viernes, 14 de febrero de 2014

Carta Para Una Mujer Cristiana Enamorada De Un Hombre No Cristiano

A los que siguen mi blog: Este es un Día de San Valentín diferente para mí. Esta mañana al despertar llegaron pensamientos tristes; pero mi lectura del día decía que hoy hiciera algo que pudiera bendecir a otros, algo que pudiera llevar amor al menos a una persona. Este es mi regalo.

CARTA PARA UNA MUJER CRISTIANA ENAMORADA DE UN HOMBRE NO CRISTIANO.
Hola. Yo crecí en una familia cristiana y en una iglesia y siempre tuve claro que la voluntad de Dios para mi vida era que me casara con un hombre que lo amara a Él por sobre todas las cosas. Un yugo igual.  

Si actualmente estás saliendo o estás en una relación con un hombre que no tiene una relación personal con Jesús, quiero decirte que te entiendo, he estado ahí. Me he arriesgado a sostener una relación con alguien que vivía su vida en base a "valores". Sus cualidades y forma de ser me cautivaron. Y si a eso le sumas que estoy en mis 30´s y estoy soltera, obviamente fue fácil que en algún momento perdiera mi enfoque y me desviara por así decirlo.
Quisiera decirte que no pierdas la esperanza, que sigas orando, que sigas luchando, que ayunes si es necesario, por la conversión del hombre que amas. Quisiera decirte que vale la pena correr el riesgo y que Dios bendice tu relación. Quisiera decirte que la fe mueve montañas y si tú te mantienes firme en ella, algún día, tarde o temprano, verás el milagro suceder. Quisiera decirte que bajar tus estándares un poco no es perjudicial y que involucrarte en su mundo y estilo de vida no te va a afectar. Quisiera decirte que si eres compatible con él en carácter, metas, puntos de vista, gustos, amor por la familia y cosas así, no importa si en la fe son distintos. Quisiera decirte que si él te hace sentir amada, valorada y te respeta, es suficiente para continuar. Quisiera decirte que no te preocupes por cómo será tu futuro con él y que disfrutes del presente a su lado. Quisiera decirte que esos amigos y familiares que no aprueban al 100% tu relación porque él no es cristiano están equivocados y que Dios les va a demostrar que vas a tener éxito y ser feliz. Quisiera decirte que aunque él no quiera ir contigo a la iglesia, eso no significa que no te ame o que no eres importante para él. Quisiera decirte que siempre y cuando él no te prohíba o te estorbe en tu relación con Dios y tu involucramiento en la iglesia, tienes luz verde para continuar. Quisiera decirte que no saldrás herida ni te va a doler cuando la relación se complique o termine.


Pero lamentablemente no puedo decirte eso.

No quiero predicarte ni juzgarte, solo quiero decirte en base a mi experiencia, que estás corriendo demasiado riesgo, estás en una zona de peligro y no hay garantía de salir ilesa.

Hace casi dos años un hombre puso sus ojos en mí. Creo que eso fue lo más significativo. Él fue atraído hacia mí y no al revés. Él se acercó. Yo no busqué. Repentinamente tenía a alguien interesado en mí.
Él es un hombre súper inteligente, atractivo, de buena familia, profesional, capaz de hacerte sentir la mujer más segura y bella del mundo, que refleja una auto confianza sorprendente y apasionado por lo que hace. El detalle es que él vive una vida basada "en valores."
¿Qué te puedo decir? Me cautivó. Salimos poco tiempo. Empezamos a conocernos. Comencé a emocionarme. Le comenté a los amigos más cercanos y a mi familia. Hablé con Dios al respecto. Y me permití sentirme cortejada, perseguida y consentida. Al fin y al cabo, eso no es pecado, ¿verdad?
Siempre habían temores dentro de mí pensando si estaba haciendo bien. Hasta pedí una cita con mis pastores, según yo eso hacía el asunto más espiritual.
Al final, en cuestión de semanas yo ya había iniciado una relación que se volvió formal al presentarnos mutuamente con nuestros padres, demás familia y amigos. Todo pasó tan rápido. En unos meses ya hasta hablábamos del futuro, de cómo modificar una casa para que mi mamá pudiera vivir cerca de nosotros y cosas de esa naturaleza que como mujer te llevan hasta las nubes en un segundo.
Pero cuando hablábamos de Dios, de mi iglesia, de las creencias de mi familia, de ciertas prácticas que él veía como normales y yo no; habían abismos en nuestras opiniones, puntos de vista, criterios para decidir, estándares de vida, etc. 

