por qué me castigaste tan fuerte? ¿papi, por qué mis hermanos pueden salir y yo no?

¿Tiene eso algo de malo? Dios me ha hecho sentir que no. Sé que preguntarle llena de dolor, miedo o duda ¿por qué? no me hace irreverente o pecadora. Sé que Él me entiende. Sé que Él me escucha. Sé que cuando me ha visto quebrada y sufriendo y ve mi corazón genuinamente adolorido preguntando ¿Señor por qué tardas? ¿Dios, por qué no interveniste?, no me juzga, no se aleja, no me reprende...al contrario! se acerca, se hace sentir, me consuela, me abraza y aunque no responda todas mis preguntas, el solo hecho de saberme escuchada, me da paz. Es como si Él dijera "te entiendo, sé que te duele, me duelo contigo, pero confía en Mí, tengo un propósito mayor, quizá algún día lo entiendas"

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Muchas de las preguntas que le hice a Dios cuando se llevó a mi papá fueron respondidas. He visto muchos de sus propósitos cumplirse. He visto gente convertirse gracias a esa muerte.
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La hija de mis amigos es una niña más que normal. Hermosa y más inteligente que un niño promedio. Desde fuera de la familia, puedo decir que uno de los propósitos de la prueba era unir a esa pareja y fortalecer su fe. Mi amiga entregó el rencor contra su papá por haberla abandonado en esos días en que la bebé estuvo en la UCI conectada a varios aparatos. Y sé que aún falta más, obviamente en el futuro veremos la razón por la que esa niña sobrevivió. Sé que Dios ha planeado algo grande para ella. No sólo está viva de milagro. Está viva porque Dios va a usarla y por eso la dejó acá.
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Fui al funeral del pastor asesinado. Me quedé sorprendida. Literalmente, asistieron miles de personas. Las filas eran interminables, los parqueos no dieron abasto. Muchos no pudieron entrar siquiera. Había un dolor colectivo, pero también se respiraba un espíritu de fraternidad y de esperanza. ¿Paradójico no? Hay más fortaleza cuando estamos llenos de dolor.
Mientras estaba ahí, pensé que ese era el ambiente que vivieron los primeros cristianos en el tiempo de los Hechos. Lloraban a sus mártires, sufrían, pero al mismo tiempo se fortalecían y cobraban más ánimo para servir al Señor y expander el evangelio.
Tengo la plena certeza que hay un enorme propósito para esa iglesia. Sé que esa muerte no ha sido en vano. Sé que viene un crecimiento sorprendente para esa congregación. Dios siempre saca brillo del sufrimiento de sus santos.

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No puedo garantizarte que todos tus ¿por qué's? van a ser respondidos. Lo que si puedo asegurarte es que en la Presencia de Dios puedes mostrarte tal cual eres. Él te entiende, sabe que eres humano y débil. Puedes acudir a Él y como un niño con dolor puedes hablarle como tu Papá. Con Él si se vale.

No esperes más, llévale con reverencia todas tus preguntas a Él. Incluso aquellas que comienzan con un por qué. 


"Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos Su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos"                            Hebreos 4:16 NTV

"Señor, ¿por qué te quedas tan lejos? ¿por qué te escondes en tiempos de angustia? Salmos 10:1 DHH

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿por qué no vienes a salvarme? ¿por qué no atiendes a mis lamentos? Dios mío, día y noche te llamo, y no respondes; ¡no hay descanso para mí!" Salmos 22:1-2 DHH