Yo siempre oraba por mi relación y le pedía a otros que lo hicieran. Creía que después de orar tantas horas le torcería el brazo a Dios e iba a recibir Su aprobación. Pero debo ser honesta, nunca la recibí. 
Poco a poco me daba cuenta de las diferencias gigantescas que habían entre su mundo basado en "valores" y el mío basado en una relación personal con Jesús. Pero eso me lo guardaba, mantuve la esperanza por meses creyendo que algo podía pasar en Él y de una manera mágica iba a ir a la iglesia conmigo y conocer a Dios como yo. Eso nunca pasó. Es más, debo decir con mucha tristeza, que él me atrajo más a su mundo de lo que yo le atraje al mío. Lo  hice para complacerlo, para llevar la fiesta en paz, para que viera que los cristianos no somos cuadrados, etc, etc.

La relación terminó súbitamente. Y la terminó él con argumentos absurdos que no viene al caso mencionar; pero que dejaron evidencia de su verdadera naturaleza. Sólo para que tengas una idea, exactamente al mes de haber terminado conmigo, él estaba publicando una foto con su nueva novia. Sé que como mujer entiendes lo que tuve que atravesar.

Comencé un proceso de sanidad y recuperación en el cual aprendí muchas cosas. Me acerqué a Dios como tenía años de no hacerlo. Pero también me quedé con varias lecciones. Entre ellas, que las leyes espirituales SIEMPRE se cumplen. Nos guste o nos duela, si Dios y Su Palabra dicen algo sobre las relaciones, eso no va a cambiar aunque lloremos, pataleemos, hagamos berrinche o negociemos con Él.

Otra de las lecciones que aprendí, quizá la más importante, es que Dios me AMA. Si, parece sencillo; pero esa es la verdad más poderosa que el ser humano puede conocer. Y fue en medio de los días más negros y las noches más solitarias que lo entendí. Aunque la culpa estaba presente por haber bajado mis estándares, por haber traicionado mi relación con el Señor, por haber dudado que Él era bueno y que tiene a alguien para que sea mi compañero, por no haber confiado lo suficiente en Él como para esperar y no dejarme ir en caída libre en una relación de ese tipo. Pero Su voz de Amor fue más fuerte. Una y otra vez, en ocasiones hasta varias veces por día, me recordaba que estaba ahí, que entendía mi dolor, que estaba trabajando en restaurarme y que Sus planes para mi vida seguían vigentes no importando mi gran metida de pata.

Yo sé que dentro de ti está esa voz que te dice en silencio que eso no está bien, que tu relación con ese hombre no es lo que Dios anhela para ti. Sé que en los momentos a solas, hay cierta incomodidad en tu interior cuestionando tu relación con alguien que no ama a Dios como tú lo haces. Sé que tienes miedo sobre el futuro y te preguntas cómo será tenerlo como esposo y como padre de tus hijos, y quieres pensar que él te va a permitir construir una familia donde Dios será el centro. Sé que aunque no lo admitas ante alguien, usualmente ignoras señales que te demuestran que él no es lo mejor para ti. Sé que prefieres pensar en otra cosa antes de pensar en terminar tu relación. Sé que lo amas, sé que no ves tu vida sin él. Sé que piensas que tú eres la excepción y que tu historia tendrá un final feliz. Y yo de todo corazón deseo que verdaderamente seas feliz.

Por eso, en este Día del Amor te invito a confiar en el Ser que te ama más que nadie. Si has estado siendo cortejada por un hombre cuya prioridad no es Dios, o incluso si ya estás en una relación con él, te pido que le des una oportunidad a nuestro romántico Dios. Déjale hacer Su Voluntad en tu vida. Deja de luchar. Ríndete. 

Probablemente esto traiga mucho dolor a tu vida, pero te aseguro que es un dolor temporal comparado con el dolor de vivir tu vida entera sintiéndote miserable por no haber esperado en el tiempo y la voluntad de tu Padre Celestial. Y si ese dolor llega, te garantizo que vas a sentirle más cerca que nunca, porque Él es así, no se separa de aquella hija Suya que sufre hasta que duele por obedecerle y confiar en Su Voluntad.

Que este sea un San Valentín inolvidable para ti.

Con Cariño.
Dome

"No se unan ustedes en un mismo yugo con los que no creen. Porque ¿qué tienen en común la justicia y la injusticia? ¿O cómo puede la luz ser compañera de la oscuridad?" 2 Corintios 6:14 (DHH)

"El Señor está cerca, para salvar a las que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza" Salmos 34:18 (DHH)


"Yo les daré consuelo: convertiré su llanto en alegría, y les daré una alegría mayor que su dolor" Jeremías 31:13 (DHH)

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miércoles, 12 de febrero de 2014

TEMOR (Toda Evidencia Mentirosa que Oculta la Realidad)

Mi papá nació en un pueblo llamado Guaymango, que pertenece a Ahuachapán. Era usual que pasáramos las vacaciones allá cuando mis hermanos y yo estábamos pequeños. Casi siempre nos hospedábamos en la casa de una tía, la tía Delmy. Esa casa era una típica casa de pueblo: grande, con muchos cuartos, con tejas en buena parte del techo, con animales dentro, etc.


(Calle al Cementerio General de Guaymango, Ahuachapán) 
Por un tiempo, cada vez que llegábamos nos tocaba a mi hermana y a mí dormir en el cuarto de mis primas, quienes ya eran jovencitas en ese momento. 

A mí me encantaba ir a Guaymango. Primero porque salíamos de la rutina, luego porque comíamos bastante y de todo lo que queríamos y también porque nos consentían mucho. Pero había una cosa que no me gustaba, usualmente cuando llegaba la noche. Y era que el baño de esa casa quedaba afuera, en el patio. Y si yo quería ir al baño a media noche, lo cual era seguro que iba a pasar, me tocaba salir del cuarto, caminar en medio de esa casota con una lámpara en mano, bajar unas gradas para llegar a una salita, luego seguir caminando hasta la cocina y bajar otras  gradas más adelante, para finalmente llegar al patio donde estaba el baño. Pero en el patio siempre se veían sombras, oía ruidos extraños, las hojas de los árboles se movían de forma sospechosa y todo estaba negro.



Debo admitirlo, daba terror. Lo intenté un par de veces y me asusté mucho. Creo que de hecho una vez me hice pipí en la pijama con tal de no salir y recorrer ese largo camino. Para una niña como lo era yo en esa época, era un enorme reto que requería mucho coraje, y obviamente no lo superé. Recuerdo muy bien como yo en mi casa podía ir al baño sola durante la noche sin problemas; pero ir al baño de la tía Delmy, eso si daba miedo.

Después la familia tomó otras medidas, como poner una bacinica adentro del cuarto o ponernos plástico en las camas, solo por si acaso nos hacíamos durante la noche. En otras ocasiones, mis papás se levantaban y nos llevaban al baño y así todo era más fácil.

Dejamos de ir a Guaymango por varios años. Y cuando regresé ya estando en la universidad, me volví a hospedar en casa de tía Delmy. Y aunque le habían hecho modificaciones a la casa, hice un recorrido en ella. Y me llamó mucho la atención que ese largo camino que yo recordaba para ir al baño, no eran más que unos cuantos metros. De niña me parecían kilómetros, pero ahora perfectamente podía levantarme en la noche e ir a ese lugar sin miedo. Bueno, y debo decir que ya habían construído baños adentro de la casa también!


Cada vez que leo o escucho algo sobre el temor recuerdo esa percepción que yo tuve por mucho tiempo. El temor es así, se muestra como un gigante, tan real, tan poderoso, tan presente. Es capaz de paralizarte, convenciéndote que algo malo, lo más malo que puedas imaginar, va a ocurrir sin duda. Tiene el poder de hacerte perder la paz; de afectar tu humor, tus relaciones, tu cuerpo; de generar una serie de interrogantes sobre el papel que juega Dios en todo eso.

¿Te ha pasado? ¿Te está pasando?

Cuando me descubro llena de miedo acerca de situaciones como enfermedades graves, la inseguridad del país, protección de mi familia, estabilidad económica y el futuro en general; siento que Dios me recuerda ese baño en esa casa en Guaymango. Pensar en ello es un recordatorio que con frecuencia los temores son enormemente más grandes que la realidad. Pensar en ese camino hacia ese baño me parece que es la voz de Dios diciéndome: "pronto vas a darte cuenta que aquello que te ha llenado de temor por un tiempo, luego va a parecerte cosa de niños, y no vas a poder creer que le temías a algo que en realidad no era tan grande"

Quizá has estado enfrentando un temor recientemente, quizá el camino a recorrer te parece  imposible de cruzar, quizá "ese baño" luce inalcanzable y mejor ni lo intentas. Ahora yo te invito a confiar, a dejar que tu Padre Celestial camine contigo, como mis papás lo hacían, para que no tengas miedo de nada. Y aún cuando el recorrido parece larguísimo y está todo oscuro, debes saber que se te está cuidando. Dios es más grande que tu temor.

"Puedo cruzar lugares peligrosos y no tener miedo de nada, porque Tú eres mi pastor y siempre estás a mi lado;  me guías por el buen camino y me llenas de confianza"        Salmos 23:4 (TLA)

"El Señor está conmigo; no tengo miedo. ¿Qué me puede hacer el hombre?" Salmos 118:6 (DHH)

"No tengas miedo, pues Yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, Yo te ayudo, Yo te sostengo con mi mano victoriosa" Isaías 41:10 (DHH)

jueves, 6 de febrero de 2014

"Si La Vida Te Da Limones, Haz Limonada"...Pero, ¿y si te da aguacates?

Hace un par de semanas estuvo haciendo bastante viento en nuestro país. Una noche de esas escuché a mis perritos ladrar con insistencia en el patio, pensé que era por el ruido que el viento produce. Como 10 minutos más tarde se escuchó un estruendo fuerte precisamente en el patio. Salimos corriendo con mi mamá a ver qué pasaba y lo que nos encontramos fue que el árbol del vecino, con quien colinda nuestro jardín, estaba de nuestro lado. Si, el viento había sido lo suficientemente fuerte como para hacer que cayera en nuestro patio. Resulta que era un árbol cargado de aguacates, lo cual ayudó a que se inclinara hacia nuestra casa.

 Y dado que eran pasadas las 9:00 de la noche, no pudimos hacer mucho. Mi mamá fue a buscar a los vecinos para tratar de informarles de lo ocurrido, pero no estaban y hasta ahorita seguimos esperando que aunque sea por cortesía nos pregunten cómo hicimos, ya que al regresar a su casa obviamente vieron que algo en su patio no estaba! Ni modo, en ese momento no hicimos más que tomar fotos del suceso (mi mamá hasta subió alguna a Facebook!) y tratar de ver si alguna plantita aplastada se podía rescatar. Realmente no se podía hacer mayor cosa, sólo esperar al día siguiente para que alguien nos ayudara a quitar ese árbol y hacer un recuento de los daños reales.

Durante dos días mi mamá se la pasó llamando a diez números diferentes de la Alcaldía Municipal, contrató a un señor que nos ayudara y nunca llegó, en fin, buscando ayuda en muchos lados y nada. Ya era un poco estresante tener un árbol en el patio que lo cubría de muro a muro con una gran cantidad de hojas, basura y aguacates de todos tamaños. Nos preocupaba que el muro que separa los patios se hubiera agrietado, que el alambre razor se hubiera dañado, que las rosas de mi mamá se murieran, etc, etc. 
Finalmente uno de los vigilantes de mi colonia aceptó ayudarnos. Como buen salvadoreño, con machete en mano llegó a cortar las ramas y limpiar todo el desastre. Le tomó como dos horas completar su trabajo. Llenó varias bolsas de basura, y acumuló una pequeña montaña de leña en mi cochera. Además, pusimos todos los aguacates en buen estado en un guacal. Algunas rosas de mi mami si se arruinaron, y una parte del alambre razor se torció.

En una de las ocasiones que salí al jardín a observar el árbol, pensé en lo incómodo que era tenerlo ahí, y de verdad me dieron ganas de tratar de removerlo o de quitar la basura que ya era bastante. Me molestó también que los vecinos ni se interesaron siquiera en saber si su árbol había causado daño. 
Pero cuando el señor que habíamos contratado limpió todo, le dimos la leña a una señora que es ya anciana y la usa en su casa. Ella se mostró muy agradecida. Luego, hemos pasado comiendo aguacates muchos días y regalamos varios a otras personas. Eran tantos aguacates que con mucha pena les digo que algunos se arruinaron. 

Mi punto con esto es que de verdad Dios se vale de pequeñas cosas que parecen molestas y sin sentido para enseñarnos algo. Cuando la señora llegó por la leña con su hijo, me puse a pensar "vaya, esta viejita salió bendecida por la caída de ese árbol". Luego, cada vez que comía aguacate en los siguientes días, recordaba lo que había pasado y hasta me parecía gracioso que ese árbol hubiera caído en mi jardín con todos esos aguacates, que por cierto me gustan muchísimo.

¿Qué enseñanza me dejó esto? TODO lo que llegue a tu vida-sean personas, trabajos, dinero, bienes o aguacates-cumple un propósito aunque solo llegue por una corta temporada, y siempre habrá un beneficio para ti en medio de esas situaciones molestas e inesperadas que ocurren, así sea sólo hacerte más paciente o mejorar tu carácter.

No te sorprendas si algo repentinamente se atraviesa en tu vida, aunque al inicio parezca desagradable, tómalo con calma, pueden haber leña y aguacates tras todo eso con los que puedas salir bendecido o puedas bendecir a alguien más.

"Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman..." Romanos 8:28 (DHH)

lunes, 27 de enero de 2014

¿Por quién votaré el próximo domingo?

Este próximo domingo me levantaré más temprano de la hora usual en un día de descanso, me bañaré, seguramente querré vestirme con algo cómodo y me pondré un jeans, una blusa y mis tennis.

Verificaré que llevo todo lo que necesito llevar para ese día. Supongo que caminaré como siempre lo hago hacia ese lugar que es tan importante. Por la hora de la mañana en que planeo ir, asumo que encontraré muchos carros alrededor y mucha gente, sobre todo familias que llegarán juntas deseando entrar rápido, buscar un espacio y participar de lo que sucederá ahí dentro.

Como ya he estado en ese lugar muchas veces, entraré por donde acostumbro hacerlo, y buscaré la zona en la que usualmente ejerzo mi compromiso. Quizá como planeo llegar en un horario diferente al que siempre he ido, voy a encontrar más concurrencia. Eso no importa, porque deseo estar ahí, obviamente acompañada de mi familia que ese día va a reunirse para hacer esto juntos como acostumbramos por años.

Ese lugar va a estar custodiado de forma especial, se va a respirar un ambiente diferente, supongo que todos vamos a estar en el mismo sentir. Cada uno con sus propios líos y preocupaciones, pero todos sin excepción, buscando estar mejor, con esperanza, con deseos de que lleguen muchas cosas buenas. 

En realidad yo lo veo como una cita importantísima, a la que no me puedo dar el lujo de faltar. Si estoy ausente, sé que lo lamentaré mucho y dentro de mí sabré que me perdí de algo vital. Pero eso no me va a pasar este domingo.

Usualmente cuando estoy ahí lloro. ¡No lo puedo evitar! Tampoco lo puedo explicar, simplemente sucede. Es algo más fuerte que yo. Pero después de hacerlo me siento aliviada y con cierta paz. 

Trataré de concentrarme en lo que iré a hacer y prestaré atención a todo lo que va a ocurrir a mi alrededor. Dejaré que mis convicciones se fortalezcan  y dirijan mis decisiones. Cuando sea momento de elegir, sé que estaré bien preparada para hacerlo. Mi elección será por las mejores propuestas, el mejor plan para mi vida, quién me da seguridad y el que no me va a fallar, como otros lo han hecho. Y sé que cuando salga de ese lugar, tendré esa paz interior que sólo se siente en un día como esos.

Calculo que me tomará aproximadamente una hora y media este proceso. Supongo que al terminar todo, deberé salir rápido porque vendrá más gente queriendo entrar a hacer lo mismo que yo haré. Y cuando salga, llevaré esa marca indeleble que garantiza que acudí a mi cita; pero sobre todo saldré tranquila y con esperanza sobre el futuro, segura que voté por el Mejor Candidato.

Dicen que el voto es secreto y dicen que no debemos influir en el voto ajeno. Pero a mí no me importa, quisiera que tú y todo El Salvador fuera este domingo a elegir de la misma manera que yo lo haré. ¿Te unes?
 
¡Ah sí! Casi lo olvidaba. Y al salir de la casa del Mejor Candidato; a la que por cierto, muchos llaman Iglesia; iré a votar, porque hay elecciones presidenciales en nuestro país...


"Dios nos ha dado un hijo, al cual se le ha concedido el poder de gobernar. Y le darán estos nombres: Admirable en Sus Planes, Dios Invencible, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Se sentará en el trono...extenderá Su poder real a todas partes y la paz no se acabará; Su reinado quedará bien establecido, y sus bases serán la justicia y el derecho desde ahora y para siempre" Isaías 9:6-7 (DHH)

martes, 21 de enero de 2014

Del Super Bowl y las pruebas de la vida...

Confieso que nunca me había sentido atraída hacia el Fútbol Americano. Hasta que en la temporada pasada por algunas circunstancias no tuve más remedio que sentarme horas a ver los partidos de "Sunday/Monday Night Football" (y varios en otros horarios). Lo curioso es que me gustó. Empecé a entender la dinámica de este deporte, memoricé nombres de equipos y jugadores y comenzaron también mis simpatías por algunos de ellos.

Un amigo recientemente me dijo en medio de una plática sobre este deporte, que las mujeres solo nos interesamos por una disciplina deportiva "por un hombre". Le dí la razón. En efecto, ese hombre para mí se llama Peyton Williams Manning. 


Pero no piensen mal. Él no me atrae ni nada por el estilo. Es más, no es tan agraciado que se diga. Lo que me ha capturado por así decirlo, es su historia de vida.

La biografía de Peyton es enorme. Se las resumo contándoles que heredó lo deportista de su padre. Fue sobresaliente jugando fútbol americano en la universidad y ganó muchos reconocimientos. Luego, en 1998 fue fichado por el equipo de los Colts de Indianápolis. Se convirtió en su quaterback (QB) y jugó con ellos hasta el 2011. En ese tiempo, rompió muchos récords y ganó 4 veces el premio al jugador más valioso (MVP por sus siglas en inglés). Además, llegó a dos Super Bowls con este equipo, de los cuales ganó uno (2006) y perdió otro (2009).

En la temporada 2011 comenzó a perder fuerza en su brazo, lo cual es fundamental para su labor como QB. Lo sometieron a una cirugía en su cuello y vino el tiempo de recuperación. Parece que no todo resultó como quería y tuvieron que hacerle otra cirugía un poco más delicada en sus cervicales. Al final, fueron 4 cirugías a las que Manning estuvo sometido, con sus resultantes procesos de recuperación en cada una. Mientras tanto, su equipo jugando sin él, registró el peor récord en años.

¿Cuál fue el resultado de todo esto? Los Colts de Indianápolis se deshicieron de Peyton Manning al finalizar la temporada 2011. ¿Pueden creerlo? La estrella que los había hecho un equipo sobresaliente, que había roto todo tipo de récords, que los había llevado a 2 Super Bowls, ahora era dejada en el aire para que si acaso un equipo quería lo contratara.

Trato de imaginar lo que Peyton sintió. Para un futbolista de su talla debe ser un golpe duro y bajo ser echado de su equipo de toda la vida y saberse de fácil sustitución. En pocas palabras le dijeron "así ya no nos sirves." Muchos incluso se preguntaban si este gran QB regresaría alguna vez a la NFL (Liga Nacional de Fútbol Américano).

Pero en el 2012, el equipo de los Broncos de Denver puso sus ojos en este hombre. Y desde la temporada pasada, Peyton Manning es el QB oficial de este equipo. Su regreso sorprendió a muchos, y recibió mucho halagos por volver al campo de juego y mostrar sus habilidades. Los Broncos lograron llegar a la post temporada, pero fueron eliminados por el equipo campeón de ese año.

Ya en la temporada 2013 Peyton apareció rompiendo sus propios récords, cambiando las estadísticas existentes y logrando crear la mejor ofensiva de toda la liga. Y los Broncos de Denver jugarán el próximo Súper Bowl en el mes de Febrero. (Por cierto, su ex equipo, ni siquiera llegó a la post temporada).

Probablemente en tu vida han pasado cosas que te han hecho sentir descalificado y remplazado. O quizá aquellos sueños que un día fueron todo para ti, han sido dejados de lado porque han llegado imprevistos a tu vida y no estás seguro si volverás a retomarlos algún día. Yo supongo que este deportista se sintió de esa manera durante ese duro proceso que atravesó. Él confió en sus médicos y los expertos a su alrededor para reponerse. Y nosotros, contamos con Aquel que es capaz de resucitar cualquier sueño y quitar el rótulo de "sin salida" de nuestro camino para mostrarnos que aún hay mucho más por lograr adelante.

Si hace dos años alguien le hubiera dicho a Peyton Manning que jugaría otro Super Bowl, probablemente él no lo hubiera creído, sobre todo después de 4 cirugías. Pero es un hecho, ese día yo estaré sentada frente a mi televisor para apoyarlo a él y a mi equipo favorito, los Broncos de Denver. De igual manera, sé que aún veré suceder muchas cosas en mi vida y en la vida de la gente que amo.
                        "No es querer ganar lo que te hace un ganador; es rehusarte a fracasar"

No te desanimes. Tu carrera no ha terminado. Tu sueño puede resucitar. Hay muchos partidos que jugar todavía. Fuiste hecho para mucho más.

"Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús" Filipenses 1:6 (NVI)

martes, 7 de enero de 2014

¡¡Qué alguien me ayude con mis maletas!!

Planeé pasar mis vacaciones de fin de año en Guatemala con la familia de mi hermano. Así que compré un boleto en una compañía de autobuses internacionales, la cual es muy buena, segura y confortable. La verdad es que es como viajar en avión; pero en tierra (:D). Mi familia y yo ya hemos viajado muchas veces con ellos y nunca hemos tenido complicaciones.

Pero, el día que me presenté para hacer mi chequeo e irme, los empleados de la empresa estaban hablando con cada pasajero para informarnos que debido a que la frontera de San Cristóbal (Santa Ana) había colapsado por el tráfico de todo tipo de transporte pesado, ellos habían decidido que el autobús nos llevaría a la frontera Las Chinamas (Ahuachapán). Pero, ya que el puente de esta segunda frontera se arruinó hace como tres meses (lo cual impide que el transporte pesado transite por ahí y explica porque San Cristóbal es un caos), el autobús nos dejaría del lado de El Salvador y debíamos cruzar a pie el puente, y del lado de Guatemala nos estaría esperando otro autobús para llevarnos a la capital. Y además, nos pidieron amablemente que "colaboráramos" con los sobrecargo y lleváramos nuestro equipaje mientras cruzábamos.

Nos decían "esto lo hacemos para que su viaje no dure 10 u 11 horas, como nuestros viajes de ayer". Obviamente ningún pasajero se rehusó a irse en esas condiciones, todos accedimos. Yo justamente había amanecido ese día sintiéndome mal de salud y en el camino los síntomas fueron cada vez peores. Yo iba decidida a pagarle a alguien para que me ayudara a cruzar mis dos maletas en el puente.

Llegamos a la frontera y tuvimos que esperar en el bus aproximadamente 45 minutos para que llegara Migración a chequearnos a todos. Luego, todos inquietos queríamos comenzar a caminar y cargar nuestro equipaje; pero sin saber la razón, los sobrecargo no nos dejaban bajar del autobús. Yo me hice amiga de dos madres que iban con sus hijas pequeñas, y las tres comenzamos a criticar la demora y que no nos daban explicaciones de lo que estaba ocurriendo. Y a mí lo que más me seguía estresando era la carga que llevaba y que debía "colaborar" cruzando el puente con ella.

Cuando finalmente alguien subió a darnos instrucciones para que bajáramos, nos dijeron que debíamos seguir a una señorita en fila india. Al bajar, casi todos los pasajeros nos alineamos y comenzamos a preguntar dónde estaba nuestro equipaje, para comenzar a caminar. De pronto, apareció un muchacho sobrecargo muy sudado diciéndonos con una sonrisa "No se preocupen, sus maletas ya están del otro lado, las llevamos en un pick up. Ustedes solamente deben llevar su equipaje de mano."

No saben el alivio que sentí al escuchar eso. Pero al mismo tiempo me sentí achicada porque me estuve preocupando varias horas por algo que ni sucedió. Me amargué, me estresé, critiqué en voz alta, me quejé y no sirvió de nada. Sin que yo me diera cuenta alguien más resolvió lo que tanto me afectaba y yo no tuve más que enfrentar los nervios de cruzar el puentecito anexo al puente principal, que sirve de paso peatonal. Fuera de eso, hasta disfruté de ver el Río Paz.

¿Saben que lo mismo nos pasa con Dios? Nosotros nos afanamos sin medida, nos pre-ocupamos por cosas que ni han sucedido, nos estresamos, nos amargamos, nos enfermamos, hablamos de más, tenemos plan "B" solo por si acaso Dios no nos responde. Pero todo eso es energía desperdiciada y falta de fe, porque cuando el momento temido llega te das cuenta que YA ESTÁ RESUELTO.

Así como ese sobrecargo que llegó lleno de sudor a decirnos con una sonrisa que todo estaba resuelto porque él se había encargado de la situación, de la misma manera, Dios está trabajando sin parar en lo que nos preocupa. Ni cuenta nos damos y Él está ya proveyendo los recursos, haciendo las conexiones divinas, abriendo puertas inimaginables y haciéndonos el recorrido más liviano.

Si eres como yo, probablemente te pre-ocupas mucho antes de tiempo. Pero ahora te invito a confiar que aún cuando no lo veas, Dios está trabajando para llevar el equipaje de tus problemas y pruebas al otro lado sin que tengas que cargarlo por tu cuenta.

Aún si hay puentes que cruzar en tu vida, descansa, Dios te ayudará con tu carga.

"Así que no se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día." Mateo 6:34(TLA)

viernes, 3 de enero de 2014

¿Pasaste "raspado" el 2013?

Es normal que en esta época del año hagamos una evaluación de los 12 meses anteriores. Estoy segura que muchos de ustedes, aunque sea mentalmente, revisaron cómo les fue en el 2013. ¿Te has puesto a pensar qué pasaría si nuestro desempeño fuese calificado? ¿Y si se nos entregara una nota al finalizar el año para saber si lo pasamos o no? ¿Cuál sería tu resultado?


En mi caso, creo que el año pasado me dejó dos lecciones súper importantes. La primera de ella es que Dios me ama. Si, sé que es algo tan básico y puede parecer extraño que yo lo mencione como algo de lo que recién me acabo de enterar. ¿Quién no sabe que Dios es Amor? Pero es cierto, el 2013 me sirvió para aprender que Dios me ama con un amor incondicional, inamovible, eterno y constante. Aprendí que el estar años en una iglesia no garantiza que yo me sienta amada por Dios. Es más, creo que muchos vivimos sin alcanzar a dimensionar el calibre del Amor que Él nos tiene.


En el transcurso del año Dios se encargó de recordarme muchas veces que me ama. Así de simple y sencillo. Supe que no hay nada que yo pueda hacer o dejar de hacer que vaya a causar que Su Amor se reduzca o cambie. Estoy entendiendo que me ama de formas nunca antes experimentadas y con una intensidad que ningún ser humano puede amar. Considero que viví los últimos años de mi vida sin sentirme y sin saberme amada por Él realmente, y los momentos difíciles del 2013 sirvieron para que no me quedara más remedio que refugiarme en Él y reconocer que jamás encontraré esa clase de Amor en ninguna otra fuente que no sea Él. Dios me ama con locura. Una simple y poderosa verdad que estoy aprendiendo con el dolor que conlleva haber buscado ese amor en lugares equivocados, pero que me trae al 2014 con una perspectiva diferente: el hecho de saber que soy amada desde el cielo y punto.

La segunda lección que aprendí está conectada a la primera y es confiar. La naturaleza humana salta en los momentos de prueba para resolver a nuestra manera y en nuestro tiempo, pero el año anterior empecé a aprender a simplemente confiar en que se me está guiando, confiar en que se me está llevando a un lugar mejor, confiar en que hay un propósito mayor que aún no conozco, confiar en que si dejo ir aquello a lo que he estado aferrada, se me recompensará con creces.

Creo que el saberme y sentirme amada por Dios de la manera que he descrito me ha hecho más fácil el hecho de confiar en Él. Nadie le va a dar su confianza a alguien que no se la ha ganado. Puedo decir que Dios se esforzó mucho en el 2013 para ganarse la mía. He entendido que hay una sensación de liberación cuando uno dice "yo no puedo con esto, no tengo ni la mínima idea de lo que va a pasar; pero ahí te va, encárgate"


Lo curioso es que el nuevo año ya empezó y yo sigo sin tener las respuestas a algunas situaciones complejas que viví el año pasado, hay muchas promesas que espero se cumplan, hay peticiones que le he hecho a Dios y no han sido concedidas todavía. Sin embargo, aquí estoy, entrando al 2014 con el deseo de seguir conociendo el Amor que sólo Él puede ofrecer y diciéndote que vale la pena confiarle estos 365 días.

¿Cuáles fueron las lecciones que el 2013 te dejó? ¿Terminaste sintiéndote aprobado o reprobado? ¿Será que lo pasaste "raspadito"?  La verdad es que no importa cómo haya sido tu año pasado, te animo a atreverte a pedirle a Dios que te muestre Su Amor en este 2014 y a confiar en que te ama de tal manera que es merecedor de que pongas toda tu confianza en Él. 

Seguramente el 2014 te dejará varias lecciones. Apréndelas bien. Y no camines solo, asegúrate de atravesarlo cerca del Dios que te ama con locura. Esa es la mejor garantía para no pasarlo "raspado".

"Pero bendito el hombre que confía en Mí, que pone en Mí su esperanza." Jeremías 17:7 (DHH)